ALERTA POR EL ARROYO SOTO Y EL FUTURO DEL INTA AMBA: “NO SE PUEDE CUIDAR LO QUE NO SE CONOCE”

ALERTA POR EL ARROYO SOTO Y EL FUTURO DEL INTA AMBA: “NO SE PUEDE CUIDAR LO QUE NO SE CONOCE”

16 septiembre, 2026 Desactivado Por Sitio digital Columna de Opinión

Marcelo Swier, licenciado en Trabajo Social e integrante de la conducción de la Asamblea Socioambiental de Ituzaingó, habló con nuestro medio sobre la situación del predio del INTA AMBA, el valor ambiental del Humedal Arroyo Soto y los cuestionamientos de la organización a las tareas de intervención realizadas en el lugar.

La situación ambiental del predio del INTA AMBA y, particularmente, las intervenciones realizadas sobre el Humedal Arroyo Soto, volvió a poner en el centro de la discusión el futuro de uno de los espacios que la Asamblea Socioambiental de Ituzaingó considera de gran importancia para la comunidad.

En diálogo con nuestro medio, Marcelo Swier, licenciado en Trabajo Social por la Universidad Nacional de Luján, investigador académico sobre las relaciones entre extractivismo, reproducción social y condiciones de vida de los sectores populares en territorios ambientalmente degradados e integrante de la conducción de la Asamblea Socioambiental de Ituzaingó, explicó cómo surgió la organización y cuáles son sus principales preocupaciones respecto del territorio.

La Asamblea nació a partir del cierre de la Estación Experimental INTA AMBA de Ituzaingó y de la preocupación generada por la posibilidad de que esas tierras quedaran expuestas a la especulación inmobiliaria. Según relató Swier, a partir de esa situación comenzaron a reunirse organizaciones sociales, sindicatos, exproductores y trabajadores del INTA AMBA con el objetivo de visibilizar lo que estaba sucediendo y defender el espacio.

Con el tiempo, a las reuniones se fueron incorporando vecinos y vecinas del distrito. Para Swier, ese acompañamiento permitió construir una mayor conciencia comunitaria sobre la necesidad de preservar los espacios naturales del territorio.

Pero la mirada de la Asamblea no se limita a la conservación ambiental. Swier explicó que el espacio trabaja a partir del concepto de ecodependencia, que plantea que la vida social se encuentra directamente vinculada con las condiciones ambientales que la rodean.

“El aire que respiramos, el agua, el suelo, la vegetación, los cursos de agua y los espacios verdes no son algo ajeno a nuestra vida cotidiana”, sostuvo, y remarcó que esas condiciones forman parte de aquello que hace posible la reproducción de la vida en sociedad.

Desde esa perspectiva, la Asamblea desarrolla dos líneas de trabajo. Por un lado, una tarea vinculada con la disputa por el territorio frente a los intereses económicos y las relaciones de poder que aparecen cuando determinados espacios adquieren valor inmobiliario. Por otro, una dimensión pedagógica destinada a que la comunidad conozca mejor los ambientes que forman parte de su vida cotidiana.

Swier también cuestionó aquellas políticas ambientales que colocan principalmente en los individuos la responsabilidad por la degradación del ambiente a través de prácticas como reciclar, separar residuos o consumir responsablemente. Sin negar la importancia de esas acciones, señaló que las responsabilidades por los problemas ambientales son diferenciadas y que no deberían trasladarse exclusivamente a las poblaciones.

EL FUTURO DEL INTA AMBA

Respecto de la situación actual del predio, Swier señaló que el INTA AMBA se encuentra “prácticamente desmantelado” y que las tierras están actualmente bajo la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).

Dentro del predio, explicó, continúa funcionando el Vivero Municipal de Ituzaingó.

En este contexto, ATE y APINTA lograron un recurso de amparo que, de acuerdo con lo señalado por Swier, impide por el momento el ingreso y cualquier operación de venta sobre las tierras del INTA AMBA hasta diciembre. Para la Asamblea, ese período representa una oportunidad para continuar organizándose, visibilizar la situación y discutir colectivamente qué destino debería tener el predio.

La organización viene realizando actividades para poner en valor no solamente las funciones que históricamente cumplió el INTA en materia de producción e investigación, sino también las características ambientales del lugar.

Entre los elementos destacados aparece la presencia de una importante masa arbórea y forestal y, especialmente, el Humedal Arroyo Soto, que atraviesa las tierras del INTA.

No estamos hablando simplemente de un terreno disponible para otro uso”, planteó Swier, quien sostuvo que el territorio posee una dinámica ambiental propia y cumple funciones que considera fundamentales para la comunidad.

A esto se suma una dimensión educativa y de memoria. Dentro del predio se encuentran las instalaciones de la Escuela Rural de Alfabetización Marta Sierra, cuyo nombre corresponde a una compañera detenida y desaparecida durante la última dictadura cívico-militar.

Por ese motivo, desde la Asamblea consideran que el debate sobre las tierras del INTA AMBA excede la cuestión ambiental e involucra también aspectos sociales, culturales, educativos y de memoria colectiva.

La propuesta que vienen construyendo junto con distintas organizaciones apunta a que el predio sea destinado a la preservación ambiental mediante una zona ecológicamente protegida, pero también a que continúe siendo un espacio para la producción agroecológica, la capacitación, la educación y la construcción de memoria.

El objetivo, según explicó Swier, es que las tierras tengan un destino de uso público y comunitario, en lugar de quedar sujetas a una apropiación privada.

Mientras continúa esa discusión, la Asamblea desarrolla actividades comunitarias, relevamientos de flora y fauna y acciones de visibilización. Para Swier, conocer el territorio constituye una herramienta fundamental para defenderlo.

EL CONFLICTO POR EL ARROYO SOTO

En los últimos días, uno de los principales focos de preocupación de la Asamblea pasó a ser el Arroyo Soto.

Swier remarcó que, desde su perspectiva, el arroyo no debe ser entendido simplemente como un curso de agua, un zanjón o un lugar donde se acumulan residuos. “Es un humedal”, afirmó, y destacó su importancia para la biodiversidad y el equilibrio ambiental del territorio.

La vegetación asociada al humedal constituye, según explicó, un espacio de refugio y hábitat para distintas especies, entre ellas mariposas, insectos, aves, tortugas acuáticas, liebres y cuises.

El conflicto surgió a partir de una intervención que el Municipio presenta como una “limpieza preventiva”, vinculada principalmente con la posibilidad de lluvias extensas asociadas al fenómeno de El Niño.

Swier aclaró que desde la Asamblea no cuestionan la necesidad de realizar tareas de mantenimiento en el arroyo. De hecho, señaló que la organización ya había planteado la necesidad de intervenir debido a que, según su relato, hacía más de cinco años que no se realizaban tareas de limpieza.

La propuesta inicial de la Asamblea consistía en realizar una limpieza manual y comunitaria, para lo cual incluso habían convocado voluntarios a través de sus redes sociales.

Posteriormente, el Municipio se comunicó con la organización y se desarrolló una reunión con funcionarios del área de Servicios Públicos y de la Subsecretaría de Políticas Ambientales. En ese encuentro participaron integrantes de la Asamblea Socioambiental, PLAC y otras organizaciones vecinales.

De acuerdo con el relato de Swier, durante esa reunión se planteó que la intervención requería determinados permisos y que el Municipio ya tenía prevista una intervención. Desde la Asamblea respondieron que el arroyo necesitaba mantenimiento, pero que las tareas debían respetar las características propias del humedal y preservar tanto la flora como la fauna.

Según Swier, el Municipio se comprometió verbalmente a realizar la mayor parte de los trabajos de manera manual, preservar la flora y la fauna y convocar a las organizaciones para acompañar las tareas.

Sin embargo, aseguró que cuando comenzaron los trabajos la situación que encontraron fue diferente.

Integrantes de la Asamblea comenzaron a realizar un seguimiento del lugar y, según su testimonio, observaron la utilización de maquinaria que estaba desmantelando parte de la vegetación del humedal.

