“AYUNAMOS PARA DENUNCIAR EL HAMBRE”: PÉREZ ESQUIVEL, LAS CTA Y ORGANIZACIONES SOCIALES CONVOCAN A UNA PROTESTA DE OCHO DÍAS EN PLAZA DE MAYO
31 mayo, 2026on el respaldo de las dos CTA, organizaciones ecuménicas, movimientos sociales y referentes de derechos humanos, se realizará una jornada nacional de ayuno y oración entre el 2 y el 9 de junio en Plaza de Mayo y distintos puntos del país. La convocatoria busca visibilizar el crecimiento de la pobreza, el hambre y la exclusión social en medio del ajuste económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
La crisis social volvió a instalarse en el centro de la escena política argentina. Esta vez, mediante una modalidad de protesta poco habitual en los últimos años pero cargada de simbolismo: un ayuno colectivo impulsado por organizaciones sociales, religiosas, sindicales y de derechos humanos que buscan denunciar el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas.
La convocatoria fue promovida por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel junto a la Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común, y contará además con el respaldo de la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma. La iniciativa comenzará el próximo 2 de junio y se extenderá hasta el 9 de junio, teniendo como epicentro la Plaza de Mayo, aunque también se replicará en distintas plazas y espacios públicos del interior del país.
Bajo la consigna “Ayuno y oración para despertar las conciencias”, los organizadores plantean la necesidad de abrir un espacio de reflexión colectiva frente al aumento del hambre, la exclusión social, la violencia y el deterioro económico que atraviesa gran parte de la población argentina.
Una protesta que apunta al corazón del conflicto social
La convocatoria surge en un contexto marcado por fuertes discusiones en torno al impacto social del programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Desde la llegada de La Libertad Avanza al poder, distintos sectores sociales vienen denunciando el aumento de las dificultades para acceder a alimentos, medicamentos, servicios básicos y empleo formal.
Si bien el Gobierno sostiene que el ajuste fiscal permitió estabilizar variables macroeconómicas, bajar la inflación y ordenar las cuentas públicas, organizaciones sociales, sindicales y religiosas advierten que ese proceso tuvo como contracara una fuerte caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y crecimiento de situaciones de vulnerabilidad.
En ese marco, el ayuno aparece como una acción política y simbólica destinada a poner en evidencia la problemática alimentaria que atraviesa amplios sectores de la población.
“Ayunamos para denunciar el hambre. Nos reunimos para defender la vida. Oramos para sostener la esperanza”, expresaron los organizadores al presentar la iniciativa.
El respaldo de las centrales sindicales
Uno de los aspectos que más relevancia política le otorga a la convocatoria es la adhesión de las dos CTA.
Tanto la CTA de los Trabajadores, conducida por Hugo Yasky, como la CTA Autónoma, encabezada por Hugo Godoy, confirmaron su participación y anunciaron que acompañarán las actividades previstas durante toda la semana.
Además, ambas centrales adelantaron que el 9 de junio se realizará un acto de cierre en Plaza de Mayo que buscará sintetizar las distintas expresiones de protesta desarrolladas a lo largo de esos ocho días.
Las CTA definieron la campaña como una acción pública y comunitaria en favor de la paz con justicia social y justicia ambiental, al tiempo que señalaron que busca expresar solidaridad con quienes sufren diariamente las consecuencias del hambre y la desigualdad.
La dimensión religiosa y ecuménica de la convocatoria
A diferencia de otras protestas sindicales o sociales tradicionales, la jornada de ayuno incorpora un fuerte componente espiritual.
La Mesa Ecuménica convocante está integrada por distintos sectores religiosos que desde hace tiempo vienen impulsando espacios de diálogo social y articulación con organismos de derechos humanos.
Por ese motivo, además de las actividades políticas, durante la semana habrá encuentros de oración, reflexiones comunitarias, celebraciones ecuménicas y espacios abiertos para el debate social.
La propuesta también incluirá actividades culturales, expresiones artísticas y encuentros con referentes comunitarios, con el objetivo de ampliar la participación ciudadana más allá de las estructuras sindicales o partidarias.
Pérez Esquivel y una postura cada vez más crítica
La convocatoria también representa un nuevo capítulo en la creciente confrontación pública entre Adolfo Pérez Esquivel y el gobierno nacional.
El histórico referente de derechos humanos viene expresando desde hace meses fuertes críticas hacia la gestión libertaria y hacia el rumbo político y económico adoptado por la administración de Milei.
En distintas intervenciones públicas cuestionó el ajuste sobre los sectores más vulnerables, la política exterior del Gobierno y el alineamiento con Estados Unidos. Incluso llegó a definir al Presidente como un “sirviente del imperio norteamericano”, generando una fuerte repercusión política.
Sus declaraciones se suman a una larga trayectoria de participación en conflictos vinculados a los derechos humanos, la justicia social y la defensa de los sectores populares.
Pérez Esquivel recibió el Premio Nobel de la Paz en 1980 por su labor en defensa de los derechos humanos durante la última dictadura militar argentina y desde entonces se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento humanitario latinoamericano.
Una protesta que busca extenderse a todo el país
Los organizadores aclararon que la propuesta no estará limitada a la Ciudad de Buenos Aires.
La intención es que durante la semana se desarrollen actividades similares en distintas provincias y ciudades del país, construyendo una expresión federal de rechazo a las consecuencias sociales de las políticas económicas actuales.
La convocatoria apunta a reunir organizaciones sociales, comunidades religiosas, centros comunitarios, movimientos territoriales, agrupaciones culturales y organismos de derechos humanos.
Según explicaron desde la Mesa Ecuménica, el objetivo es generar espacios de encuentro frente a un escenario que consideran atravesado por el aumento de la desigualdad, el hambre y la exclusión.
El hambre como eje del debate político
La protesta aparece además en medio de una discusión cada vez más intensa sobre la situación alimentaria en Argentina.
Durante los últimos meses crecieron los reclamos de organizaciones sociales por la asistencia a comedores comunitarios, la distribución de alimentos y la situación de familias que dependen de programas de ayuda estatal.
Al mismo tiempo, desde el Gobierno sostienen que las medidas de ajuste son necesarias para estabilizar la economía y evitar una crisis aún mayor.
En ese escenario, la jornada de ayuno impulsada por Pérez Esquivel busca instalar nuevamente la cuestión social en el centro del debate público.
La imagen de cientos de personas ayunando durante ocho días frente a la Casa Rosada apunta a convertirse en una de las postales políticas más fuertes de las próximas semanas. Para los organizadores, se trata de una acción destinada a “despertar las conciencias”. Para el Gobierno, probablemente sea leída como una nueva expresión de resistencia frente a su programa económico. Lo cierto es que la discusión sobre el hambre, la pobreza y el costo social del ajuste vuelve a ocupar un lugar central en la Argentina de 2026.




