RECULTURIZAR LA POLÍTICA
27 septiembre, 2024En los tiempos políticos que corren se convive con la sensación de que a pesar de haber tantos motivos para pensar, escribir, analizar y reflexionar se tiene la sensación que siempre se gira sobre los mismos temas. A su vez la lógica del sistema comunicacional del inmediatismo exacerbado hace descartar lo común para ser reemplazado por palabras difíciles poco coloquiales, cuando lo importante debería ser colaborar en una reflexión colectiva y nada más que eso.
El agobio que se vive a diario en una sociedad fragmentada como la nuestra no debe hacernos perder las fuerzas de explicar, historizar, recordar y armar los rompecabezas a los que nos obliga el presente. Conocer la historia es imprescindible para entender lo actual y así poder proyectar el futuro.
Hoy aparentemente la información debe ser masticada bien rápido. Esto ayuda al desconocimiento y al vivir en un presente permanente. Es urgente recuperar los tiempos concretos y reales. Rescatar las metodologías analógicas sería una buena tarea. Pensar para actuar.
No hace mucho tiempo atrás la cultura general se iba transmitiendo de generación en generación. Con palabras simples, anécdotas, cuentos, experiencias, libros… La globalización, internet y la revolución tecnológica han traído mucho conocimiento y también hicieron que se pierdan ciertas identidades que los pueblos atesoraban. La cultura política es una de ellas y hoy está agonizando.
El escritor y psicoanalista argentino Jorge Alemán sostiene en su libro El capitalismo y las posibilidades de cambiarlo que “el neoliberalismo se propone fabricar un “hombre nuevo”, sin legados simbólicos, sin historias por descifrar, sin interrogantes acerca de lo singular e incurable que habita en cada uno. Toda esta dimensión de la experiencia humana debe ser abolida al servicio de un rendimiento, que está por encima de las posibilidades simbólicas con las que los hombres y mujeres ingresan en el lazo social”.
En el último viaje que Milei hizo a EE.UU junto a su núcleo duro se evidencia un nuevo intento de endeudamiento para la Argentina. Otra vez sopa y otra vez con los mismos actores. Caputo de nuevo. La historia reciente de 2018 y la deuda de 45 mil millones de dólares parece no haber existido o no habernos traído los suficientes dramas que aún continuamos pagando.
Mientras un bufón pintoresco toca la campanita en Wall Street y se lleva los flashes de las cámaras, el endeudador rosquea una vez más.
Lo más preocupante después del hambre y la miseria es la desculturización y el desinterés que está sufriendo una parte importante nuestro pueblo. La infodemia hace lo suyo.
La actual etapa neoliberal-libertaria llegó a un estado de cosas impensado.
El hoy de Argentina denota un experimento insólito de dimensiones mundiales. El propio Milei le dice al mundo que el capitalismo no sirve. Corre por derecha a la Derecha. Probablemente se termine el mundo antes que el Capitalismo, o quizás puedan existir tantas alternativas al como ideas haya. A la izquierda del capitalismo podrían existir tantos sistemas de vida como teorías posibles, pero la propuesta del experimento que nos gobierna parece llevarnos a la debacle o directamente al abismo.
Si bien nada es para siempre, los procesos no se terminan por obra y gracia del espíritu santo. Para terminar con esta realidad es necesario resistir, pensar, actuar, organizar, proyectar, contar e historizar.
Que no nos quiten la energía. Que no terminen con nuestra cultura. Que la cultura vuelva a ser la sonrisa que brille en todos lados. En un libro, en un niño, en un cine o en un teatro.