El argumento que, según Swier, recibieron fue que existía una importante presencia de flora exótica y que era necesario despejar el terreno para poder avanzar posteriormente con la limpieza del arroyo.

La organización sostiene que el problema no radica en realizar mantenimiento, sino en la forma en que se lleva adelante una intervención sobre un humedal.

“Una cosa es retirar residuos, obstrucciones o realizar tareas de mantenimiento del cauce, y otra muy distinta es eliminar indiscriminadamente la vegetación y alterar el hábitat de las especies que viven allí”, explicó.

Para la Asamblea, la primera etapa de los trabajos ya produjo efectos negativos sobre la biodiversidad del lugar y, además, no coincide con el compromiso verbal que, según su relato, había asumido el Municipio.

Otro de los cuestionamientos planteados por Swier es que durante la reunión con funcionarios municipales no se presentó ningún documento, proyecto técnico o planificación concreta de la intervención. Según explicó, los compromisos fueron formulados verbalmente.

Desde la Asamblea consideran que cualquier intervención sobre un territorio ambientalmente sensible debería partir del conocimiento de su funcionamiento y no reducir al humedal a un obstáculo para el escurrimiento del agua.

“Es un ambiente vivo, con funciones ecológicas y sociales concretas”, sostuvo Swier.

QUÉ PIDE LA ASAMBLEA

Frente a este escenario, la Asamblea Socioambiental de Ituzaingó sostiene que las tareas sobre el humedal deben detenerse de manera inmediata.

El planteo de la organización es convocar posteriormente a una reunión que incluya al Consejo Consultivo y a las organizaciones que vienen trabajando sobre el territorio, con el objetivo de discutir las próximas acciones de manera participativa.

Swier adelantó que la Asamblea peticionará formalmente el cese de las tareas y que, al mismo tiempo, considera necesario establecer un compromiso de reforestación y recuperación de las áreas que fueron afectadas, con prioridad para plantas nativas y arbolado público.

También planteó la necesidad de evitar nuevas intervenciones sobre las orillas del humedal que se encuentran dentro del predio del INTA AMBA. Según explicó, esas zonas podrían funcionar como refugio para la fauna desplazada por el movimiento de maquinaria, el ruido y la alteración del suelo.

Durante el último fin de semana, relató, el alambrado abierto permitió que vecinos y vecinas se acercaran al lugar, recorrieran el humedal y realizaran actividades recreativas.

Para la Asamblea, esa situación también mostró el interés de la comunidad por conocer y habitar ese territorio.

“No se puede cuidar lo que no se conoce, pero tampoco se puede cuidar aquello que nunca se tiene la posibilidad de habitar y experimentar colectivamente”, expresó Swier.

En esa línea, la organización considera que el acceso de la comunidad al territorio también puede convertirse en una herramienta de educación ambiental. Conocer las especies que habitan el humedal, comprender su funcionamiento y reconocer su relación con la vida cotidiana permitiría, desde su perspectiva, fortalecer la conciencia sobre la necesidad de preservarlo.

Swier señaló además que existen antecedentes de trabajo y documentos elaborados durante años desde el Consejo Consultivo y el COMIREC, donde se establecen criterios y recaudos para el manejo sustentable de este tipo de ambientes y se reconoce la importancia de preservar el humedal y su biodiversidad.

La Asamblea busca apoyarse en esos antecedentes para impulsar una alternativa a la intervención actual y participar de las acciones de recuperación.

El objetivo, según planteó Swier, no se limita a detener el uso de maquinaria. La organización pretende avanzar hacia una forma diferente de vincular a la comunidad con el Arroyo Soto y con el territorio del INTA AMBA, combinando preservación, conocimiento y participación comunitaria.

Para la Asamblea Socioambiental de Ituzaingó, la discusión sobre el futuro de estos espacios no pasa únicamente por conservar un ambiente determinado, sino también por debatir qué lugar ocupan dentro de la vida cotidiana de la comunidad y qué destino colectivo puede construirse para ellos.

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