SE LLAMA MARADONA

SE LLAMA MARADONA

27 noviembre, 2020 0 Por Marcelo Rodríguez

El pueblo argentino llora la muerte de Maradona. En algunos momentos de la historia las mayorías populares podrán cometer errores. Pero hay algo concreto: en la Argentina el pueblo  no  llora a cualquiera.

Pedro Saborído juega con la idea de que había muchos Perones. Hace irónica  referencia a que, según que visitante era recibido en Puerta de Hierro, lo atendía el Perón que ameritaba. Nosotros, humildemente pensamos que quizás haya muchos Maradonas. Decidimos pensarlo bien terrenal, bien humano. Hoy elegimos al Maradona que más queremos y que más nos representa.

Humano  y contradictorio como la Argentina. Como las y los argentinos, como los y las artistas. Pero en dos cuestiones bien específicas no hay contradicciones. En la manera de jugar al futbol y a quienes representa. Es decir,  conciencia de clase como futbolista y como emergente de las clases bien populares. 

Será por eso el amor casi irracional que recibe. Siempre el amor es irracional, pero en este caso, lo es mucho más.

El miércoles al mediodía se paralizó todo. Se detuvo el giro de la tierra por un instante.

Elegimos hablar del Maradona que servirá como inspiración a futuros futbolistas, el irreverente ante el poder establecido, el artista, el creador; el Maradona imparable,  el referente, el comprometido con las políticas que favorecen a las mayorías.

Elegimos al Maradona del no al ALCA, el del tren a Mar del Plata, el del fuera Bush, el de la mirada latinoamericanista.

Decidimos referenciarnos en el Maradona que enfrentó a la FIFA, al establishment de la corporación del negocio del futbol. Recordamos su intento de conformar un sindicato internacional de futbolistas.

Preferimos a un Maradona concreto. El que defendió a los jubilados, el que apoyó el impuesto a las riquezas.

Hoy sabemos que es de carne y huesos. Desde ahora estará en los infinitos recuerdos. Vivirá en las historias familiares y en las amistades.

Recordaremos sus frases sobre Macri, sobre el otro Papa.

Sentimos que se pinchó la pelota. El fútbol estará Knockout por un tiempo.

Por todo esto es que nos cuesta tanto creer que ya no está.

Maradona es presente. Lo que en literatura y  periodismo se denomina  presente permanente. Podría decirse que vive en el alma del pueblo, que seguirá insoportablemente vivo.

Abanderado de los humildes, desfachatado, descamisado, cara sucia y rebelde.

Preferimos quedarnos con el Maradona de los rulos grandes mordiendo la lengua de costado y jugando con una sonrisa dibujada. Se juega como se vive.

Trasvasamiento generacional. Maradoneanos somos todos. Te despiden camisetas de todos los colores.

Es que se murió Maradona. El pibe que no tuvo nada y pasó a tenerlo todo.

A la frase futbolera que dice “la vida es eso que sucede entre mundial y mundial”, le agregamos que también es eso que pasa mientras miramos a Maradona.

Para nadie que ame al futbol pudo haber pasado desapercibido Maradona. Nadie que tenga algo de sensibilidad social puede desconocer a Maradona. Nadie que se sienta interpelado por las imposiciones arbitrarias del poder real, puede ser indiferente a Maradona.  Siempre algo para decir, algo para reclamar, algo para  protestar.

Desde lo futbolístico invirtió el mapa. Siempre jugó mirando al sur y hablando desde el sur.

Murió Maradona hombre. No murió su legado.

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