DE LA TEORÍA DE LA AGUJA HIPODÉRMICA A LA INOCULACIÓN DEL ODIO

DE LA TEORÍA DE LA AGUJA HIPODÉRMICA A LA INOCULACIÓN DEL ODIO

9 agosto, 2026 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

El gobierno argentino que encabeza Javier Milei ejerce todos los males a cara descubierta. Deja sin poder de denuncia a una oposición política que parece no tener otra alternativa más que relatar la evidencia. Esta realidad complejiza al extremo las posibilidades que tienen las víctimas directas del modelo de revelarse ante la opresión.


Lo que se conoció a mediados del siglo pasado como la teoría de la aguja hipodérmica se basaba en analizar los efectos que producía en la sociedad, la influencia de los medios de comunicación en los métodos de propaganda nazi. No solo en Alemania y en los países donde se imponía el régimen, sino también en los efectos que comenzaron a producirse en Hollywood. El estudio de campo que aún es materia de estudio en las carreras relacionadas a la comunicación, se realizó en las décadas de 1930 y 1940.


El concepto suponía «controlar de manera uniforme por sus ‘instintos’ de base biológica y que reaccionaban de manera más o menos uniforme a cualquier ‘estímulo’ que se presentara». La teoría además era explicada de forma explícita asemejándola a que el mensaje de los medios era una bala disparada desde la «pistola de los medios» hacia la «cabeza» del espectador. La teoría supone que los medios inyectan sus mensajes directamente en una audiencia que ocupa un rol pasivo. Esta audiencia se ve inmediatamente afectada por estos mensajes. Un público afectado no puede escapar de la influencia de los medios y es vulnerable. Significa que los medios exploran la información de tal manera que se inyecta en la mente de las audiencias como balas.


En el caso de pensar la Argentina del presente, por supuesto en un mundo globalizado con intereses económicos cruzados de todo estilo, una de las preguntas que podría surgir sería la siguiente ¿Las víctimas se plantean dudas sobre la disociación que existe entre el sentimiento y la razón? Se trata de interrogarse si el bajón anímico de una sociedad golpeada tiene vínculo directo con la exclusión que provoca el modelo social, político y económico ¿O la omnipotencia individualista se vuelve tan en contra del propio ser, que asume la culpa de no poder satisfacer las necesidades elementales que ofrece el propio sistema capitalista?


El odio ha sido inoculado a las personas estratégicamente pensado y llevado a la práctica por los ricos del mundo. Cuentan con la complicidad de ciertos gobernantes que se apoderaron del rol del Estado para hacerlo desaparecer. Los denominados neoemperadores son los dueños de las redes sociales, que disfrazadas de horizontales se asemejan demasiado a la teoría mencionada al principio. Las ultraderechas del mundo se alimentan del barro que provocan y tienen una sola cosa en común. El odio como método de eliminación del adversario/enemigo/pueblo…para ellos es lo mismo.


Desde el punto de vista del psicoanálisis se sostiene que el amor da sentido a la vida, que sin amor la vida no tiene sentido. El odio surge ahí, donde la vida pierde su sentido, ahí donde el Sujeto se experimenta en su sinsentido.
Para Jacques Lacan: “El odio es una pasión del ser que funciona como un rechazo al saber y un intento de poner fin a la incertidumbre de la angustia”.


Si bien el odio es inherente al ser humano, al igual que el amor, sería interesante abordarlo por fuera del individuo. Analizarlo como un hecho generalizado, hasta social podría decirse ¿Por qué motivo se darán ciertas coincidencias entre diversos movimientos inorgánicos desde el punto de vista político, que apuestan a ser parte de las ultraderechas del mundo sin tener demasiadas coincidencias concretas entre sí, más allá de las formas discursivas? Por ejemplo: Donald Trump es proteccionista (cierra la economía para defender la producción) y Milei es liberal-libertario (abre la economía para destruirla) quizás sea esta una hipótesis de respuesta. Modelos complementarios. Cóncavo y convexo.


Estas corrientes que están en lugares de poder trabajan de manera mancomunada paradójicamente. Tienen distintos objetivos, persiguen diferentes intereses y son apoyados por integrantes de todo el abanico social. Tienen dos denominadores comunes. A) El odio inoculado B) las decisiones políticas y económicas solamente favorecen a los grupos extremadamente concentrados de la economía.


La aguja hipodérmica y la inoculación del odio demuestran que, si bien el mundo cambió en sus apariencias, el fascismo y las ultraderechas son parte de una misma línea histórica-política mundial. Los métodos de propaganda nazi eran directos y las redes sociales, aunque de apariencia libre, son un caldo de cultivo ideado para romper todos los consensos que venía respetando la humanidad respecto a los derechos humanos internacionales.


El 5 por ciento más rico del mundo es cada vez más poderoso y el 95 se encuentra desmembrado y odioso entre sí. El enemigo no es el que está al lado. Habita en la vereda de enfrente.

Puede seguirnos y compartir nuestro contenido en las redes: