KICILLOF CARGÓ CONTRA EL RIGI Y ASEGURÓ QUE “SOLO SE CONCRETÓ EL 3% DE LAS INVERSIONES ANUNCIADAS”
12 mayo, 2026El gobernador bonaerense cuestionó con dureza el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones impulsado por Javier Milei y afirmó que las promesas de desembolsos millonarios todavía no se tradujeron en proyectos reales. Desde la Provincia advirtieron sobre el impacto del modelo económico en la industria, el empleo y la producción nacional, mientras crecen las tensiones entre la Casa Rosada y varios gobernadores por el rumbo económico del país.
Axel Kicillof volvió a ubicarse en el centro de la escena política nacional con una fuerte crítica al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las principales apuestas económicas del gobierno de Javier Milei para atraer capitales extranjeros y dinamizar sectores estratégicos como minería, energía, infraestructura y agroindustria. El mandatario bonaerense aseguró que, hasta el momento, “solo se concretó el 3% de las inversiones anunciadas y festejadas” por la administración libertaria y advirtió que el programa “funciona más como una herramienta de marketing financiero que como un verdadero motor de desarrollo productivo”.
Las declaraciones de Kicillof se dieron en medio de un creciente enfrentamiento político entre la Provincia de Buenos Aires y la Nación, en un contexto atravesado por el ajuste fiscal, la caída de la actividad económica, el cierre de empresas y la reducción de fondos destinados a las provincias. Desde el entorno del gobernador consideran que el Gobierno nacional construyó un relato de “lluvia de inversiones” que todavía no tiene correlato en la economía real.
“El RIGI fue presentado como la gran solución para el ingreso de dólares y el crecimiento económico, pero la realidad es muy distinta. Lo que vemos es una caída brutal de la industria, del consumo y del empleo. Las inversiones que se anunciaron todavía no aparecen y mientras tanto destruyen el mercado interno”, remarcaron desde el Ejecutivo bonaerense.
El cuestionamiento apunta directamente al corazón del plan económico de Milei, que desde el inicio de su gestión buscó seducir a grandes grupos empresariales con beneficios impositivos, flexibilización cambiaria, estabilidad tributaria por 30 años y facilidades para la remisión de utilidades al exterior. El oficialismo sostiene que el RIGI permitirá convertir a la Argentina en un polo atractivo para capitales internacionales y generar un ingreso masivo de dólares en el mediano plazo.
Sin embargo, desde distintos sectores opositores, gobernadores, economistas e incluso cámaras empresarias comenzaron a surgir cuestionamientos sobre los alcances reales del régimen. Uno de los principales puntos de discusión gira en torno al impacto que podría tener sobre la industria nacional y las pequeñas y medianas empresas, que no cuentan con beneficios similares.
Kicillof viene insistiendo desde hace meses con que el modelo libertario está generando una fuerte reprimarización de la economía argentina. Según su mirada, el esquema impulsado por Milei favorece exclusivamente a grandes corporaciones extractivas y financieras, mientras castiga a la producción industrial, el empleo formal y el consumo interno.
En ese sentido, el gobernador recordó que en la provincia de Buenos Aires se concentra gran parte del entramado industrial del país y aseguró que los efectos de la recesión ya se sienten con fuerza en distintos sectores productivos. “No hay inversión que compense el cierre de fábricas, la caída del salario y el desplome del mercado interno”, sostienen cerca del mandatario.
Los cuestionamientos al RIGI también se producen en un momento de fuerte tensión federal. Varias provincias vienen reclamando por la caída de transferencias nacionales, la paralización de la obra pública y la disminución de recursos coparticipables. Buenos Aires, en particular, mantiene una disputa abierta con la Casa Rosada por fondos vinculados a educación, transporte, seguridad y programas sociales.
En paralelo, distintos informes privados comenzaron a reflejar dificultades para la llegada efectiva de inversiones extranjeras. Aunque el Gobierno nacional anunció múltiples proyectos millonarios desde la aprobación de la Ley Bases, muchos de ellos todavía se encuentran en etapas preliminares o sujetos a definiciones macroeconómicas y financieras. La volatilidad cambiaria, la caída del consumo y las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico aparecen entre los principales factores que observan los inversores.
“El Gobierno festeja anuncios, pero la economía real se sigue deteriorando”, señalaron desde el oficialismo bonaerense, donde además remarcan que la apertura indiscriminada de importaciones y la caída de la demanda interna están golpeando especialmente a las pymes industriales.
El debate alrededor del RIGI también abrió discusiones dentro del propio empresariado. Mientras sectores vinculados a la minería, el petróleo y el gas respaldan el esquema por los beneficios fiscales y regulatorios, otras cámaras advierten sobre posibles desigualdades competitivas y el riesgo de generar una economía cada vez más dependiente de actividades extractivas.
En las últimas semanas, Kicillof profundizó su perfil opositor al gobierno libertario y comenzó a posicionarse como uno de los principales referentes del peronismo frente al ajuste nacional. Sus recorridas por distintas provincias, encuentros con sindicatos, universidades y sectores productivos forman parte de una estrategia que busca construir volumen político frente a la administración de Milei.
En ese marco, el mandatario bonaerense insiste en que el problema económico argentino no se resuelve únicamente con equilibrio fiscal y desregulación. “No hay desarrollo posible sin industria, sin ciencia, sin universidades y sin trabajo”, repiten desde La Plata.
Mientras tanto, el Gobierno nacional continúa defendiendo el RIGI como una pieza clave de su estrategia económica. Desde el Ministerio de Economía aseguran que los proyectos comenzarán a materializarse en los próximos meses y que el régimen permitirá consolidar inversiones estratégicas de largo plazo. Sin embargo, la discusión política y económica sobre sus verdaderos efectos recién comienza.
La controversia refleja dos modelos profundamente distintos sobre el rumbo del país: uno basado en la apertura económica, el achicamiento del Estado y la atracción de grandes capitales internacionales; y otro que pone el eje en el mercado interno, la industria nacional y la intervención estatal para sostener la actividad productiva. En medio de una economía golpeada por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo, el debate sobre cuál será el camino para salir de la crisis se vuelve cada vez más intenso.



