UN PAÍS MEJOR
6 agosto, 2025En los tiempos que corren se puso de moda un concepto que se basa en tener la cabeza en el aquí y ahora. El ideario de vivir el presente como algo apreciado y necesario para alcanzar la felicidad- aunque mas no sea que la de corto plazo-. El vivenciar cada minuto como si fuese el último, y algunas otras nociones por el estilo, son representaciones necesarias de tener en cuenta para sobrellevar con amabilidad los tiempos que corren, que de hecho son bastantes complejos.
Pero no es menos cierto, que si el individuo, con el fin de respetar un determinado formato para vivir, deba despojarse del concepto de sociedad, de comunidad, o de pueblo; corre el riesgo de transformarse en un ser vivo que se preocupa únicamente por su burbuja.
En tiempos de vorágine enloquecedora donde se queman las energías para llegar a fin de mes, quizás sea necesario re encuadrar al ser humano como ser social.
La política argentina se encuentra inmersa en esa encrucijada. La política mundial representa una configuración plena del sistema capitalista. Aunque con diferencias de matices. También es cierto que esos matices pueden sacar o empujar a millones de personas a la pobreza o a la indigencia. Entonces sigue siendo necesario luchar para que esos matices, sirvan para disminuir las desigualdades que existen entre la concentración del capital en pocas manos y las abrumadoras mayorías que ven empeorar sus condiciones objetivas de vida cada día.
Regresando el inicio de las líneas de esta columna, debe comprenderse lo peligroso que se puede tornar un discurso que, a favor de respetar el derecho individual que las personas tienen a vivir como cada uno lo desee (cuestión que es plenamente comprensible), finalmente al individuo sea el primer perjudicado. Se produce el efecto boomerang.
La pérdida de derechos colectivos en la Argentina ha dejado de ser una amenaza. Ya convive entre nosotros. Podría profundizarse en el caso que el Gobierno nacional triunfe en las elecciones de septiembre y octubre. También lo vimos en el comunicado último del FMI que pide la eliminación de la Asignación Universal por Hijo, la restructuración del sistema de jubilaciones y una vez más: Reforma Laboral.
Los actuales son tiempos de presente perpetuo en Argentina y el mundo. Así lo viene imponiendo el propio sistema Capitalista desde 1989 con la caída del Muro de Berlín. El presente continuo trae consigo falta de memoria y la necesidad silenciosa de pretender soluciones rápidas para lo superficial. También trae acostumbramiento a las peores atrocidades, como lo son el hambre y las guerras. El odio se regocija. Las organizaciones populares deben leer esta realidad para entrar a ese (presente perpetuo) desde lo comunicacional y desde lo político. Militar y trabajar desde adentro. Cómo un topo que entra al modelo imperante del mencionado presente continuo para desentramarlo desde adentro ¿Les suena?
Por supuesto que una parte importante, integrante de la misma sociedad (la nuestra) sabe que pudo vivir mejor. Lo tiene bien presente. Tiene memoria y sabe que podrá volver a vivir mejor. Las posibilidades de un país viable son ciertas. Claro que sí. Lo son.




