LA INFLACIÓN DE MAYO FUE DEL 2,1% Y MARCÓ SU NIVEL MÁS BAJO EN OCHO MESES
12 junio, 2026El INDEC informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en mayo una suba del 2,1%, por debajo del 2,6% de abril y también por debajo de las proyecciones del mercado. El dato representa la segunda desaceleración mensual consecutiva, acumula un aumento del 14,7% en los primeros cinco meses de 2026 y una variación interanual del 33,2%. El Gobierno celebró el resultado como una confirmación de la tendencia descendente de la inflación, aunque economistas advierten que persisten desafíos vinculados al consumo, la actividad económica y el poder adquisitivo.
La inflación volvió a desacelerarse en Argentina y alcanzó en mayo uno de los niveles más bajos desde fines de 2025. Según el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los precios aumentaron un 2,1% durante el quinto mes del año, consolidando una tendencia de moderación que el Gobierno nacional venía anticipando desde abril.
El dato resultó incluso mejor que el esperado por buena parte de las consultoras privadas y los analistas relevados por el Banco Central, quienes proyectaban una inflación cercana al 2,3% o 2,5%. La cifra también quedó en línea con el índice registrado previamente en la Ciudad de Buenos Aires, que había mostrado una variación del 2,1% y anticipaba una desaceleración a nivel nacional.
Con este resultado, la inflación acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 llegó al 14,7%, mientras que la comparación interanual se ubicó en 33,2%. Aunque sigue siendo una de las más altas del mundo, representa una fuerte reducción respecto de los niveles que registraba el país apenas dos años atrás.
EL DATO QUE CELEBRÓ EL GOBIERNO
La difusión del IPC fue recibida con entusiasmo por el Gobierno nacional. El presidente Javier Milei celebró públicamente la cifra y destacó especialmente que la denominada inflación núcleo —que excluye precios estacionales y regulados— perforó el piso del 2%, al ubicarse en 1,9%. Para la administración libertaria, ese indicador refleja con mayor precisión la tendencia estructural de los precios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado en los días previos que esperaba una nueva desaceleración inflacionaria. Desde el Palacio de Hacienda sostienen que el ordenamiento fiscal, la reducción de la emisión monetaria y la estabilidad cambiaria continúan generando condiciones para una baja sostenida del índice de precios.
La inflación del 2,1% se convirtió en la más baja desde septiembre de 2025 y reforzó uno de los principales argumentos políticos y económicos del Gobierno de cara al segundo semestre del año.
QUÉ RUBROS AUMENTARON MÁS
A pesar de la desaceleración general, algunos sectores continuaron registrando incrementos significativos durante mayo.
La división que más aumentó fue Comunicación, con una suba del 3,4%, impulsada principalmente por ajustes en servicios de telefonía e internet. En segundo lugar apareció Educación, con un incremento del 2,9%, asociado a cuotas escolares y servicios educativos.
Por otra parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a tener una incidencia importante sobre el índice general debido a aumentos en productos básicos como panificados y lácteos. Aunque el incremento fue menor que en meses anteriores, sigue siendo uno de los componentes más sensibles para los hogares argentinos.
También se registraron aumentos en combustibles, electricidad y agua, que avanzaron en torno al 2,4%, mientras que los productos estacionales, especialmente frutas y verduras, mostraron variaciones superiores al promedio.
Entre los sectores con menores aumentos se destacaron Prendas de vestir y calzado, con apenas un 0,3%, y Bebidas alcohólicas y tabaco, con un 0,8%.
DE LA HIPERINFLACIÓN AL OBJETIVO DEL 2%
La evolución de los precios se convirtió en el principal termómetro de la gestión económica desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada en diciembre de 2023.
El nuevo gobierno asumió con una inflación que superaba ampliamente los dos dígitos mensuales y que amenazaba con derivar en un escenario hiperinflacionario. Durante los primeros meses de gestión, las fuertes correcciones de precios relativos, la devaluación y la liberación de distintos mercados generaron inicialmente un salto inflacionario, pero posteriormente comenzó un proceso de desaceleración gradual.
A lo largo de 2024 y 2025, la inflación fue reduciendo progresivamente su ritmo, aunque con algunos episodios de aceleración vinculados a tensiones cambiarias, aumentos tarifarios y la incertidumbre política generada por las elecciones legislativas de medio término.
La baja observada en mayo vuelve a colocar al Gobierno cerca de uno de sus objetivos más ambiciosos: consolidar una inflación mensual cercana al 2% y avanzar posteriormente hacia niveles compatibles con economías más estables.
EL IMPACTO SOBRE LOS SALARIOS Y EL CONSUMO
Sin embargo, la desaceleración inflacionaria no elimina automáticamente los problemas económicos que enfrenta gran parte de la población.
Diversos economistas señalan que el desafío actual pasa por recomponer el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y programas sociales después de varios años de pérdida frente al aumento de precios. Aunque la inflación disminuye, los ingresos todavía arrastran el impacto acumulado de períodos anteriores.
Además, distintos indicadores muestran que el consumo masivo continúa atravesando dificultades y que algunos sectores productivos siguen operando con niveles de actividad inferiores a los registrados antes del ajuste económico implementado por el Gobierno.
En este contexto, la reducción de la inflación aparece como una condición necesaria para la recuperación económica, pero no suficiente por sí sola para garantizar una mejora inmediata en la calidad de vida de los argentinos.
LAS PERSPECTIVAS PARA LOS PRÓXIMOS MESES
Las expectativas del mercado indican que la inflación podría continuar desacelerándose durante junio y julio. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaba una inflación cercana al 2,3% para mayo y alrededor del 2,1% para junio, una previsión que ahora parece más plausible tras conocerse el dato oficial.
Desde el Ministerio de Economía incluso sostienen que la variación interanual podría acercarse al 20% en los próximos meses si se mantiene la estabilidad cambiaria y fiscal.
No obstante, especialistas advierten que todavía existen factores de riesgo. Los aumentos pendientes en servicios regulados, la evolución del dólar, las negociaciones salariales y el contexto internacional podrían influir sobre la dinámica de precios durante la segunda mitad del año.
Por ahora, el dato de mayo representa una noticia positiva para el Gobierno de Javier Milei y una señal de alivio para la economía argentina. Con una inflación del 2,1%, el país registró su mejor desempeño en ocho meses y consolidó una tendencia descendente que se ha convertido en el principal argumento oficial para defender el rumbo económico. El desafío será ahora transformar esa desaceleración en una recuperación sostenida del poder adquisitivo, el consumo y la actividad productiva.




