FARAGE PIDIÓ REFORZAR MILITARMENTE LAS MALVINAS TRAS EL RECLAMO DE MILEI ANTE LA ONU

FARAGE PIDIÓ REFORZAR MILITARMENTE LAS MALVINAS TRAS EL RECLAMO DE MILEI ANTE LA ONU

25 septiembre, 2026 Desactivado Por Sitio digital Columna de Opinión

El dirigente británico Nigel Farage reclamó aumentar la presencia militar del Reino Unido en las Islas Malvinas luego del discurso de Javier Milei ante la Asamblea General de Naciones Unidas. El pedido se produjo en medio de una nueva escalada diplomática entre Buenos Aires y Londres por la soberanía del archipiélago y la explotación de hidrocarburos.

El reclamo por las Islas Malvinas volvió a ocupar el centro de la agenda internacional después del discurso que Javier Milei brindó ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Horas después de la intervención del presidente argentino, el dirigente británico Nigel Farage reclamó fortalecer la guarnición militar del Reino Unido en el archipiélago y aumentar el costo de cualquier eventual intento argentino de recuperar las islas por la fuerza.

Farage, líder del partido Reform UK y una de las principales figuras políticas vinculadas al Brexit, publicó su posición en la red social X. «Debemos fortalecer la guarnición en las Malvinas para hacer que sea demasiado costoso para Argentina siquiera considerar una intervención militar. Ahora, es la hora de actuar», escribió.

El planteo del dirigente británico estuvo relacionado con una publicación difundida previamente en redes sociales que interpretaba las palabras de Milei como una amenaza de utilizar la fuerza para recuperar las islas. Sin embargo, en su discurso ante la ONU, el Presidente argentino no anunció una acción militar ni planteó una recuperación de las Malvinas por esa vía. Por el contrario, volvió a reclamar una solución diplomática y cuestionó las acciones británicas vinculadas con la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.

El Gobierno argentino sostiene que las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte del territorio nacional y que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones con el Reino Unido. Esa posición fue reafirmada nuevamente por la Cancillería durante septiembre, en paralelo con las protestas contra las actividades hidrocarburíferas impulsadas desde las islas.

EL RECLAMO DE MILEI ANTE LA ONU

Durante su intervención del 23 de septiembre, Milei afirmó que «Malvinas constituye para nosotros una causa nacional» y cuestionó a Naciones Unidas por no lograr avances en una disputa que, según sostuvo, permanece pendiente desde hace décadas. El Presidente también reclamó que el Reino Unido retome las negociaciones con la Argentina.

El discurso se produjo en un contexto de creciente tensión alrededor de la explotación de hidrocarburos. Dos días antes, la Cancillería argentina había presentado una protesta formal ante el Reino Unido por la extensión de licencias vinculadas con la producción offshore y por la participación de empresas en proyectos petroleros en el área de las islas. Buenos Aires considera que esas actividades son contrarias a las resoluciones internacionales y a los derechos argentinos sobre la plataforma continental.

La cuestión de los recursos naturales se convirtió así en uno de los principales puntos de fricción entre ambos gobiernos. La Cancillería argentina también había rechazado días antes una guía publicada por el Gobierno británico para promover actividades comerciales e hidrocarburíferas en las Malvinas y sus espacios marítimos circundantes.

La posición británica es opuesta. Londres sostiene que las islas son un Territorio Británico de Ultramar, afirma que sus habitantes tienen derecho a la autodeterminación y considera legítimo el desarrollo de sus recursos naturales. En una declaración publicada el 18 de septiembre, el Gobierno británico afirmó que las Malvinas son británicas y que sus habitantes tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales de acuerdo con su propia voluntad.

LONDRES TAMBIÉN HABLÓ DE LAS MALVINAS EN LA ONU

La disputa tuvo además una particularidad durante la Asamblea General de este año: el primer ministro británico, Andy Burnham, incluyó una referencia directa a las Malvinas en su discurso.

Burnham sostuvo que el Reino Unido permanecerá firme frente a las amenazas contra sus territorios y mencionó expresamente a las Falkland Islands. También defendió una política de fortalecimiento de las capacidades militares británicas y afirmó que Londres continuará invirtiendo en defensa y en capacidades de disuasión.

La intervención generó una respuesta formal de la delegación argentina. El canciller Pablo Quirno ejerció el derecho a réplica ante la Asamblea General y reafirmó la posición argentina sobre la soberanía de las islas.

El cruce diplomático se produjo, además, pocos días después de que el Reino Unido ratificara públicamente que considera adecuada su actual presencia militar en el Atlántico Sur.

EL REINO UNIDO YA MANTIENE UNA PRESENCIA MILITAR PERMANENTE

El pedido de Farage no implica que las Malvinas carezcan actualmente de presencia militar británica. El Reino Unido mantiene una estructura de defensa permanente en el archipiélago, con fuerzas aéreas, terrestres y marítimas.

