AMINA HELMI, LA ASTRÓNOMA ARGENTINA QUE RECONSTRUYÓ LA HISTORIA DE LA VÍA LÁCTEA Y RECIBIÓ EL PREMIO KAVLI

AMINA HELMI, LA ASTRÓNOMA ARGENTINA QUE RECONSTRUYÓ LA HISTORIA DE LA VÍA LÁCTEA Y RECIBIÓ EL PREMIO KAVLI

2 septiembre, 2026 Desactivado Por Azul Spalletta

La científica nacida en Bahía Blanca y formada en la Universidad Nacional de La Plata fue distinguida con el Premio Kavli de Astrofísica 2026, uno de los máximos reconocimientos internacionales de la disciplina. Compartió el galardón con Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata por revelar las huellas de antiguas fusiones que permitieron reconstruir cómo creció nuestra galaxia.

La astrónoma argentina Amina Helmi fue distinguida con el Premio Kavli de Astrofísica 2026, un reconocimiento otorgado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras a investigaciones que transformaron la comprensión del universo. La científica, nacida en Bahía Blanca y formada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), recibió el galardón junto con el investigador Vasily Belokurov, de la Universidad de Cambridge, y Rodrigo Ibata, de la Universidad de Estrasburgo.

El reconocimiento fue otorgado por haber descubierto evidencias fósiles de antiguas fusiones galácticas que permiten demostrar que la Vía Láctea se construyó mediante la incorporación progresiva de galaxias más pequeñas, un proceso conocido como acreción jerárquica. Para llegar a esa conclusión, los investigadores estudiaron los movimientos, las posiciones y la composición química de las estrellas, que conservan información sobre acontecimientos ocurridos hace miles de millones de años.

Aunque en Argentina y en distintos medios el Premio Kavli suele ser denominado de manera informal como el “Nobel de la Astrofísica”, no se trata del Premio Nobel. Es una distinción diferente, creada en 2008 y entregada cada dos años en las categorías de astrofísica, nanociencia y neurociencia. Cada categoría tiene un premio de un millón de dólares, que se distribuye entre los laureados.

La propia Helmi destacó la importancia del reconocimiento y, en diálogo con LA NACION, expresó: “Como no hay Nobel de Astrofísica, esto es lo máximo a lo que se puede llegar”.

UNA ARGENTINA QUE BUSCÓ LAS HUELLAS DEL PASADO

Helmi nació en 1970 en Bahía Blanca y estudió Astronomía en la Universidad Nacional de La Plata. En 1996 se trasladó a los Países Bajos, donde continuó su formación académica y realizó su doctorado en Astronomía en la Universidad de Leiden, dedicado a estudiar la formación del halo galáctico.

Su carrera científica se desarrolló principalmente en Europa y desde hace años trabaja en la Universidad de Groningen, donde es profesora de Dinámica, Estructura y Formación de la Vía Láctea. Su especialidad combina el estudio del movimiento de las estrellas con sus características químicas para determinar de dónde provienen y qué acontecimientos atravesó nuestra galaxia.

El concepto que atraviesa buena parte de su trabajo es el de “arqueología galáctica”. Así como los arqueólogos pueden reconstruir sociedades antiguas a partir de restos que sobrevivieron al paso del tiempo, los astrónomos pueden estudiar las estrellas actuales para encontrar rastros de estructuras que existieron en el pasado.

Una galaxia que fue absorbida por la Vía Láctea puede desaparecer como sistema independiente, pero sus estrellas conservan características de su origen. Sus movimientos, edades y composición química funcionan como una especie de registro fósil. Helmi dedicó buena parte de su carrera a identificar esas señales para reconstruir acontecimientos que tuvieron lugar cuando nuestra galaxia era todavía muy joven.

LAS “CORRIENTES DE HELMI”

Uno de los primeros grandes aportes de la científica se produjo durante su investigación doctoral. Helmi predijo la existencia de grupos de estrellas que habían llegado a la Vía Láctea como consecuencia de la absorción de galaxias más pequeñas.

Esos grupos fueron posteriormente identificados y hoy son conocidos como las “corrientes de Helmi”. Se trata de conjuntos de estrellas que mantienen características orbitales que permiten diferenciarlas de otras poblaciones estelares de nuestra galaxia.

La importancia de estas corrientes radica en que permitieron demostrar que la historia de la Vía Láctea fue mucho más dinámica de lo que durante décadas se había supuesto.

