“NO PODEMOS SER ARGENTINOS DE SEGUNDA”: FUERTE RECLAMO DEL GOBERNADOR DE SALTA POR EL SUMINISTRO DE GAS EN EL NORTE
12 mayo, 2026En medio de la ola polar y de los problemas de abastecimiento energético que afectan a distintas provincias del norte argentino, el gobernador de Salta lanzó una dura crítica al Gobierno nacional y exigió igualdad en el acceso al gas. “No podemos ser argentinos de segunda”, expresó el mandatario, en un reclamo que volvió a poner sobre la mesa las históricas desigualdades estructurales entre el centro y el norte del país. La situación generó preocupación en hogares, industrias y comercios, mientras crece la tensión entre las provincias y la administración de Javier Milei por el reparto de recursos y la infraestructura energética.
El conflicto por el suministro de gas en el norte argentino sumó un nuevo capítulo luego de que el gobernador de Salta cuestionara públicamente la distribución energética y denunciara que las provincias del NOA vuelven a quedar relegadas frente a las regiones centrales del país. Las declaraciones se dieron en un contexto de bajas temperaturas, restricciones en algunos sectores industriales y problemas de abastecimiento que impactan directamente en la vida cotidiana de miles de familias.
“No podemos ser argentinos de segunda”, afirmó el mandatario salteño, visiblemente molesto por la situación que atraviesa la provincia. El reclamo no solo estuvo dirigido a las empresas distribuidoras, sino también al Gobierno nacional, al que acusó de no garantizar un esquema federal en materia energética.
La frase resonó rápidamente en el escenario político porque sintetiza una discusión histórica en la Argentina: la desigualdad entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y las provincias del interior en materia de tarifas, subsidios, infraestructura y acceso a servicios básicos. Durante décadas, distintos gobernadores del norte denunciaron que las políticas energéticas nacionales favorecieron principalmente al AMBA, mientras el interior debió afrontar costos más altos y obras inconclusas.
La situación actual se agravó por el fuerte incremento de la demanda debido a las bajas temperaturas y por las limitaciones en el sistema de transporte de gas. Según trascendió, algunas industrias y estaciones de servicio debieron reducir consumos para priorizar el abastecimiento domiciliario. En paralelo, sectores productivos advirtieron que la falta de previsión y la ausencia de inversiones estratégicas ponen en riesgo la actividad económica regional.
El gobernador salteño remarcó que el norte argentino produce recursos estratégicos y aporta al desarrollo nacional, pero continúa padeciendo problemas estructurales. “No puede ser que cada invierno tengamos que volver a discutir lo mismo”, señalaron desde el entorno provincial, donde aseguran que existe una deuda histórica en materia de infraestructura energética.
La discusión ocurre además en un contexto económico delicado. Las provincias vienen reclamando por la caída de la coparticipación, la paralización de obras públicas y la reducción de transferencias nacionales. En ese escenario, los problemas vinculados al gas y la energía adquieren todavía mayor sensibilidad política y social.
En los últimos meses, distintos gobernadores comenzaron a expresar públicamente diferencias con la Casa Rosada. Incluso mandatarios que inicialmente mantuvieron una relación cordial con Javier Milei empezaron a cuestionar algunas decisiones del Ejecutivo nacional vinculadas al ajuste fiscal y a la distribución de recursos. El caso del suministro de gas aparece ahora como otro foco de conflicto entre Nación y las provincias.
El planteo también expone un problema estructural que atraviesa desde hace décadas al norte argentino: la falta de infraestructura suficiente para garantizar igualdad de condiciones con el centro del país. Mientras el AMBA concentra gran parte de los subsidios y de las inversiones históricas, provincias como Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero o Formosa suelen enfrentar mayores costos y limitaciones energéticas.
En Salta, la preocupación crece especialmente por el impacto que la situación puede tener en la producción y el empleo. Sectores industriales vinculados a alimentos, minería y manufactura dependen del suministro energético para mantener la actividad. Empresarios locales advirtieron que las restricciones podrían traducirse en pérdidas económicas y complicaciones para sostener el ritmo productivo.
La crisis también reavivó el debate sobre las obras estratégicas pendientes. Gobernadores y especialistas sostienen que el país necesita ampliar gasoductos, mejorar redes de distribución y fortalecer la infraestructura energética para evitar cuellos de botella recurrentes durante los picos de demanda. En ese sentido, varias provincias cuestionan la paralización de proyectos de obra pública impulsada por el Gobierno nacional en el marco del ajuste fiscal.
Otro de los puntos que genera malestar es la cuestión tarifaria. En muchas provincias del norte, usuarios residenciales pagan tarifas considerablemente más altas que en el AMBA, pese a contar con menores ingresos promedio y condiciones climáticas extremas tanto en invierno como en verano. Para distintos sectores políticos y sociales, esa diferencia evidencia un esquema desigual que se mantiene desde hace años.
Las declaraciones del gobernador salteño también tuvieron repercusión política porque se suman a otros reclamos recientes de mandatarios provinciales por recursos, transporte, educación y salud. En varias provincias comenzó a consolidarse la idea de que el Gobierno nacional concentra el ajuste sobre los distritos mientras prioriza el equilibrio fiscal.
En paralelo, desde Nación sostienen que la política energética busca ordenar un sistema que consideran distorsionado por los subsidios y la falta de inversión privada. Funcionarios nacionales argumentan que el objetivo es normalizar precios y promover mayor eficiencia en el sector, aunque las provincias advierten que el costo del ajuste recae principalmente sobre los usuarios y las economías regionales.
El reclamo de Salta volvió a instalar una discusión profunda sobre el federalismo argentino y el reparto de recursos estratégicos. La frase “argentinos de segunda” no solo apuntó al problema del gas: también reflejó el malestar creciente de buena parte del interior frente a un modelo que consideran cada vez más centralizado y desigual.
Mientras continúa la ola polar y persisten las dificultades energéticas, crece la expectativa por posibles respuestas del Gobierno nacional. Gobernadores del norte analizan avanzar con planteos conjuntos para exigir soluciones estructurales y garantizar que el abastecimiento de gas deje de convertirse, cada invierno, en una nueva fuente de conflicto político y social.




