CHILE RESPALDÓ EL COMERCIO CON MALVINAS Y ABRIÓ UN DEBATE SOBRE SU POSICIÓN ANTE EL RECLAMO ARGENTINO

CHILE RESPALDÓ EL COMERCIO CON MALVINAS Y ABRIÓ UN DEBATE SOBRE SU POSICIÓN ANTE EL RECLAMO ARGENTINO

28 septiembre, 2026 Desactivado Por Azul Spalletta

El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, afirmó que su país mantiene su respaldo al reclamo argentino de soberanía, pero defendió la posibilidad de ampliar el intercambio comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas. Sus declaraciones incorporaron además la necesidad de considerar la voluntad e intereses de los habitantes del archipiélago, una cuestión que Buenos Aires aborda de manera diferente en el marco de la disputa con el Reino Unido.

La cuestión Malvinas volvió a generar repercusiones en la relación entre la Argentina y Chile luego de las declaraciones del ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, quien defendió la posibilidad de desarrollar actividades comerciales entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, al mismo tiempo que reafirmó que Chile sostiene el reclamo argentino de soberanía.

El funcionario habló en una entrevista con Radio Polar de Magallanes y se refirió al proyecto para establecer una conexión marítima entre Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, y el archipiélago. En ese contexto, sostuvo que la comunidad de Magallanes tiene “el derecho de ejercer el comercio” y que no observa inconvenientes para que esas actividades se desarrollen dentro del marco legal.

La definición adquiere relevancia porque se produce mientras la Argentina profundiza su rechazo a las actividades comerciales, pesqueras e hidrocarburíferas desarrolladas por empresas vinculadas al Reino Unido en los territorios cuya soberanía reclama. De hecho, a mediados de septiembre la Cancillería argentina cuestionó una guía británica destinada a promover negocios con las islas y anunció nuevas medidas contra lo que considera explotación ilegal de los recursos naturales del área en disputa.

QUÉ DIJO EL MINISTRO CHILENO

Barros Tocornal intentó diferenciar el respaldo diplomático de Chile a la posición argentina de la relación comercial que pretende desarrollar la región de Magallanes con las islas.

“Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland”, afirmó el ministro. Sin embargo, inmediatamente después sostuvo que existe una “situación de hecho” debido al control británico sobre el archipiélago y planteó que cualquier solución debería alcanzarse por la vía pacífica, de acuerdo con el derecho internacional y teniendo en cuenta la voluntad e intereses de las personas involucradas.

La referencia a la voluntad de los habitantes de las islas constituye uno de los puntos más sensibles de sus declaraciones. La Argentina sostiene que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones entre Buenos Aires y Londres y considera que el principio de autodeterminación no resulta aplicable de la misma manera que en otros procesos de descolonización debido a las circunstancias históricas de la población de las islas.

En cambio, la posición británica sostiene el derecho de los habitantes del archipiélago a determinar su propio futuro. En este punto, las palabras del ministro chileno introducen un elemento que no suele aparecer formulado de esa manera en los comunicados bilaterales entre la Argentina y Chile sobre Malvinas.

EL CORREDOR ENTRE PUNTA ARENAS Y LAS ISLAS

El trasfondo inmediato de la controversia es un proyecto para establecer una conexión marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino.

La iniciativa tomó impulso luego de que una empresa naviera chilena, Eastern Islands, acordara con autoridades de las islas avanzar en una conexión marítima. La propuesta despertó interés especialmente en la Región de Magallanes, debido a la proximidad geográfica y a las posibilidades comerciales que podría generar para empresas y productores de la zona.

El ministro de Defensa chileno defendió esa posibilidad y sostuvo que Chile y la comunidad de Magallanes pueden desarrollar actividades comerciales con las islas, siempre dentro de las normas correspondientes.

El planteo adquiere una dimensión política porque la Argentina considera que las actividades económicas realizadas en el área en disputa no pueden desarrollarse unilateralmente por el Reino Unido o por empresas que operan bajo licencias británicas.

