LULA PROHÍBE LAS APUESTAS ONLINE EN BRASIL A NUEVE DÍAS DE LAS ELECCIONES
27 septiembre, 2026El Gobierno brasileño puso fin a las apuestas deportivas y a los juegos online de cuota fija mediante una medida provisoria que comenzó a regir de inmediato, aunque deberá ser convalidada por el Congreso. La decisión llega en el tramo final de la campaña presidencial, mientras Lula busca la reelección y el mercado de las apuestas enfrenta cuestionamientos por el endeudamiento de los hogares y los problemas vinculados al juego compulsivo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó el viernes 25 de septiembre una medida provisoria que prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las llamadas “bets”, tanto en el ámbito de las apuestas deportivas como en los juegos online alcanzados por la legislación de cuota fija. La disposición también alcanza a las autorizaciones y concesiones otorgadas por estados y el Distrito Federal.
La medida fue anunciada nueve días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, prevista para el 4 de octubre, en un momento especialmente sensible de la campaña brasileña. El decreto tiene efecto inmediato desde su publicación, pero deberá ser aprobado por el Congreso Nacional dentro de un plazo de 120 días para conservar su vigencia.
La decisión establece además un cronograma para el cierre de las plataformas. Los usuarios tienen hasta las 23:59 del 5 de octubre para retirar voluntariamente el dinero disponible en sus cuentas. A partir del 6 de octubre, los sitios y aplicaciones deberán salir del aire. Entre el 7 y el 8 de octubre, las empresas deberán informar a las entidades financieras los saldos pendientes asociados a cada CPF, el documento de identificación tributaria brasileño. Los bancos tendrán luego entre el 9 y el 14 de octubre para devolver esos fondos a los apostadores. En los casos en los que exista algún impedimento para concretar la devolución, la Caixa Econômica Federal podrá intervenir en el proceso.
El Gobierno también anunció un proyecto de ley para endurecer la persecución contra el mercado ilegal. La iniciativa busca incorporar al Código Penal distintos delitos vinculados con la explotación de apuestas, la captación de jugadores, la utilización de datos personales para atraer apostadores, la facilitación financiera de las operaciones ilegales y el suministro de aplicaciones destinadas a ese tipo de actividad. Algunas de esas conductas podrían recibir penas de prisión de entre dos y seis años, además de multas.
EL ARGUMENTO DEL GOBIERNO
Lula justificó la decisión principalmente por el impacto económico y social que, según sostiene su administración, tuvieron las apuestas online sobre las familias brasileñas. El Gobierno considera que la expansión de las “bets” contribuyó al endeudamiento de los hogares y al crecimiento de los problemas asociados con el juego compulsivo.
El Ministerio de Salud brasileño incorporó la problemática de las apuestas online dentro de las preocupaciones de salud pública y señaló que el trastorno relacionado con el juego puede estar asociado con ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y del estado de ánimo, conflictos familiares, aislamiento y dificultades en las relaciones personales y laborales.
Durante la presentación de la medida, Lula utilizó una comparación especialmente fuerte para referirse al fenómeno y afirmó que las apuestas se habían convertido en un problema que debía ser eliminado. El presidente también había anticipado su posición una semana antes, cuando durante un acto en Guarulhos había dicho que, si dependía de él, terminaría con las “bets” en Brasil.
La preocupación no es menor por la dimensión que alcanzó el negocio. Según datos citados por el Gobierno y medios brasileños, en 2025 alrededor de 25 millones de personas realizaron apuestas en Brasil y el volumen apostado alcanzó aproximadamente 220.600 millones de reales. Al mismo tiempo, el Estado había construido durante los últimos años un sistema de regulación, fiscalización y recaudación sobre una actividad que ahora busca eliminar.
DE LA LEGALIZACIÓN A LA PROHIBICIÓN
La decisión de Lula supone un giro respecto del camino que Brasil había seguido durante los últimos años.
Las apuestas deportivas de cuota fija fueron legalizadas en 2018, durante el gobierno de Michel Temer, mediante la Ley 13.756. La norma creó el marco legal para ese tipo de apuestas, aunque su regulación efectiva quedó pendiente durante varios años.
En 2023, ya durante el tercer mandato de Lula, el Congreso aprobó una nueva legislación que amplió el alcance del sistema. La Ley 14.790 incorporó los juegos online dentro de la modalidad de apuestas de cuota fija y estableció un nuevo marco para el funcionamiento de las empresas. A partir de allí, el Ministerio de Hacienda asumió la responsabilidad de regular el sector y creó la Secretaría de Premios y Apuestas.
La regulación comenzó a tomar forma durante 2024, cuando el Gobierno publicó una serie de normas sobre licencias, publicidad, prevención del lavado de dinero, juego responsable, fiscalización y funcionamiento de las plataformas. Desde el 1° de enero de 2025, solamente las empresas autorizadas por la Secretaría de Premios y Apuestas podían operar legalmente a nivel nacional y sus sitios debían utilizar el dominio “.bet.br”.