En una respuesta oficial publicada por el Parlamento británico el 9 de septiembre, la ministra de Defensa Louise Sandher-Jones afirmó que las defensas británicas en el Atlántico Sur son «robustas» y que existe una presencia permanente en las islas. También sostuvo que el Gobierno considera que el nivel actual de fuerzas es adecuado para su defensa y que la situación se mantiene bajo revisión.

Una respuesta parlamentaria del 15 de septiembre repitió prácticamente la misma posición: Londres aseguró que mantiene una presencia militar defensiva en el Atlántico Sur y que considera que su despliegue tiene el nivel apropiado para garantizar la seguridad de las islas.

La principal instalación militar británica es el complejo de Mount Pleasant, desde donde operan las British Forces South Atlantic Islands. Según la documentación oficial del Ministerio de Defensa británico, esas fuerzas tienen entre sus responsabilidades la presencia militar y la demostración de soberanía británica sobre las Malvinas, además de las tareas vinculadas con Georgia del Sur y Sandwich del Sur.

EL DATO QUE YA ESTABA PREVISTO: CUATRO TYPHOON SERÁN REEMPLAZADOS

En paralelo al pedido de Farage, existe un proceso de renovación de parte de la capacidad aérea británica desplegada en las islas. Pero no se trata de una decisión anunciada como consecuencia directa del discurso de Milei.

El Ministerio de Defensa británico informó oficialmente el 10 de septiembre que los cuatro aviones Eurofighter Typhoon Tranche 1 actualmente asignados a las fuerzas británicas del Atlántico Sur serán reemplazados por cuatro Typhoon Tranche 2.

El cambio está previsto para la rotación de aeronaves programada entre fines de noviembre y comienzos de diciembre de 2027. Los cuatro Tranche 1 regresarán al Reino Unido y posteriormente serán retirados del servicio.

Por lo tanto, la renovación de los cazas es un proceso que ya estaba planificado antes de las declaraciones de Farage y del discurso de Milei. El propio Parlamento británico había debatido durante 2025 la necesidad de reemplazar esos cuatro aviones cuando llegaran al final de su vida operativa.

UNA DISPUTA QUE LLEVA MÁS DE UN SIGLO

La controversia por las Malvinas tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX. El 3 de enero de 1833, fuerzas británicas tomaron el control de las islas y desplazaron a las autoridades argentinas que se encontraban allí. La Argentina rechazó ese hecho y comenzó una serie de protestas diplomáticas que continuaron durante las décadas siguientes.

El Reino Unido mantiene una interpretación histórica diferente y sostiene que su soberanía sobre las islas se remonta al siglo XVIII y que administró el territorio desde 1833, con la interrupción producida durante el conflicto de 1982. La propia documentación oficial británica reconoce que la Argentina y el Reino Unido mantienen posiciones enfrentadas sobre la soberanía.

La Organización de las Naciones Unidas reconoce oficialmente la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países. Las Malvinas figuran además entre los territorios no autónomos incluidos en la agenda de descolonización de la ONU.

Un punto central fue la Resolución 2065 de la Asamblea General, aprobada en 1965. El documento reconoció la existencia de una disputa de soberanía y llamó a la Argentina y al Reino Unido a entablar negociaciones para encontrar una solución pacífica. Ese marco diplomático fue posteriormente reafirmado en distintas resoluciones de Naciones Unidas.

LA GUERRA DE 1982

La disputa alcanzó su punto máximo en 1982, cuando las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas el 2 de abril y comenzó el conflicto armado con el Reino Unido.

La guerra se extendió durante 74 días y terminó el 14 de junio de ese año con la rendición de las fuerzas argentinas en Puerto Argentino. Desde entonces, Londres mantuvo el control efectivo del archipiélago y reforzó su estructura militar en el Atlántico Sur.

El conflicto dejó 649 argentinos muertos, 255 británicos y tres civiles de las islas. La guerra modificó durante décadas la relación bilateral y convirtió a la cuestión Malvinas en uno de los principales temas de política exterior argentina.

EL RECLAMO DIPLOMÁTICO CONTINÚA

A más de cuatro décadas de la guerra, la disputa permanece sin una solución definitiva. La Argentina sostiene su reclamo de soberanía y reclama la reanudación de negociaciones bilaterales, mientras que el Reino Unido rechaza discutir la soberanía y sostiene que el futuro de las islas debe estar determinado por sus habitantes.

En junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas volvió a abordar la cuestión y reiteró el llamado a que ambos países busquen una solución pacífica a la controversia. Durante esa sesión, distintos países volvieron a respaldar la necesidad de que Buenos Aires y Londres retomen el diálogo.

El nuevo cruce iniciado después del discurso de Milei agrega ahora un componente militar a una disputa que, en los últimos años, había estado atravesada principalmente por reclamos diplomáticos, cuestiones económicas y la explotación de los recursos naturales.

Mientras Farage reclama aumentar la presencia militar británica, el Gobierno del Reino Unido sostiene oficialmente que su actual despliegue defensivo es suficiente y que se encuentra bajo revisión permanente. Al mismo tiempo, Argentina insiste en que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones y continúa rechazando las actividades hidrocarburíferas unilaterales en el área.

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