QUIEN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO

QUIEN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO

17 febrero, 2026 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

La semana pasada en la Cámara de senadores hubo un amplio triunfo de la ley antiobrera que propone Javier Milei, pero que fue evidentemente escrita por la clase dominante local e internacional.
El jueves próximo se definirá en Diputados y habrá paro General, pero sin movilización de la CGT. Todo hace pensar que la ley saldrá, aunque quizás con algunas modificaciones. De concretarse, la reforma no debe ser analizada solamente como una derrota de los trabajadores y un triunfo del Gobierno. El nivel de representación que ostentan las clases dominantes- también en el Congreso de la Nación- es pornográfico y transversal. Hay excesiva representación de una elite muy pequeña, aunque superpoderosa, pero no imbatible.
El mundo de especulaciones en el que están inmersas las clases
dirigentes, tanto en la política como en el sindicalismo, es uno de
los problemas que tiene la organización popular. Se sobrepiensa cada palabra y se mide cada paso.
Los gremios antes denominados pesados ¿pusieron todo lo que hay que poner en la cancha para marchar la semana pasada? Los gremialistas que se sientan en la mesa de negociaciones ¿piensan como trabajadores o como empresarios?
La herramienta sindical es el gran tesoro a cuidar. De eso no deben caber dudas. De lo contrario sí, sería el verdadero juego a la Derecha. En línea con este concepto, la renovación de la dirigencia no solo deberá ser de nombres propios, sino también de metodologías. De posicionamiento y credibilidad entre el discurso y los hechos. Reconstruir una nueva representatividad.
El dato alentador en medio de la catástrofe que le espera al mundo del trabajo y sus derechos que desvanecen, es lo que se observó en la marcha. Una importante cantidad de grupos pequeños y medianos de gremios chichos y nuevos, que marcharon junto a jóvenes delegados. Movilizaron sin estructura. Organizados a pulmón. Con la idea de la defensa de los derechos, ante todo.
La masividad no existió, pero la calidad se hizo presente. SIEMPRE SE QUIERE VOLVER DONDE UNO ANTES FUE FELIZ
¿Qué pasaría en un hipotético futuro gobierno popular y nacional?
¿Podrá revertirse una ley de semejante tenor?
Dependerá de la construcción de una nueva correlación de fuerzas que esté a la altura de los tiempos históricos y actuales. Nacionales e internacionales. Ni más ni menos que eso. Abrirse a
construir política con sectores diversos y amplios. No rejuntando dirigentes solamente. Deberá prevalecer la decisión de tomar las riendas desde el gobierno. Colocar a la política en el centro de la
escena. Lo hizo en el proceso de reconstrucción del Partido de los Trabajadores, Lula en Brasil. Aliándose a sectores no afines sin poner en duda su liderazgo. Lo hace todos los días desde un
gobierno que es soberano. No se deja llevar puesto por Trump. La reconstrucción se dio después de haber sufrido la cárcel en carácter de preso político. Luego de la experiencia semi fallida de Dilma Russeff, y de la ultraderecha de Bolsonaro.

En un contexto hipotéticamente similar al de Brasil, esta ley quizás pueda ser revertida a través de determinadas toma de decisiones macroeconómicas y macropolíticas. Promover la reindustrialización del país y proponer un tipo de cambio competitivo que permita la generación de puestos de trabajo.
Ninguna ley por sí sola genera empleo, y tampoco lo destruye. El modelo de país que se pretende habla en los hechos y las consecuencias, que pueden favoreces o perjudicar a los pueblos. Mientras la Argentina tenga gobiernos tibios, entreguistas o traidores como el actual, no habrá salida posible. No sé trata de cambiar todos los sucesos argentinos que ubicaron al país en lo más alto de Latinoamérica, quizás tenga que ver con descubrir lo bueno entre lo malo del presente. Lo que le hace bien y lo que le
hace mal a nuestra sociedad.
Parece necesario recuperar la emoción y después la razón, el
pensamiento. En ese orden. El concepto de representatividad tal cual lo conocemos ha terminado. Ni siquiera podemos decir que está en crisis. Las prácticas del siglo pasado son eso, del siglo pasado. Hace pocos años las redes sociales eran parte del entretenimiento. Se entraba y se salía cuando el individuo lo decidía. Hoy es parte importantísima del adentro. Ya no hay un afuera. Nos guste o no. El futuro ya llegó. Es este. Amiguémonos con él.

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