DERROCAMIENTO DE YRIGOYEN: CRISIS, DEPRESIÓN Y PETROLEO
5 septiembre, 2023Por Martín Calvaroso
Un frágil entramado de consensos colectivos logrados por el Yrigoyenismo comienza a resquebrajarse luego del crack del 29. La resistencia sistemática por parte del poder hegemónico mundial a la cual se ven sometidos los países de la periferia en materia de soberanía energética parecería ser una constante historica.

El 6 de septiembre de 1930 tendría lugar en nuestro país el primer golpe cívico militar del siglo XX, inaugurando así una metodología de control y disciplinamiento por parte del Establishment que se repetiría a lo largo de nuestra historia: distorsiones entre las decisiones políticas y las pretensiones de una elite criolla atomizada como también la manipulación de los medios de prensa y la complicidad de las Fuerzas Armadas.
El presidente radical Hipólito Yrigoyen era derrocado por el teniente general José Félix Uriburu. Mientras tanto el mundo se caía a pedazos a causa del crack bursátil del 29, poniéndole fecha de vencimiento a los “años locos norteamericanos”.
Las consecuencias de una Argentina tan dependiente de los impulsos del exterior fueron inmediatas. Hubo déficit en la balanza comercial por el abaratamiento de los comodities, al igual que un repentino descenso de la demanda europea y estadounidenses de productos ganaderos. Esto provocó una caída en los ingresos fiscales que no tardó en impactar en el bolsillo de los trabajadores públicos provocando un creciente malestar.

Medios de comunicación importantes como La Nación y La Prensa, no desaprovecharon la oportunidad que brindaba la fragilidad económica del momento para debilitar al presidente argumentando que no estaba a la altura de los acontecimientos.
Los factores del poder real mueven sus fichas y confluyen en reuniones que se llevaban a cabo en la Sociedad Rural y el Circulo de Armas, conectando así a los sectores más rancios de la oligarquía con ciertos cabecillas de grupos militares como lo eran Uriburu y Justo. La reconquista conservadora se pone en marcha. Yrigoyen subestima la conspiración aunque el golpe ya era un hecho.
Al momento de analizar las verdaderas causas del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, no deberíamos pasar por alto la decisión del mandatario que junto al general Mosconi decidieron llevar adelante el proyecto de nacionalización de la producción y la distribución del petróleo. La creación de YPF, primera petrolera estatal del mundo, pondrían en alerta a los intereses foráneos y a sus agentes en la Argentina. Jamás la oligarquía y su vinculación con los intereses británicos, le perdonarían tremenda empresa. Es por eso que algunos historiadores consideran que el golpe del 30 “olía a petróleo”.
¿Será que los nostálgicos del orden reaccionario-conservador entienden al pasado como una proyección hacia el futuro? Añoraban ese régimen casi monárquico previo a 1916, entre impulsos y morbos de autoridad virreinal, en donde el reparto de la riqueza sería patrimonio de un pequeño grupo de familias patricias . Cómo sostenía el escritor Leopoldo Lugones, dándole la bienvenida a década infame : la última aristocracia serán las fuerzas armadas.
Cualquier similitud con el presente, es pura coincidencia.