Para agosto de 2026, el Ministerio de Hacienda había informado que 85 empresas habían sido habilitadas para explotar apuestas de cuota fija en Brasil. Cada autorización tenía un costo de 30 millones de reales, por lo que las empresas habían pagado en conjunto 2.550 millones de reales por las autorizaciones.
Por eso, la prohibición representa un cambio de rumbo particularmente significativo: el mismo Estado que durante los últimos años había creado un mercado regulado, establecido licencias y desarrollado mecanismos de fiscalización decidió ahora avanzar hacia su eliminación.
EL IMPACTO EN EL FÚTBOL
El anuncio también generó preocupación dentro del fútbol brasileño. Las empresas de apuestas se habían convertido en protagonistas del financiamiento del deporte a través de publicidad, patrocinios y acuerdos comerciales con clubes y competiciones.
En los días previos a la oficialización de la medida, varios clubes importantes del fútbol brasileño manifestaron su rechazo ante la posibilidad de una prohibición total. Entre ellos estuvieron Flamengo y Palmeiras, que advirtieron sobre las consecuencias económicas que podría generar la desaparición de un mercado que se había convertido en una fuente relevante de ingresos.
La discusión excede a los clubes. Las casas de apuestas también tienen una presencia importante en transmisiones deportivas, camisetas, cartelería y campañas publicitarias, por lo que el cierre del sector obliga a buscar nuevas fuentes de financiamiento para distintas instituciones vinculadas al fútbol.
Al mismo tiempo, existe otra discusión alrededor de la medida: el riesgo de que una prohibición total favorezca el crecimiento de plataformas ilegales. Las empresas del sector y representantes del fútbol sostienen que el mercado clandestino podría ocupar el espacio dejado por las compañías autorizadas. Frente a ese escenario, el Gobierno aseguró que reforzará los mecanismos para bloquear sitios, aplicaciones y medios de pago utilizados por operadores ilegales.
UNA MEDIDA QUE IRRUMPE EN PLENA CAMPAÑA
El momento elegido para anunciar la prohibición convirtió a las “bets” en uno de los temas de la recta final de la campaña electoral.
Lula busca un nuevo mandato y enfrenta en la primera vuelta al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, entre otros candidatos. Reuters señaló que el anuncio se produjo en medio de una disputa electoral estrecha entre Lula y Flávio Bolsonaro, mientras que distintos medios brasileños vincularon el momento de la medida con la estrategia de campaña del oficialismo.
Flávio Bolsonaro cuestionó públicamente la decisión y acusó a Lula de utilizar la prohibición con fines electorales. Su crítica se centra, entre otros puntos, en que fue el propio gobierno de Lula el que durante su actual mandato impulsó la regulación que permitió el funcionamiento legal del sector. Se trata de una acusación política formulada por el candidato opositor y no de una conclusión independiente sobre las motivaciones del Gobierno.
El contexto electoral también tiene una particularidad: Brasil ya cuenta con una prohibición específica para las apuestas sobre resultados electorales. El Tribunal Superior Electoral estableció en 2024 que ese tipo de apuestas constituye un ilícito electoral por su potencial impacto sobre el proceso. Por lo tanto, la medida anunciada ahora no debe confundirse con una prohibición de apostar sobre las elecciones: esa práctica ya estaba vedada.
La diferencia es importante. La nueva medida apunta al conjunto de las apuestas de cuota fija y los juegos online alcanzados por la legislación, mientras que las apuestas sobre resultados electorales constituyen una cuestión específica del régimen electoral.
QUÉ PASARÁ AHORA
La prohibición no significa que el proceso haya terminado definitivamente con la firma de Lula. Al tratarse de una medida provisoria, el Congreso deberá analizarla y decidir si la mantiene, modifica o deja sin efecto dentro del plazo constitucional correspondiente.
Mientras tanto, el Gobierno pretende desactivar progresivamente las plataformas legales, devolver los saldos de los usuarios y bloquear a los operadores que intenten continuar funcionando fuera del nuevo marco.
El caso brasileño deja así una situación poco habitual: un mercado que fue legalizado en 2018, ampliado y regulado durante el actual gobierno de Lula a partir de 2023 y que llegó a contar con 85 empresas autorizadas enfrenta ahora una prohibición general apenas unos años después de haber sido incorporado al sistema formal de la economía.
La discusión, además, quedó instalada en plena campaña. Para el Gobierno, el objetivo declarado es frenar el endeudamiento y los daños asociados al juego compulsivo; para sus críticos, el momento de la decisión abre interrogantes sobre el uso electoral de una medida con un fuerte impacto económico. Lo concreto es que Brasil inició un nuevo capítulo en su relación con las apuestas online, esta vez con el objetivo de sacar del mercado legal una actividad que hasta hace poco había buscado ordenar y controlar mediante regulación estatal.



