REINO UNIDO ASEGURÓ QUE PUEDE DEFENDER MILITARMENTE LAS MALVINAS Y CRECE LA TENSIÓN CON ARGENTINA
27 septiembre, 2026El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó que Londres cuenta con capacidad para responder ante una eventual acción militar argentina y sostuvo que “esto no es 1982”. La declaración se produjo días después del reclamo de Javier Milei ante la ONU y en medio de una escalada diplomática vinculada con la soberanía, la explotación de hidrocarburos y el despliegue militar en el Atlántico Sur.
El conflicto diplomático entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas volvió a quedar en el centro de la agenda internacional luego de que el secretario de Defensa británico, Wes Streeting, asegurara que las Fuerzas Armadas de su país están preparadas para defender militarmente el archipiélago ante una eventual acción argentina.
Las declaraciones fueron realizadas al diario británico The Sun y se conocieron el sábado 26 de septiembre. Consultado sobre si Londres podría responder militarmente ante un eventual despliegue de buques argentinos hacia las islas, Streeting respondió afirmativamente. “Esto no es 1982. Los argentinos no tienen la capacidad de tomar las Falkland, y nosotros sí tenemos la capacidad de defenderlas”, afirmó.
El funcionario británico también sostuvo que, desde la perspectiva de Londres, la cuestión quedó resuelta después de la guerra de 1982 y volvió a reivindicar el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago. Al mismo tiempo, aclaró que no prevé un nuevo conflicto armado, por lo que sus declaraciones fueron formuladas como una referencia a la capacidad defensiva británica frente a un eventual escenario de escalada.
La advertencia se produjo pocos días después de que el presidente Javier Milei utilizara su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para ratificar el reclamo argentino de soberanía. El mandatario pidió al Reino Unido reanudar las negociaciones para buscar una solución pacífica a la disputa y advirtió que la Argentina no sería indiferente frente a empresas que exploten recursos naturales en las islas sin autorización argentina.
En su intervención ante la ONU, Milei definió a Malvinas como una “causa nacional” y sostuvo que la Argentina mantiene una postura de defensa “pacífica, práctica y efectiva”. También cuestionó que las resoluciones de Naciones Unidas sobre la disputa no hayan derivado en una negociación sobre la soberanía.
La respuesta británica llegó al día siguiente. La delegación del Reino Unido ante Naciones Unidas manifestó que Londres “no tiene ninguna duda” sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y las zonas marítimas circundantes. El Gobierno británico volvió a defender, además, el derecho de los habitantes de las islas a determinar su futuro y rechazó las medidas argentinas contra las actividades hidrocarburíferas.
Una escalada que comenzó antes del discurso ante la ONU
Las declaraciones de Streeting no constituyen un hecho aislado. Durante septiembre se sucedieron diferentes medidas y pronunciamientos de ambos gobiernos que volvieron a colocar la disputa territorial en un nivel de tensión superior al de los últimos años.
El 3 de septiembre, Milei anunció por cadena nacional un proyecto de ley vinculado con la defensa de la soberanía nacional. Entre otras medidas, planteó endurecer las sanciones contra empresas que participen de actividades no autorizadas por la Argentina en el área disputada, ampliar las restricciones a proveedores y crear un Consejo de Seguridad Nacional destinado a coordinar políticas entre Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía.
El Gobierno argentino también puso el foco sobre Sea Lion, un proyecto de explotación petrolera ubicado en las aguas próximas a las islas y desarrollado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum. Según información difundida por EFE, el proyecto prevé comenzar la producción en 2028 y sus licencias fueron extendidas por las autoridades de las islas.
La Cancillería argentina presentó además una protesta formal ante la Embajada británica por la extensión de las licencias otorgadas a empresas petroleras para operar en el archipiélago. Para Buenos Aires, esas actividades se desarrollan en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa y, por lo tanto, no deberían avanzar unilateralmente.
A su vez, una jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, dictó una medida cautelar vinculada con las actividades necesarias para poner en marcha el proyecto hidrocarburífero. La resolución fue incorporada al escenario de creciente disputa jurídica y diplomática alrededor de la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.
El despliegue militar británico en las islas
En paralelo con la disputa diplomática, Londres confirmó que reemplazará los cuatro aviones de combate Eurofighter Typhoon Tranche 1 actualmente destinados a las Islas Malvinas por cuatro unidades Tranche 2, provenientes de su propia flota.