La Cancillería argentina volvió a expresar esa posición el 15 de septiembre, cuando rechazó una publicación del Gobierno británico titulada “Haciendo negocios con las Islas Malvinas”. Buenos Aires afirmó que las actividades de exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos y pesqueros en el área disputada son ilegítimas y anunció que profundizaría las medidas destinadas a proteger los recursos reclamados por el país.

CHILE HABÍA REAFIRMADO SU APOYO A LA ARGENTINA

Las declaraciones de Barros Tocornal llaman la atención por producirse pocas semanas después de que el presidente chileno, José Antonio Kast, volviera a expresar oficialmente el respaldo de su país a los derechos de soberanía argentinos.

El 3 de septiembre, Kast mantuvo un encuentro bilateral con Javier Milei en Santiago. En la declaración conjunta difundida por ambos gobiernos, el mandatario chileno reiteró el respaldo de Chile a los legítimos derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

El documento también señaló que Argentina y el Reino Unido deberían reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva de la disputa, en línea con las resoluciones de Naciones Unidas y otros organismos internacionales.

Milei, por su parte, agradeció a Kast el “tradicional apoyo” chileno a la posición argentina y señaló que se valorarían los esfuerzos de Chile para evitar la consolidación de actividades logísticas vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos y recursos pesqueros en el área disputada.

Por eso, el planteo de Barros Tocornal no supone formalmente que Chile haya abandonado su respaldo al reclamo argentino. La particularidad está en que el ministro diferencia ese respaldo diplomático de la posibilidad de mantener relaciones comerciales con las islas y pone sobre la mesa la consideración de los habitantes del archipiélago.

UNA POSICIÓN QUE CHILE SOSTIENE DESDE HACE DÉCADAS

El apoyo chileno al reclamo argentino no comenzó con el actual gobierno de Kast. Los sucesivos gobiernos de Chile han expresado, con distintos matices, su respaldo a la posición argentina en la cuestión Malvinas.

Durante el gobierno de Sebastián Piñera, Chile reiteró oficialmente que apoyaba los derechos de soberanía de la Argentina y reclamó que Buenos Aires y Londres retomaran las negociaciones. Lo mismo ocurrió durante la administración de Gabriel Boric. En 2023, por ejemplo, Boric volvió a respaldar los derechos argentinos sobre Malvinas y pidió una solución pacífica y definitiva mediante negociaciones entre ambos países.

El respaldo chileno también aparece en documentos oficiales más recientes. En abril de 2026, durante una visita de Kast a Buenos Aires, ambos gobiernos volvieron a incluir la cuestión Malvinas en su declaración conjunta. Chile reafirmó entonces su apoyo a los derechos argentinos y a la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido.

Por eso, la discusión actual no se centra tanto en un cambio formal de la posición diplomática chilena, sino en hasta dónde puede avanzar la relación económica de Chile con las islas sin entrar en contradicción con los compromisos políticos que el propio país asumió respecto de la cuestión de soberanía.

EL ANTECEDENTE DE 1982

La relación entre Chile, la Argentina y el Reino Unido alrededor de Malvinas tiene además un antecedente particularmente complejo.

Durante la Guerra de Malvinas de 1982, el gobierno de Augusto Pinochet mantuvo una posición favorable al Reino Unido y colaboró de manera indirecta con Londres en distintos aspectos de inteligencia y seguridad. Ese episodio quedó como uno de los capítulos más sensibles de la relación bilateral.

Sin embargo, después del conflicto y especialmente con el retorno de la democracia en la región, Chile pasó a sostener públicamente el reclamo argentino en los organismos internacionales.

La cuestión de soberanía tampoco quedó resuelta con la guerra. La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en noviembre de 1982 la Resolución 37/9, que volvió a reconocer la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y llamó a ambos gobiernos a reanudar las negociaciones. Ese criterio fue reiterado posteriormente en distintas resoluciones.