La imagen tradicional presentaba a nuestra galaxia como una gran estructura espiral relativamente estable. Las investigaciones de Helmi y de otros científicos contribuyeron a modificar esa visión: la Vía Láctea creció absorbiendo otras galaxias y todavía conserva las marcas de esas colisiones en el cielo que observamos actualmente.

GAIA, LA MISIÓN QUE CAMBIÓ LA INVESTIGACIÓN

Una parte fundamental de los avances recientes estuvo relacionada con Gaia, la misión espacial de la Agencia Espacial Europea lanzada en 2013 para realizar mediciones extremadamente precisas de las estrellas de nuestra galaxia.

La enorme cantidad de información obtenida por Gaia permitió conocer con mayor precisión las posiciones y los movimientos de millones de estrellas. Al combinar esos datos con información sobre la composición química de los astros, Helmi y otros investigadores pudieron identificar poblaciones que no se habían formado originalmente dentro de la Vía Láctea.

Uno de los descubrimientos más importantes fue la identificación y caracterización de una antigua galaxia que recibió el nombre de Gaia-Enceladus.

Los trabajos liderados por Helmi determinaron que aquella galaxia chocó y terminó fusionándose con la Vía Láctea hace aproximadamente 10.000 millones de años. El acontecimiento tuvo consecuencias profundas: sus restos pasaron a formar parte del halo de nuestra galaxia y la colisión también afectó al disco que ya existía en aquel momento.

Los análisis científicos estimaron que, en el momento de la fusión, Gaia-Enceladus tenía una masa total equivalente a aproximadamente una cuarta parte de la masa de la Vía Láctea. El impacto fue suficientemente importante como para alterar la estructura de nuestra galaxia y contribuir a la formación de su grueso disco estelar.

UNA HISTORIA ESCRITA EN LAS ESTRELLAS

La investigación reconocida por el Premio Kavli no se limita a un único choque entre galaxias. El trabajo de Helmi, Belokurov e Ibata permitió construir una visión más amplia de la evolución de la Vía Láctea.

Según el comité del premio, nuestra galaxia, que tiene aproximadamente 13.000 millones de años, fue creciendo durante miles de millones de años mediante fusiones con estructuras más pequeñas. Algunas de esas galaxias fueron completamente destruidas como sistemas independientes, pero dejaron detrás estrellas que todavía pueden ser identificadas.

De esta manera, el cielo funciona como un archivo del pasado. Las estrellas que hoy forman parte de la Vía Láctea contienen información sobre galaxias que ya no existen, y el análisis de sus trayectorias y composición permite reconstruir acontecimientos que ocurrieron mucho antes de la aparición del sistema solar.

La investigación también tiene relación con uno de los grandes misterios de la astronomía moderna: la materia oscura. Helmi estudia su distribución alrededor de la Vía Láctea y sus galaxias satélite utilizando, entre otras herramientas, el movimiento de las estrellas.

UNA TRAYECTORIA RECONOCIDA INTERNACIONALMENTE

El Premio Kavli se suma a una extensa lista de reconocimientos obtenidos por la científica argentina. Entre ellos se encuentra el Premio Christiaan Huygens de 2004, recibido por su trabajo doctoral; el Premio Spinoza de 2019, uno de los principales reconocimientos científicos de los Países Bajos, y el Brouwer Award de 2021, otorgado por la American Astronomical Society.

Además, desde 2017 integra la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos, mientras que en 2021 fue nombrada Caballero de la Orden del León Neerlandés.

Su trayectoria también mantiene un vínculo con la Argentina a través de su formación en la UNLP, donde estudió Astronomía y donde desarrolló una etapa de investigación antes de continuar su carrera en Europa.

LA PRIMERA ARGENTINA EN RECIBIR EL KAVLI DE ASTROFÍSICA

Con esta distinción, Amina Helmi se convirtió en la primera argentina en recibir el Premio Kavli de Astrofísica, un reconocimiento que la coloca entre las figuras más destacadas de la disciplina a nivel internacional.

El premio reconoce una investigación que permitió cambiar la manera de mirar nuestra propia galaxia. La Vía Láctea dejó de ser entendida únicamente como una estructura espiral aparentemente ordenada para convertirse también en el resultado de una historia de encuentros, fusiones y absorciones que todavía puede reconstruirse.

A millones de años luz de distancia, y mirando estrellas que existen desde mucho antes que la humanidad, una científica nacida en Bahía Blanca encontró las huellas de esa historia. Su trabajo demuestra que el pasado de una galaxia no desaparece por completo: permanece escondido en el movimiento y en la composición de las estrellas que todavía podemos observar.

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