SI NO TRABAJO ME MATAN Y SI TRABAJO ME MATAN

SI NO TRABAJO ME MATAN Y SI TRABAJO ME MATAN

28 agosto, 2024 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

El domingo pasado tuve la oportunidad de ver una obra en el teatro Beckett del barrio de Abasto que se llama “A la Fábrica”. Trata de una recopilación experimental, histórica, conceptual de las distintas realidades de las y los trabajadores desde el inicio de la revolución industrial, pasando por las distintas aristas del capitalismo, incluso haciendo alusión a momentos de luchas y víctimas sindicales de nuestro país. Inclusive, por momentos, los 28 actores en escena traen sus propias  experiencias laborales, reales y actuales. Tan reales como las propias vicisitudes que viven hoy quien viven para trabajar, y a su vez temen a perder ese trabajo.

Yendo a nuestro presente, la baja del poder adquisitivo de los salarios en la Argentina es una realidad que se viene acelerando desde fines de 2015 hasta la actualidad de manera constante, pero en estos últimos ocho meses se pulverizaron como nunca antes había sucedido.

En estos días supimos que el empleado de Techint y secretario de Trabajo de Milei Julio Cordero busca ponerle un techo a las paritarias y amenaza con no homologar aquellos aumentos que superen el techo que quiere imponer el Estado nacional. ¿Pero cómo, no era que había libertad? En esto, el Estado parece estar bien presente, y la mano invisible del Mercado es más falsa que moneda de cuero.

El techo de recomposición salarial impuesto por el gobierno de la Libertad Avanza (que nombrecito se buscaron) sería desde octubre de un 2 por ciento. No solo se consolida lo perdido en la devaluación de enero del 118 por ciento, sino que además en el mes a mes, va por debajo de la inflación, que en agosto no será menor al 4 por ciento.

Durante los cuatro años de Macri los trabajadores perdieron 20 puntos de su salario, en la gestión de Alberto Fernández se perdieron cincos puntos más y en lo que va de Milei ya se perdieron 32. Continuando con la realidad caótica de quienes están obligados a trabajar para poder vivir, que somos la enorme mayoría, me parece interesante volver a la obra de teatro que les comenté recién, “La Fábrica” el guión introduce el concepto de panóptico desarrollado por el filósofo francés Michel Foucault. Coloquialmente, el panóptico, es una forma de estructura arquitectónica diseñada para cárceles pero que también sirvieron para ejércitos, hospitales, escuelas y fábricas. Esta forma de control y formateo social, históricamente fue utilizada por el poder político y el poder económico.

Hoy existe una diferencia sustancial con aquel modelo que aún continúa, aunque atenuado. El panóptico de la actualidad es digital. Nosotros damos nuestros datos para que nos controlen. Todo mediante los teléfonos inteligentes. Los sindicatos sufren la readaptación, pero están obligados a tener que hacerlo de una vez, aunque más no sea por instinto de supervivencia. En estos tiempos los gremios están debilitados. Los trabajos que surgen en su mayoría generan trabajadores individualizados e individualistas. No hay comunidad de carne y hueso. Cada uno se encarga de lo suyo.

Hay una marcada diferencia entre el actual modelo de las aplicaciones y la comunidad que generaban las fábricas. Más allá de sus falencias y malestares que puedan o pudieron haber provocado.

Hoy las aplicaciones muestran una idea falsa de independencia. Se cree que el trabajador es su propio jefe, que maneja sus tiempos con libertad. Eso puede ser verdad, pero los resultados de destruir el sistema productivo solo muestran precarización y pobreza.

La obra, que por cierto recomiendo, muestra con crudeza lo dramático de la clase trabajadora, y la realidad de la Argentina actual hace vivir en tiempo real como son las cosas cuando en Estado se corre para garantizar los derechos de las mayorías, y se hace bien presente para favorecer al poder económico que es cada vez más poderoso y en el caso de la Argentina, quizás lo peor, es monopólico. Algo más. Es sindicalismo es la única y mejor herramienta que tienen las y los trabajadores. Es necesario ponerla en marcha en conjunto. No es necesario dar nombres, ya es conocido quienes luchan, quienes esperan y quienes especulan. Aunque más no sea- repito- por instinto de supervivencia. Y algo más. El Dios Mercado, son los padres.

Puede seguirnos y compartir nuestro contenido en las redes: