TERREMOTO EN PANAMÁ: MÁS DE 400 EDIFICIOS AFECTADOS, HERIDOS Y EVACUACIONES TRAS UN SISMO DE MAGNITUD 7,7

TERREMOTO EN PANAMÁ: MÁS DE 400 EDIFICIOS AFECTADOS, HERIDOS Y EVACUACIONES TRAS UN SISMO DE MAGNITUD 7,7

10 octubre, 2026 Desactivado Por Azul Spalletta

El fuerte movimiento telúrico ocurrió el viernes y tuvo su epicentro en el suroeste del país centroamericano. El último balance oficial reportó 27 heridos leves, daños en 188 centros educativos y afectaciones en viviendas, hospitales, iglesias y carreteras. También se registró un segundo sismo de magnitud 6,6 y más de un centenar de réplicas. La alerta de tsunami fue levantada y, hasta el momento, no se informaron víctimas fatales.

Panamá continúa evaluando las consecuencias del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país el viernes 9 de octubre y provocó daños en distintas provincias, evacuaciones preventivas y complicaciones en los servicios públicos. El balance difundido este sábado por las autoridades contabilizó al menos 27 personas con heridas leves y más de 400 edificaciones afectadas, entre ellas viviendas, escuelas, centros sanitarios, edificios gubernamentales y establecimientos comerciales.

El movimiento principal se registró a las 12:56, hora local, y fue percibido en buena parte del territorio panameño. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se ubicó en una zona cercana a Pitaloza Arriba, en el área de la provincia de Herrera, a unos 200 kilómetros de la capital. La profundidad relativamente baja contribuyó a que las sacudidas se sintieran con fuerza.

El organismo estadounidense actualizó la magnitud inicial, que había estimado en 8,0, hasta establecerla en 7,7. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá difundió una medición diferente, de menor magnitud, debido a las diferencias entre los métodos y los registros utilizados por cada organismo.

La emergencia se agravó por la sucesión de movimientos sísmicos posteriores. Además del temblor principal, se registró otro de magnitud 6,6 y más de un centenar de réplicas, algunas de ellas perceptibles para la población. La actividad mantuvo en alerta a los equipos de emergencia, que debieron revisar estructuras y evaluar posibles nuevos riesgos.

Uno de los aspectos más preocupantes del balance es la cantidad de infraestructura afectada: las autoridades contabilizaron daños en 188 centros educativos, 142 viviendas, 20 instalaciones sanitarias, 26 edificios gubernamentales, 13 iglesias, siete hoteles y nueve puentes, además de distintos tramos de rutas. Las cifras son preliminares y podrían modificarse a medida que avance el relevamiento en las zonas de acceso más complicado.

Las provincias de Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas estuvieron entre las más afectadas. En Penonomé, capital de Coclé, colapsaron sectores de edificios públicos y de un hotel, mientras que una de las torres de la catedral de San Juan Bautista sufrió derrumbes. También se registraron daños en iglesias, comercios y otras construcciones históricas.

En Los Santos, una de las regiones más próximas al área del epicentro, se informaron daños en viviendas, hoteles, centros educativos y edificios públicos. Algunas localidades quedaron temporalmente incomunicadas por las consecuencias sobre caminos, puentes y sectores afectados por deslizamientos de tierra.

Las autoridades también reportaron afectaciones en las instalaciones de abastecimiento de agua potable. Según el informe preliminar difundido por el Gobierno panameño, casi todas las plantas potabilizadoras del país presentaron algún tipo de daño estructural, mientras que la planta que abastece a la capital continuaba operando con una capacidad reducida, estimada en el 20%. La situación obligó a priorizar las inspecciones y las tareas necesarias para garantizar el suministro.

Los hospitales fueron incluidos en los operativos de evaluación y algunos establecimientos fueron evacuados preventivamente. En la capital, varias personas salieron de edificios de oficinas y torres residenciales ante la intensidad del movimiento y la posibilidad de nuevas réplicas. Las autoridades organizaron revisiones para determinar cuándo era seguro regresar a las construcciones afectadas.

El terremoto también provocó alteraciones en el transporte. El Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió temporalmente sus operaciones como medida de precaución, aunque los servicios se reanudaron posteriormente. En paralelo, se realizaron evacuaciones preventivas en distintas instalaciones públicas y estaciones del Metro de Panamá.

A pesar de la magnitud del fenómeno, las autoridades no reportaron daños que obligaran a interrumpir el funcionamiento del Canal de Panamá. La vía interoceánica continuó operativa, un dato relevante para el comercio internacional debido a su papel en el tránsito de mercancías entre los océanos Atlántico y Pacífico.

En las primeras horas posteriores al terremoto también se emitió una advertencia por posible tsunami para sectores del océano Pacífico. La alerta fue levantada después de que los organismos de monitoreo actualizaran sus evaluaciones. Las autoridades mantuvieron, de todos modos, el seguimiento de la actividad sísmica y recomendaron atender únicamente las comunicaciones oficiales.

El presidente panameño, José Raúl Mulino, se trasladó a las zonas afectadas para supervisar la respuesta de los organismos de emergencia. El Gobierno activó los mecanismos de evaluación de daños y coordinación entre las distintas instituciones, mientras los equipos de rescate y protección civil trabajaban para asistir a las personas afectadas y determinar el estado de las construcciones.

La emergencia también generó expresiones de solidaridad internacional. Estados Unidos informó que estaba coordinando recursos y personal para asistir a Panamá a pedido de sus autoridades. Otros gobiernos de la región expresaron su apoyo y siguieron de cerca la evolución de la situación.

El sismo sorprendió a un país donde los terremotos de esta magnitud son poco frecuentes en comparación con otras zonas de Centroamérica. Sin embargo, Panamá está atravesado por estructuras geológicas activas y se encuentra en una región donde interactúan distintas placas tectónicas, por lo que no está exento de movimientos de gran intensidad.

La actividad sísmica del país se concentra con frecuencia en el occidente, cerca de la frontera con Costa Rica, aunque también existen sistemas de fallas en otras regiones. El terremoto reciente se vinculó con el sistema de fallas de Azuero-Soná, en el sector sur de Panamá, según los análisis preliminares difundidos por especialistas.

La magnitud de un terremoto no determina por sí sola la cantidad de víctimas o el nivel de destrucción. También influyen la profundidad, la distancia respecto de las zonas pobladas, las características del suelo, la calidad de las construcciones y el grado de preparación de las comunidades. En este caso, aunque hubo daños estructurales importantes en algunas localidades, la ausencia de víctimas fatales en los balances iniciales representó un dato alentador dentro de la emergencia.

Las autoridades continúan inspeccionando edificios, rutas y servicios esenciales para establecer cuáles pueden volver a utilizarse y cuáles requieren reparaciones. El número de personas afectadas y la dimensión económica de los daños todavía están sujetos a revisión, especialmente en las localidades donde las comunicaciones y el acceso terrestre quedaron comprometidos.

El terremoto dejó así un escenario de daños materiales extendidos y una operación de emergencia que continúa en marcha. Mientras se monitorean las réplicas y se restablecen los servicios afectados, el principal objetivo de las autoridades panameñas es garantizar la seguridad de la población y determinar el alcance real de los daños provocados por uno de los movimientos sísmicos más fuertes registrados recientemente en el país.

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