QUINTELA Y MENÉNDEZ ACTIVARON EN MERLO EL DEBATE POR EL FUTURO DEL PERONISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ALTERNATIVA PARA 2027
30 octubre, 2026El gobernador de La Rioja participó junto al intendente de Merlo de una charla debate sobre los desafíos políticos y económicos del país. Con críticas al modelo de Javier Milei, reclamó construir un programa de gobierno basado en la producción, el empleo, la recuperación de la obra pública y la defensa de los recursos naturales. El encuentro se realizó en un momento de reactivación de los contactos entre distintos sectores del justicialismo, que buscan superar sus diferencias y reorganizarse de cara a las próximas elecciones presidenciales.
El peronismo comenzó a mover sus piezas con la mirada puesta en 2027. En ese escenario, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, llegó a Merlo para compartir una actividad política con el intendente Gustavo Menéndez y plantear la necesidad de construir una propuesta nacional capaz de enfrentar al gobierno de Javier Milei. La convocatoria, bajo el título “Desafíos para la Argentina que viene”, reunió a dirigentes, militantes y referentes del espacio en el Teatro Municipal Enrique Santos Discépolo.
La actividad tuvo como eje la discusión sobre el rumbo económico del país y el papel que debe asumir el justicialismo frente al ajuste impulsado por la administración libertaria. Quintela sostuvo que la oposición necesita dejar atrás las discusiones centradas exclusivamente en los nombres propios y avanzar hacia la elaboración de un programa con propuestas concretas para la sociedad.
El mandatario riojano planteó la necesidad de recuperar la producción nacional, fortalecer las pequeñas y medianas empresas, reactivar la obra pública y generar empleo privado. También reclamó una política que permita que los recursos naturales se traduzcan en beneficios para las provincias y sus habitantes, en lugar de quedar concentrados en grandes grupos económicos.
“La Argentina que se viene se construye con trabajo, soberanía y producción nacional”, fue uno de los conceptos que atravesaron su planteo. La propuesta busca contraponer un modelo de desarrollo basado en la intervención estatal, la industria y el federalismo con la orientación económica del Gobierno nacional, que prioriza el equilibrio fiscal, la desregulación y la llegada de inversiones privadas.
Durante su exposición, Quintela también cuestionó el impacto de las políticas nacionales sobre las economías regionales y los gobiernos locales. La paralización de la obra pública, la reducción de transferencias desde Nación y la caída del consumo, sostuvo, trasladan una mayor presión financiera y social hacia las provincias y los municipios. En ese contexto, consideró necesario fortalecer la articulación entre gobernadores e intendentes para sostener políticas de asistencia y promover la actividad económica.
El planteo compartido con Menéndez también puso el foco en la necesidad de construir una red territorial que permita responder a las dificultades que atraviesan los sectores más vulnerables. La relación entre los gobiernos provinciales y municipales aparece como un componente central de esa estrategia, tanto por su capacidad de gestión como por su cercanía con las demandas cotidianas de la población.
Más allá de las críticas al Gobierno, el encuentro tuvo una lectura política vinculada con el futuro del Partido Justicialista. Quintela viene sosteniendo la necesidad de reorganizar el peronismo y promover una discusión que permita definir qué proyecto de país quiere representar el espacio. Su planteo apunta a recuperar la iniciativa política y evitar que la oposición quede limitada a reaccionar frente a las decisiones de la Casa Rosada.
La convocatoria en Merlo se produjo pocos días después de una reunión de dirigentes nacionales del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires, donde distintos sectores analizaron la situación económica, la agenda legislativa y la necesidad de establecer acuerdos para enfrentar al oficialismo. En ese encuentro participaron, entre otros, Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, José Mayans, Germán Martínez, Ricardo Quintela y varios gobernadores. La discusión estuvo orientada a construir una agenda común, sin avanzar todavía en la definición de candidaturas.
La sucesión de reuniones muestra que el peronismo busca abrir una etapa de coordinación entre sus distintas expresiones. Sin embargo, el desafío no se limita a reunir dirigentes alrededor de una mesa: también implica resolver diferencias sobre la conducción, el rumbo económico, el vínculo con los gobernadores y el papel de los sectores que hoy tienen mayor peso dentro del movimiento.
