URUGUAY ACEPTÓ EL RECLAMO ARGENTINO Y ANALIZA MUDAR LA PLANTA DE HIDRÓGENO VERDE QUE GENERABA TENSIÓN EN ENTRE RÍOS
13 mayo, 2026Tras meses de reclamos diplomáticos y preocupación ambiental en la costa entrerriana, los gobiernos de Argentina y Uruguay acordaron evaluar una nueva ubicación para la megaplanta de hidrógeno verde que iba a instalarse frente a la ciudad de Colón. El proyecto multimillonario había despertado fuertes cuestionamientos por su posible impacto sobre el turismo, el ecosistema del río Uruguay y la actividad económica regional. La decisión busca evitar un nuevo conflicto bilateral como el que enfrentó a ambos países durante la polémica por la pastera Botnia.
En un movimiento diplomático que descomprimió uno de los principales focos de tensión entre Argentina y Uruguay en los últimos meses, ambos gobiernos acordaron avanzar en la búsqueda de una nueva localización para la planta de hidrógeno verde y combustibles sintéticos que la empresa HIF Uruguay S.A. planeaba instalar en Paysandú, frente a la ciudad entrerriana de Colón.
La definición se produjo luego de una reunión realizada en Montevideo entre el canciller argentino Pablo Quirno y su par uruguayo Mario Lubetkin, en la que se abrió formalmente la posibilidad de relocalizar el proyecto industrial para minimizar posibles efectos ambientales y económicos sobre la región ribereña.
El emprendimiento contempla una inversión superior a los 5.000 millones de dólares y forma parte de la estrategia uruguaya para convertirse en uno de los principales productores regionales de hidrógeno verde y combustibles sintéticos. Sin embargo, el lugar originalmente elegido —a pocos kilómetros del río Uruguay y frente a Colón— generó preocupación inmediata del lado argentino.
EL FANTASMA DE BOTNIA VOLVIÓ A APARECER
La discusión despertó rápidamente recuerdos de uno de los mayores conflictos diplomáticos recientes entre ambos países: el enfrentamiento por la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos a mediados de los años 2000.
Aquel conflicto derivó en protestas masivas, cortes internacionales de ruta y hasta una demanda argentina ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Aunque el tribunal finalmente permitió el funcionamiento de la planta, el episodio dejó una huella profunda en las comunidades ribereñas y en la relación bilateral.
Por eso, desde el inicio del proyecto de hidrógeno verde, intendentes, empresarios turísticos y autoridades de Entre Ríos manifestaron preocupación ante la posibilidad de repetir una situación similar.
El gobernador entrerriano Rogelio Frigerio fue uno de los dirigentes que más impulsó las gestiones diplomáticas para pedir una relocalización de la planta. Tras conocerse el acuerdo bilateral, celebró la decisión y destacó que el objetivo nunca fue frenar inversiones en Uruguay, sino proteger la actividad económica y ambiental de la costa argentina.
“Más de un año de trabajo ininterrumpido y muchos viajes a Montevideo”, remarcaron desde el entorno del mandatario provincial al valorar el resultado de las negociaciones.
QUÉ ES EL HIDRÓGENO VERDE Y POR QUÉ URUGUAY APUESTA FUERTE
El hidrógeno verde es considerado uno de los combustibles del futuro en el marco de la transición energética global. Se produce mediante electrólisis utilizando energías renovables, principalmente eólica y solar, evitando emisiones contaminantes derivadas de combustibles fósiles.
Uruguay viene desarrollando desde hace años una fuerte política de reconversión energética. Actualmente, gran parte de su matriz eléctrica proviene de fuentes renovables, lo que posicionó al país como uno de los referentes regionales en energías limpias.
La planta proyectada por HIF Global apuntaba precisamente a aprovechar esa infraestructura energética para producir combustibles sintéticos exportables hacia mercados internacionales, especialmente Europa y Asia.
Según estimaciones oficiales uruguayas, el sector del hidrógeno verde podría representar cerca del 2% del PBI del país en las próximas décadas y generar miles de puestos de trabajo.
LA PREOCUPACIÓN AMBIENTAL Y TURÍSTICA
A pesar del potencial económico del proyecto, del lado argentino comenzaron rápidamente las advertencias por el posible impacto ambiental.
Colón, ubicada frente a Paysandú, vive principalmente del turismo termal, la actividad recreativa vinculada al río y el movimiento comercial regional. Empresarios y vecinos temían que una gran planta industrial afectara el paisaje costero, la actividad turística y eventualmente el ecosistema del río Uruguay.
Uno de los puntos más sensibles era el estudio de impacto ambiental y la necesidad de incorporar formalmente a la ciudad entrerriana dentro del área de influencia del proyecto.
En el comunicado conjunto difundido tras la reunión bilateral, Uruguay aceptó considerar a Colón como parte directamente involucrada en la evaluación técnica y ambiental de la futura planta.
Ese aspecto fue interpretado por Argentina como un avance diplomático importante, ya que habilita mecanismos formales de consulta y participación binacional previstos en el Estatuto del Río Uruguay.
UNA NEGOCIACIÓN QUE EVITÓ UNA ESCALADA
Aunque las conversaciones todavía continúan y la relocalización definitiva no está cerrada, el clima político entre ambos gobiernos mostró señales de distensión.
Desde Uruguay destacaron el “excelente diálogo” mantenido con Argentina y remarcaron que todavía quedan pasos técnicos y administrativos antes de definir el nuevo emplazamiento definitivo.
En paralelo, la empresa HIF Global evitó realizar declaraciones públicas tras conocerse la decisión bilateral y mantuvo silencio institucional sobre las posibles alternativas de ubicación.
La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), organismo binacional encargado de regular las actividades sobre el río compartido, tendrá ahora un rol central en el análisis técnico y jurídico del proyecto.
EL EQUILIBRIO ENTRE DESARROLLO Y MEDIOAMBIENTE
El episodio vuelve a instalar un debate cada vez más presente en América Latina: cómo compatibilizar inversiones multimillonarias vinculadas a la transición energética con la protección ambiental y las economías regionales.
Mientras gobiernos de toda la región buscan atraer capitales asociados al litio, el hidrógeno verde y las energías renovables, también crecen las discusiones sobre los impactos territoriales de esos proyectos y la participación de las comunidades locales.
En este caso, Argentina y Uruguay optaron por el camino de la negociación diplomática para evitar un nuevo conflicto regional de gran escala.
La decisión de revisar la ubicación de la planta no significa cancelar el proyecto, pero sí marca un precedente importante: incluso en tiempos de fuerte necesidad de inversiones, los factores ambientales, turísticos y sociales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda bilateral.




