A CASI 40 AÑOS INSATISFACCIÓN DEMOCRÁTICA

A CASI 40 AÑOS INSATISFACCIÓN DEMOCRÁTICA

23 abril, 2023 0 Por Marcelo Rodríguez

En octubre de este año se cumplen 40 años del regreso de nuestro país al sistema democrático.  Es necesario remarcar el concepto de sistema democrático y no de Democracia. Entre otras cosas, por lo que advierte Cristina Fernández de Kirchner cuando habla de un estado de insatisfacción democrática.

La despolitización actual de una parte importante de la sociedad tiene mucho que ver con esto.

“Una democracia con hambre más que Democracia es una dictadura”: así lo exclamaba Saúl Ubaldini ante una multitud a mediados de los años 80. Más de 30 años después algo similar expresó el Papa Francisco frente a un foro panamericano de Derechos Humanos. Se dirigió a los jueces argentinos. Les dijo: “En su misión de jueces  nunca pierdan de vista que no hay democracia con hambre, no hay desarrollo con pobreza y mucho menos justicia en la inequidad

Los números de la pobreza que midió el INDEC respecto al segundo semestre del año pasado dicen que el 39.2 porciento de la población está por debajo de la línea de pobreza. 11 millones y medios de personas y 2 millones y medio son indigentes.

Está más que claro, que no todos los gobiernos en estos 40 años tuvieron los mismos objetivos, ni los mismos aliados, ni los mismos enemigos,  ni tomaron las mismas decisiones.

Juntos por el Cambio actúa como gerente del poder económico concentrado y cada vez más desconoce al estado de derecho y  la Constitución. El viernes pasado cuando Alberto Fernández anunció que se baja de la candidatura a su reelección salieron prácticamente a pedir que se adelanten las elecciones. Pretenden empujar a un gobierno elegido por el pueblo hacia el abismo. En esa línea tuitearon el radical Gerardo Morales y el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta minutos después del anuncio del presidente.

Nuestro país produce alimentos para 500 millones de personas y el 50 % de los niños menores de 14 años son pobres. La solución es con más democracia y no con falsas soluciones autoritarias que históricamente en el mundo empeoraron las realidades de las mayorías.

La concentración del poder económico pone a la Democracia de rodillas. La clase dominante local fue y es profundamente antidemocrática.

En estas cuatro décadas solo en algunos años la política se enfrentó a los mandatos impuestos por el imperialismo y el Poder Real. Los primeros años de Alfonsín (por ejemplo con el juicio a las Juntas). Y los 12 años del kirchnerismo entre el 2003 y el 2015 cuando crecieron la economía y los derechos. Bajó la pobreza, se crearon millones de puestos de trabajo y la clase obrera conoció el bienestar económico.  El resto de los años fueron de permanente desestabilización financiera y saqueo de recursos y empresas nacionales. Endeudamientos feroces como el de Macri con el Fondo Monetario Internacional que condicionan a generaciones enteras. Se hizo presente la desaparición del Estado en los sectores populares.

La hiperinflación de Alfonsín y el peor remedio de la convertibilidad de Menem, y la desastrosa crisis política de la Alianza llevaron al país al caos. Hoy nuevamente aparecen los vendedores de espejitos de colores que hablan de dolarización.

A todas luces el 2001 había sido preparado para que Argentina definitivamente sea una colonia. Sin embargo, el rumbo que tomó el país durante el gobierno de Néstor Kirchner fue diametralmente opuesto a lo pensado por el imperio. hoy la situación es similar en términos de las disyuntivas que se presentan. No parece haber lugar para posiciones intermedias ni tibiezas. En un rincón del ring ya se ubicó el neofacismo de la mano de Bulrrich y Milei. Proponen a cielo abierto dinamitar el Banco Central y avanzar en una profunda reforma laboral, temas de los que también habla el candidato a presidente Rodríguez Larreta.

Una vez conocida la decisión de Alberto Fernández resta saber si el campo nacional y popular podrá conformar una propuesta electoral lo suficientemente convincente e independiente de los poderes concentrados, que vuelva a sentar las bases de la independencia económica.

En esta gestión quedó demostrado que quedarse pululando en el centro del ring no sirve más que para  recibir golpes de todos.

Permítanme una digresión.

En el año 1940 Charles Chaplin se adelantó desde el arte del cine a lo que un par de años después fue el genocidio Nazi en el marco del fascismo liderado por Hitler. La película se llama el Gran Dictador. Es una ironía política de lo que después se transformó en una nefasta realidad.

La economía de la argentina actual lleva a un nuevo tiempo de divorcio entre la sociedad y la política. La mayoría de las fuentes de consultas de opinión hablan de un escenario dividido en 3 tercios. El peronismo, la derecha de Juntos por el cambio y el neofascismo.

Las teorías dicen que el descontento social haría crecer a las izquierdas, pero la realidad demuestra que es hacia la extrema derecha o directamente hacia la ausencia en las urnas. Existen los ejemplos de España, Francia o Italia.

Sería imperdonable, que el enojo con la política haga que las próximas generaciones tengan que vivir una pesadilla real y no de película, como la que avizoró Charles Chaplin en el gran dictador hace más de 70 años.

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