UN ALUVIÓN DEVASTÓ LAS CONDES EN CHILE: MÁS DE 2.000 VIVIENDAS AFECTADAS Y UNA INVESTIGACIÓN EN MARCHA

UN ALUVIÓN DEVASTÓ LAS CONDES EN CHILE: MÁS DE 2.000 VIVIENDAS AFECTADAS Y UNA INVESTIGACIÓN EN MARCHA

11 octubre, 2026 Desactivado Por Sitio digital Columna de Opinión

El fenómeno ocurrió el jueves 8 de octubre en la zona precordillerana de Santiago y arrastró barro, rocas, autos y colectivos hacia sectores residenciales. El último balance reportó 56 casas destruidas, seis personas heridas y cientos de damnificados. Mientras vecinos y voluntarios trabajan para recuperar las calles, la Justicia investiga posibles fallas en los sistemas de drenaje.

Un aluvión de barro, piedras y restos de vegetación provocó graves destrozos en la comuna de Las Condes, en el sector oriente de Santiago de Chile. El desastre se desencadenó durante la tarde del jueves 8 de octubre, luego de intensas precipitaciones en la precordillera, y dejó calles cubiertas de sedimentos, vehículos arrastrados por la corriente y viviendas inundadas. Tres días después, los trabajos de limpieza y recuperación continúan con la participación de equipos de emergencia, organismos públicos y cientos de voluntarios.

De acuerdo con el balance difundido el sábado 10 de octubre por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), 384 personas resultaron damnificadas y 56 viviendas quedaron destruidas, mientras que otras 40 registraron daños mayores y 1.960 presentaron daños menores. El reporte también contabilizó seis personas heridas, alrededor de 1.000 evacuadas y unas 1.200 rescatadas desde vehículos, casas, estaciones de servicio y otras instalaciones. Hasta ese momento, las autoridades no informaron víctimas fatales ni personas desaparecidas.

La emergencia se concentró en sectores de Las Condes vinculados con la quebrada Honda y San Carlos de Apoquindo. El agua descendió desde las laderas de la cordillera con una importante carga de barro, rocas y otros materiales, avanzó hacia las zonas urbanizadas y afectó tanto a viviendas como a vehículos particulares y transporte público. La magnitud de la corriente sorprendió a personas que se encontraban en la vía pública y obligó a desplegar operativos para rescatar a quienes habían quedado atrapados.

Ante la gravedad de los daños, el presidente de Chile, José Antonio Kast, declaró a Las Condes como zona afectada por catástrofe. La medida habilita mecanismos extraordinarios para coordinar la respuesta estatal, acelerar la asistencia a los hogares afectados y organizar las tareas de rehabilitación y reconstrucción. El Gobierno también dispuso la participación de distintas áreas de la administración pública para colaborar en el despeje de calles, el retiro de escombros y la recuperación de la infraestructura dañada.

Mientras avanzan las tareas en el terreno, la investigación judicial busca establecer si hubo factores que agravaron las consecuencias del fenómeno. El fiscal de Santiago Francisco Lanas investiga posibles responsabilidades relacionadas con el funcionamiento de los canales y ductos destinados a conducir el agua. Entre las hipótesis mencionadas públicamente aparece una eventual obstrucción de dos conductos subterráneos, que podrían haber estado afectados por la acumulación de residuos o por falta de mantenimiento.

Por el momento, esa posibilidad forma parte de las líneas de investigación y no constituye una causa establecida de manera definitiva. Las autoridades y los equipos técnicos deben determinar cómo funcionaron los sistemas de drenaje durante la tormenta y si existieron fallas que contribuyeron al desborde. El análisis también requiere considerar la intensidad de las precipitaciones, las características del terreno y las condiciones previas de la cuenca por la que descendió el aluvión.

El episodio ocurrió después de varios días de lluvias en la zona central de Chile. Un análisis preliminar elaborado por especialistas del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), junto con investigadores de distintas universidades, indicó que las precipitaciones del comienzo de octubre fueron excepcionalmente elevadas para la época. En la estación meteorológica de Quinta Normal, en Santiago, se habían acumulado más de 90 milímetros durante los primeros nueve días del mes, una cifra que se encontraba entre los registros más altos para octubre en la serie histórica disponible.

En la precordillera, donde se originó el aluvión, las lluvias se concentraron en períodos breves. Los investigadores señalaron que en la estación Río Molina se registraron 42,8 milímetros durante el 8 de octubre, de los cuales 31,6 cayeron entre las 15 y las 19. Además, la isoterma de cero grados se ubicó a una altura que permitió que la precipitación cayera en forma líquida sobre la cuenca, en lugar de acumularse como nieve. Estas condiciones favorecieron la escorrentía y contribuyeron a explicar la rapidez con la que el agua y los sedimentos descendieron hacia la ciudad.

Otro antecedente bajo análisis es el incendio forestal que afectó la cuenca de quebrada Honda el 29 de diciembre de 2025. Según el estudio del CR2, el fuego comprometió gran parte del área y alteró la cobertura vegetal, dejando sectores del suelo más expuestos al impacto directo de las precipitaciones. Después de un incendio, la pérdida de vegetación puede reducir la capacidad del terreno para amortiguar el agua y favorecer la erosión, aunque su influencia concreta en este desastre debe analizarse junto con los demás factores meteorológicos y geográficos.

Los especialistas también relacionaron el episodio con un sistema atmosférico que llevó humedad hacia Chile central y generó condiciones favorables para tormentas intensas. El informe describe el paso de un río atmosférico y la presencia de inestabilidad en la región, un escenario que recuerda algunas de las condiciones observadas en aluviones anteriores en la Región Metropolitana, como los registrados en febrero de 2021. Esa comparación permite analizar mecanismos similares, pero no significa que todos los eventos tengan las mismas causas o consecuencias.

En paralelo, la recuperación de Las Condes se convirtió en la prioridad inmediata. Bomberos, personal militar, equipos del Ministerio de Obras Públicas y funcionarios policiales colaboran con maquinaria para retirar barro y despejar los sectores afectados. La municipalidad también organizó la participación de voluntarios para asistir en las tareas de limpieza, mientras se evalúan los daños en las viviendas y las necesidades de las familias damnificadas. Las autoridades sanitarias, además, coordinaron medidas preventivas y la disponibilidad de vacunación contra el tétanos y la hepatitis para las personas expuestas durante los trabajos.

La declaración de zona de catástrofe busca agilizar la coordinación de recursos para atender la emergencia y avanzar en la recuperación. Sin embargo, la vuelta a la normalidad dependerá de la magnitud de los daños en cada sector y de la evaluación de los riesgos ante nuevas precipitaciones. Senapred mantuvo la alerta roja por remociones en masa para diez comunas de la Región Metropolitana, entre ellas Las Condes, Lo Barnechea, Vitacura, La Reina y Peñalolén, mientras persistan las condiciones que justifican la medida.

El aluvión dejó al descubierto la vulnerabilidad de las zonas urbanizadas próximas a la precordillera frente a lluvias intensas y repentinas. La reconstrucción no solo deberá atender las pérdidas materiales, sino también determinar qué medidas pueden reducir el riesgo de que un episodio similar vuelva a producirse. En ese proceso, la investigación sobre los ductos de drenaje, el estado de la cuenca y los efectos del incendio previo será clave para establecer responsabilidades y definir eventuales cambios en la prevención de desastres.

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