“MILEI NOS SUBE LA CARGA VIRAL“: ORGANIZACIONES ADVIERTEN RETROCESO SANITARIO EN LA RESPUESTA AL VIH
1 diciembre, 2025En Argentina, se estima que hay aproximadamente 140.000 personas viviendo con VIH, de las cuales cerca del 13 % desconoce su diagnóstico. Frente a ello, organizaciones sociales, fundaciones e instituciones que trabajan en salud pública han lanzado una alerta bajo el lema “Sin presupuesto no hay respuesta al VIH. Milei nos sube la carga viral”, denunciando que las medidas del gobierno actual provocaron un desmantelamiento progresivo de la respuesta estatal a la epidemia.
Este 2025 ha quedado marcado como un año de recortes drásticos: según denuncias de entidades vinculadas al cuidado del VIH, la distribución estatal de preservativos cayó a niveles mínimamente históricos, y se señala que no se adquirieron nuevos insumos preventivos. Al mismo tiempo, se ve como insuficiente la provisión de tests de diagnóstico y reactivos para la carga viral, afectando la posibilidad de detección temprana y seguimiento adecuado.
Según datos recientes, en 2024 casi la mitad de los diagnósticos nuevos se realizaron en etapas avanzadas de la infección, lo que refleja una combinación de diagnóstico tardío y falencias en políticas de prevención y testeo. Esa situación complica las posibilidades de tratamiento oportuno: sin una intervención rápida, el riesgo de progresión hacia SIDA crece, así como las chances de contagio.
Además, la desinformación sigue siendo un problema estructural. Muchas personas aún creen mitos que niegan hechos científicos, por ejemplo, confundir VIH con SIDA, suponer que el virus solo afecta a ciertos grupos o temer que se transmita por contacto casual. El desconocimiento perpetúa estigmas, discriminación y conductas de riesgo, lo que convierte la prevención en un desafío más allá del acceso a insumos.
Por eso, hoy las organizaciones reclaman una reacción inmediata: restitución del presupuesto para programas de VIH, acceso sustentable a preservativos, tests, tratamientos y campañas de educación sexual. Además exigen políticas públicas decididas, con enfoque de derechos, que garanticen el acceso universal a la atención y eliminen la carga del estigma social.
De no revertirse esta situación, advierten, lo que parecía un problema controlado podría volver a convertirse en crisis sanitaria: con más diagnósticos tardíos, menos prevención, desabastecimiento y desinformación, la epidemia puede retomar fuerza en un contexto de vulnerabilidad extrema.
Se necesita, aseguran, que el Estado recupere su rol como garante de salud pública, y que la sociedad entienda que detrás de los números hay vidas que dependen de decisiones políticas, recursos y compromiso colectivo.




