EL GOBIERNO OFICIALIZÓ EL TRASLADO DEL SABLE CORVO DE SAN MARTÍN Y SE DESATÓ UNA FUERTE POLÉMICA POR SU CUSTODIA
3 febrero, 2026Mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, el Ejecutivo dispuso que el histórico sable del Libertador deje el Museo Histórico Nacional y pase a custodia permanente del Regimiento de Granaderos a Caballo. La decisión generó rechazos de historiadores, especialistas en patrimonio, herederos de la familia donante y abrió un debate de fondo sobre el destino de los bienes históricos.
El Gobierno nacional oficializó el traslado del Sable Corvo del general José de San Martín, una de las reliquias más emblemáticas de la historia argentina, desde el Museo Histórico Nacional (MHN) hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, ubicado en el barrio porteño de Palermo. La medida quedó establecida a través del Decreto 81/2026, firmado por el presidente Javier Milei y publicado en el Boletín Oficial.
Según el texto oficial, la decisión responde a la necesidad de reforzar la seguridad, custodia y preservación del arma histórica, y se fundamenta en el vínculo directo entre el sable y el regimiento creado por el propio San Martín en 1812. El Ejecutivo argumenta que el cuartel de Granaderos, declarado Monumento Histórico Nacional, ofrece condiciones adecuadas para su resguardo permanente.
Sin embargo, el anuncio desató una fuerte polémica política, cultural y patrimonial, con cuestionamientos que van desde el uso simbólico del objeto hasta el acceso público a uno de los máximos emblemas de la independencia argentina.
QUÉ DISPONE EL DECRETO
El Decreto 81/2026 establece que:
- El Sable Corvo será trasladado desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo.
- La unidad militar quedará a cargo de su custodia, conservación y seguridad.
- Se deja sin efecto la normativa vigente desde 2015 que disponía su exhibición permanente en el MHN.
En los considerandos, el Gobierno recuerda que el sable fue robado en dos oportunidades (1963 y 1965) cuando se encontraba en exhibición pública, y sostiene que su traslado busca evitar nuevos riesgos.
RECHAZOS Y PRESENTACIONES JUDICIALES
La decisión fue rápidamente cuestionada por historiadores, trabajadores de la cultura y sectores académicos, quienes advierten que el sable forma parte de un conjunto museográfico integral en el Museo Histórico Nacional y que su retiro empobrece la narrativa histórica accesible al público.
A su vez, descendientes de la familia Terrero, que donó el sable al Estado en 1897, presentaron una acción judicial para frenar el traslado. Argumentan que la donación se realizó con el objetivo de que el arma permaneciera bajo custodia civil y con fines culturales, y remarcan que el Regimiento de Granaderos ya posee una réplica del sable, por lo que no sería necesario mover el original.
En ese contexto, también se produjo la renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, quien expresó desacuerdos con la política patrimonial del Gobierno, un hecho que profundizó el impacto institucional de la medida.
EL SABLE CORVO DE SAN MARTÍN
El Sable Corvo fue adquirido por José de San Martín en Londres, a comienzos del siglo XIX, y lo acompañó durante las campañas libertadoras de Argentina, Chile y Perú. No se trata solo de un arma: es uno de los símbolos más potentes de la gesta independentista sudamericana y de la figura del Libertador.
Tras la muerte de San Martín en 1850, el sable fue heredado por su yerno, Mariano Balcarce, y posteriormente por su familia. En 1897, los descendientes decidieron donarlo al Estado argentino para su preservación como patrimonio histórico nacional.
A lo largo del siglo XX, el sable atravesó distintos períodos de custodia. Durante décadas estuvo bajo resguardo del Regimiento de Granaderos a Caballo, pero también fue exhibido en el Museo Histórico Nacional para garantizar su acceso público. Los robos ocurridos en 1963 y 1965 marcaron un punto de inflexión en el debate sobre su seguridad.
En 2015, una resolución oficial dispuso su exhibición permanente en el MHN. El reciente decreto del Gobierno vuelve a reabrir una discusión histórica que combina memoria, patrimonio, política y símbolos nacionales.
UN DEBATE QUE TRASCIENDE EL OBJETO
Más allá del traslado físico del sable, la polémica expone una discusión de fondo: quién decide el destino de los bienes históricos y con qué criterios. Para sectores culturales, el museo garantiza preservación profesional y acceso ciudadano; para el Gobierno, la custodia militar refuerza el vínculo simbólico con la figura del Libertador.
El conflicto sigue abierto. Mientras avanzan las acciones judiciales y crecen las críticas desde el ámbito cultural, el Sable Corvo vuelve a ocupar el centro de la escena, no solo como reliquia histórica, sino como símbolo de una disputa política y cultural sobre la memoria y la identidad nacional.