El antecedente diplomático fundamental es todavía anterior. En 1965, mediante la Resolución 2065, la Asamblea General de la ONU reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a ambos gobiernos a negociar una solución pacífica, teniendo en cuenta los intereses de la población de las islas.

Desde entonces, Naciones Unidas ha mantenido el llamado a las partes para que encuentren una solución negociada.

EL PUNTO SENSIBLE DE LA AUTODETERMINACIÓN

Uno de los principales desacuerdos entre la Argentina y el Reino Unido está relacionado con el principio de autodeterminación.

El Reino Unido sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su futuro político. La Argentina, en cambio, sostiene que la disputa de soberanía debe resolverse mediante negociaciones bilaterales entre los dos Estados involucrados y que las circunstancias particulares de la población de las islas deben ser consideradas dentro de ese proceso.

La propia Constitución argentina establece, en su Disposición Transitoria Primera, que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur constituye un objetivo permanente e irrenunciable, “respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional”.

La diferencia entre ambos enfoques explica por qué la mención de Barros Tocornal a la voluntad e intereses de los habitantes de las islas generó atención en Buenos Aires.

Al mismo tiempo, es importante distinguir esa cuestión de la posición oficial que Chile expresó a través de su presidente. En los documentos bilaterales publicados durante 2026, Kast mantuvo explícitamente el respaldo a los derechos de soberanía argentinos y al llamado a retomar las negociaciones.

EL FACTOR MERCOSUR

Otro aspecto planteado por Barros Tocornal fue la relación entre una eventual expansión del comercio con las islas y los compromisos regionales asumidos por Chile.

Consultado sobre las posibles dificultades que podrían surgir si la actividad comercial incluyera exploraciones petroleras o mineras, el ministro señaló que ese sería un asunto que debería analizarse y afirmó que Chile tendría que evaluar cómo compatibilizar esas actividades con los compromisos asumidos en el Mercosur y la Unasur.

El punto es relevante porque los países del Mercosur y sus Estados asociados han adoptado históricamente declaraciones de respaldo al reclamo argentino y medidas vinculadas con las actividades de buques que operan bajo bandera de las islas.

En este caso, además, el propio comunicado firmado por Milei y Kast en septiembre incluyó una referencia a las actividades unilaterales vinculadas con recursos hidrocarburíferos y pesqueros en el área disputada.

La situación es diferente cuando se habla simplemente de intercambio comercial entre particulares o empresas. El debate aumenta de complejidad cuando esas actividades están relacionadas directamente con la explotación de recursos naturales cuya soberanía es objeto de la controversia.

UNA TENSIÓN ENTRE DIPLOMACIA Y COMERCIO

Las declaraciones del ministro chileno llegan en un momento de creciente actividad diplomática alrededor de Malvinas. En las últimas semanas, el Gobierno argentino volvió a cuestionar las operaciones británicas en el Atlántico Sur, mientras que el Reino Unido mantiene su posición de no negociar la soberanía y continúa respaldando el desarrollo económico de las islas.

En ese escenario, la posibilidad de que Punta Arenas establezca una conexión marítima regular con el archipiélago introduce una dimensión económica en una disputa que durante décadas estuvo concentrada principalmente en el terreno diplomático.

Chile, por ahora, mantiene oficialmente su respaldo al reclamo argentino, pero uno de sus principales funcionarios de Defensa sostiene que ese apoyo no debería impedir que la Región de Magallanes desarrolle vínculos comerciales con las islas. Esa combinación abre un nuevo debate sobre cómo compatibilizar la posición diplomática de Santiago con los intereses económicos de una región ubicada a pocos cientos de kilómetros del archipiélago.

La cuestión deberá seguirse especialmente en caso de que la conexión marítima avance y comiencen a definirse sus características concretas, sus operadores y el tipo de mercancías involucradas. Allí podría quedar más claro hasta dónde llega la distinción que hoy plantea el gobierno chileno entre respaldar el reclamo argentino de soberanía y mantener relaciones comerciales con las autoridades que actualmente administran las islas.

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