Quintela conoce de cerca esas disputas. En 2024 protagonizó una fuerte discusión interna cuando enfrentó a Cristina Fernández de Kirchner por la conducción nacional del Partido Justicialista. Su candidatura buscaba expresar una alternativa con mayor protagonismo de los gobernadores y de las provincias del interior. Finalmente, la elección interna no se realizó en los términos previstos y la Junta Electoral partidaria proclamó a la expresidenta al frente del PJ.
Aquel episodio dejó expuestas las diferencias sobre el liderazgo del movimiento después de la derrota electoral de 2023. Mientras algunos sectores defendieron la continuidad de la conducción kirchnerista, otros reclamaron una renovación y mayor participación de los mandatarios provinciales. Esa discusión sigue abierta y constituye uno de los principales obstáculos para construir una estrategia electoral unificada.
En ese marco, la presencia de Quintela en Merlo y su actividad junto a Menéndez adquieren relevancia. El conurbano bonaerense representa un territorio decisivo para cualquier proyecto electoral del peronismo, tanto por su volumen de votantes como por la estructura política y territorial que conserva el justicialismo en numerosos municipios. La articulación con dirigentes locales aparece, por lo tanto, como una pieza importante para cualquier intento de reconstrucción nacional.
Menéndez, por su parte, forma parte de un espacio de intendentes que busca mantener protagonismo en la discusión sobre el futuro del movimiento. Desde los municipios del conurbano, los jefes comunales advierten sobre las consecuencias sociales de la crisis económica y reclaman mayor coordinación con los gobiernos provinciales para afrontar la demanda de asistencia, el deterioro de los ingresos y las dificultades del entramado productivo.
El debate económico también tiene un componente federal. La Rioja, gobernada por Quintela, mantiene una posición crítica frente al RIGI y a la política minera del Gobierno nacional. El mandatario sostiene que la explotación de los recursos naturales debe garantizar beneficios concretos para las provincias y generar desarrollo local. Milei, en cambio, cuestionó públicamente la decisión riojana de no adherir al régimen de incentivos y defendió su implementación como una herramienta para atraer inversiones de gran escala.
Las diferencias entre ambos dirigentes se profundizaron durante los últimos días, después de que el Presidente criticara la posición de La Rioja frente al RIGI y cuestionara la emisión de los bonos provinciales conocidos como Chachos. Quintela respondió con nuevos cuestionamientos a la política económica nacional y defendió la autonomía provincial para administrar sus recursos y herramientas financieras.
Ese contrapunto refleja dos modelos de desarrollo que el peronismo deberá discutir si pretende presentar una alternativa para 2027. La cuestión no pasa únicamente por rechazar las medidas del oficialismo, sino por explicar cómo se financiaría un programa productivo, qué lugar ocuparía el Estado, cómo se promoverían las inversiones y de qué manera se distribuirían los beneficios del crecimiento.
La discusión sobre la obra pública, las pymes, la industria y el empleo busca darle contenido económico a la reorganización política. En lugar de limitarse a una consigna de unidad, Quintela y Menéndez plantearon la necesidad de construir una propuesta que pueda traducirse en medidas concretas y que vuelva a conectar al peronismo con los problemas cotidianos de la sociedad.
El desafío, sin embargo, sigue siendo doble. Por un lado, el movimiento necesita acordar una agenda común y recuperar credibilidad frente a una sociedad que expresó un fuerte rechazo a las fuerzas tradicionales en las últimas elecciones presidenciales. Por otro, debe resolver sus disputas internas sin que la discusión por los liderazgos termine desplazando el debate sobre el programa de gobierno.
La actividad en Merlo se inscribe en ese proceso. No definió candidaturas ni resolvió las diferencias entre las distintas corrientes del justicialismo, pero permitió mostrar una coincidencia entre dirigentes provinciales y municipales alrededor de la necesidad de construir una alternativa nacional. De cara a 2027, la pregunta central será si esa búsqueda de unidad puede convertirse en una propuesta política y económica capaz de recuperar la iniciativa.