El cambio está previsto para fines de noviembre o comienzos de diciembre de 2027. La información fue comunicada por el ministro británico de Estado para la Preparación de la Defensa y la Industria, Luke Pollard, en respuesta a una consulta parlamentaria. Se trata de una renovación de las aeronaves asignadas al Escuadrón 1435, no de un aumento de la cantidad de cazas desplegados en las islas.
Los Typhoon Tranche 2 cuentan con capacidades superiores respecto de las aeronaves de la primera fase. El Gobierno británico presentó el reemplazo como parte de la renovación de su flota y señaló que los aviones actualmente desplegados serán retirados del servicio.
El Reino Unido mantiene además una infraestructura militar permanente en Mount Pleasant, donde funciona la principal base de las fuerzas británicas en el Atlántico Sur. En una intervención parlamentaria del 8 de septiembre, la ministra de Estado de Exteriores, Kirsty McNeill, afirmó que las fuerzas británicas en el Atlántico Sur se mantienen en un nivel considerado apropiado para la defensa de las islas y evitó brindar detalles operativos sobre sus capacidades.
Qué dice Naciones Unidas sobre la disputa
La discusión sobre Malvinas tiene un antecedente central en Naciones Unidas. En 1965, la Asamblea General aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a ambos gobiernos a iniciar negociaciones para encontrar una solución pacífica, teniendo en cuenta los intereses de la población de las islas.
La cuestión continúa incluida dentro de la agenda de descolonización de Naciones Unidas. El organismo señala a las Islas Malvinas, denominadas Falkland Islands por el Reino Unido, como un territorio no autónomo y al Reino Unido como potencia administradora. El Comité Especial de Descolonización aborda la cuestión desde 1964.
A lo largo de las décadas, la Asamblea General y el Comité Especial de Descolonización aprobaron nuevas resoluciones que reclamaron una solución negociada. La Resolución 31/49, adoptada en 1976, también llamó a las partes a acelerar las negociaciones y a evitar decisiones que implicaran modificaciones unilaterales mientras continuara la disputa.
En 2026, el Comité de Descolonización volvió a plantear la necesidad de que la Argentina y el Reino Unido retomen negociaciones sustantivas. En una sesión de Naciones Unidas celebrada este año, la representación argentina reiteró su disposición a reanudar el diálogo bilateral y otros países también respaldaron la búsqueda de una salida negociada.
De la ocupación de 1833 a la guerra de 1982
La disputa se remonta al siglo XIX. En 1833, fuerzas británicas expulsaron a las autoridades argentinas y establecieron el control británico del archipiélago, situación que Buenos Aires considera una ocupación ilegítima y que Londres sostiene desde entonces como fundamento de su administración de las islas.
El conflicto alcanzó su máxima expresión militar en 1982. El 2 de abril de ese año, la Argentina desembarcó tropas en las islas y recuperó el control del archipiélago. El Reino Unido respondió con una operación militar y, después de 74 días de guerra, recuperó las islas el 14 de junio.
La guerra dejó 649 argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños muertos.
Desde entonces, ambos países mantienen posiciones contrapuestas. Argentina sostiene que existe una disputa de soberanía pendiente y reclama negociaciones bilaterales. El Reino Unido, por su parte, afirma que su soberanía no está en discusión y fundamenta su posición, entre otros argumentos, en el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas.
En 2013 se realizó un referéndum en el archipiélago en el que el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de mantener el estatus de territorio británico de ultramar, con una participación cercana al 92%. Argentina cuestiona que ese mecanismo pueda resolver la disputa de soberanía, mientras que el Reino Unido lo utiliza como una expresión de la voluntad de los isleños.
Una disputa que vuelve a incorporar el factor militar
La advertencia de Streeting se produce, por lo tanto, en un escenario en el que la discusión sobre la soberanía volvió a combinar reclamos diplomáticos, medidas económicas, explotación de recursos naturales y referencias a la capacidad militar de ambos países.
Sin embargo, no existen en las declaraciones conocidas indicios de que Argentina esté preparando una operación militar contra las islas. El propio secretario de Defensa británico afirmó que no prevé un conflicto, mientras que el Gobierno argentino sostiene oficialmente que su estrategia sobre Malvinas es pacífica y que el reclamo debe canalizarse mediante herramientas diplomáticas, jurídicas y políticas.
El intercambio de declaraciones se produce además mientras ambos gobiernos mantienen posiciones incompatibles sobre el futuro del archipiélago. Buenos Aires reclama la reanudación de las negociaciones de soberanía; Londres rechaza discutir ese punto sin el consentimiento de los habitantes de las islas. La explotación petrolera y el despliegue militar británico agregan nuevos elementos a una disputa que permanece sin una solución definitiva desde hace décadas.


