MARCHA FEDERAL UNIVERSITARIA: MILES DE ESTUDIANTES, DOCENTES Y GREMIOS VUELVEN A LAS CALLES CONTRA EL AJUSTE DE MILEI
12 mayo, 2026Con epicentro en Plaza de Mayo y movilizaciones en todo el país, las universidades nacionales protagonizan este 12 de mayo una nueva Marcha Federal Universitaria para reclamar presupuesto, salarios dignos y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Rectores, docentes, investigadores, estudiantes y centrales sindicales denuncian un “desfinanciamiento histórico” y advierten sobre el deterioro del sistema educativo, científico y hospitalario. La protesta se convirtió en una de las principales expresiones de resistencia social frente al modelo económico del Gobierno nacional.
La comunidad universitaria argentina vuelve a copar las calles. Este martes 12 de mayo se desarrolla la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la asunción de Javier Milei, en una jornada que promete convertirse nuevamente en una masiva demostración de fuerza de estudiantes, docentes, no docentes, investigadores y organizaciones sindicales en defensa de la educación pública.
La movilización principal tiene lugar en la Ciudad de Buenos Aires, con columnas que parten desde distintos puntos del centro porteño hacia Plaza de Mayo, donde está previsto un acto central a las 17 horas. Al mismo tiempo, se replican marchas y actividades en Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza, La Plata, Mar del Plata, Tucumán y numerosas ciudades universitarias del país.
Bajo el lema “Marcha federal por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional”, la convocatoria fue impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Gremial de docentes y no docentes, en medio de un conflicto que lleva meses escalando y que ya provocó clases públicas, paros, tomas simbólicas y fuertes cruces entre el Gobierno nacional y las autoridades académicas.
El reclamo central gira alrededor del incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso en 2025 y posteriormente frenada por el Poder Ejecutivo. Desde las universidades sostienen que la administración libertaria mantiene un esquema de ajuste que pone en riesgo el funcionamiento cotidiano de las casas de estudio, la continuidad de investigaciones científicas y el sostenimiento de hospitales universitarios.
Según datos difundidos por el CIN, las transferencias reales a las universidades nacionales cayeron un 45,6% entre 2023 y 2026, mientras que los salarios docentes y no docentes sufrieron una pérdida del poder adquisitivo cercana al 32% frente a la inflación acumulada.
“La situación presupuestaria es crítica”, advierten rectores y autoridades académicas, que alertan sobre renuncias de profesionales, suspensión de proyectos de investigación, deterioro edilicio y dificultades crecientes para sostener servicios esenciales.
Uno de los casos más emblemáticos es el del Hospital de Clínicas de la UBA. Su director, Marcelo Melo, advirtió días atrás que el centro de salud podría dejar de funcionar en pocas semanas por falta de financiamiento nacional. Según denunció, durante los primeros meses del año no recibieron fondos operativos para garantizar el funcionamiento hospitalario.
La situación encendió alarmas dentro y fuera del ámbito universitario. El Hospital de Clínicas no solo es uno de los principales hospitales escuela del país, sino también un centro de atención de alta complejidad que recibe miles de pacientes diariamente.
En paralelo, investigadores del CONICET, becarios y científicos vienen denunciando recortes en proyectos, paralización de programas y fuga de profesionales al exterior. Para amplios sectores del sistema científico argentino, el ajuste presupuestario representa uno de los golpes más severos de las últimas décadas.
La tensión aumentó todavía más luego de que la Justicia ordenara al Gobierno nacional cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario. A fines de marzo, la Cámara Contencioso Administrativo Federal rechazó la apelación presentada por el Ejecutivo y ratificó la obligación de actualizar salarios y becas estudiantiles de acuerdo con la inflación.
Sin embargo, desde las universidades aseguran que el fallo todavía no se cumple plenamente y remarcan que las partidas continúan siendo insuficientes frente a la escalada inflacionaria y el deterioro general de las condiciones laborales.
El Gobierno nacional, por su parte, rechaza las acusaciones de desfinanciamiento. El vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aseguró en los últimos días que la administración libertaria “cumplió con todas las obligaciones y transferencias” hacia las universidades y pidió que “prime la sensatez”.
Desde Casa Rosada sostienen que el objetivo es ordenar las cuentas públicas y mantener el equilibrio fiscal, uno de los pilares centrales del programa económico de Javier Milei. El oficialismo argumenta además que la Ley de Financiamiento Universitario no establece fuentes específicas de recursos y que su implementación pondría en riesgo la meta de déficit cero.
Pero las explicaciones oficiales no lograron frenar el creciente malestar universitario. En los últimos días, distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires realizaron clases públicas abiertas para visibilizar el conflicto y sumar apoyo social antes de la movilización. Hubo actividades en Derecho, Medicina, Económicas y Veterinaria, entre otras sedes.
“Destruir la posibilidad de la educación y de la ciencia es destruir la libertad”, afirmó el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, quien anticipó una movilización multitudinaria y advirtió sobre las consecuencias estructurales del ajuste educativo.
La protesta también sumó un fuerte respaldo sindical y político. La CGT confirmó su adhesión a la marcha y moviliza junto a las columnas universitarias. Lo mismo ocurre con las dos CTA, ATE y numerosos gremios docentes y estatales que consideran que el conflicto universitario se transformó en uno de los símbolos del enfrentamiento entre el Gobierno nacional y sectores históricamente vinculados al Estado, la educación y la ciencia.
En la Ciudad de Buenos Aires, las autoridades porteñas dispusieron cortes de tránsito y operativos especiales debido a la magnitud prevista para la movilización. Las restricciones comenzaron desde el mediodía y afectan gran parte del centro porteño.
La Marcha Federal Universitaria ya había tenido un enorme impacto político durante 2024 y 2025, cuando cientos de miles de personas colmaron Plaza de Mayo y otras ciudades del país. Aquellas imágenes marcaron uno de los primeros grandes desafíos callejeros para el gobierno de Javier Milei y dejaron en evidencia la capacidad de articulación del movimiento universitario.
Ahora, en un contexto económico todavía más delicado, con salarios golpeados, caída del consumo y profundización del ajuste estatal, las universidades vuelven a posicionarse como uno de los principales focos de resistencia social.
El conflicto también refleja una discusión mucho más profunda sobre el rol del Estado y el modelo de país. Mientras el oficialismo insiste en avanzar hacia un esquema de reducción del gasto público y achicamiento estatal, desde las universidades sostienen que la educación superior pública constituye una herramienta estratégica para el desarrollo científico, tecnológico y productivo de la Argentina.
La universidad pública argentina, gratuita y de acceso irrestricto, ha sido históricamente uno de los principales motores de movilidad social del país y un emblema reconocido internacionalmente. De sus aulas surgieron premios Nobel, investigadores, científicos, médicos, ingenieros y profesionales que tuvieron impacto global.
Por eso, para muchos sectores, la discusión actual excede el plano presupuestario. Se trata de una disputa sobre el futuro de la educación, la ciencia y el conocimiento en la Argentina.
Con miles de personas movilizadas en todo el país, la nueva Marcha Federal Universitaria vuelve a poner en el centro del debate el ajuste sobre las universidades y el sistema científico, en una pulseada que promete seguir creciendo y que ya se convirtió en uno de los conflictos políticos y sociales más importantes de la era Milei.




