QUE LAS CALLES DIGAN LO CONTRARIO
10 febrero, 2026El proyecto de reforma laboral que presentó el Gobierno nacional será tratado mañana en el Senado de la Nación. Las cámaras empresariales tienen posiciones ambiguas. Hay sectores que desde siempre sostuvieron la necesidad de tener herramientas más flexibles para despedir trabajadores, bajo el argumento que esto generaría empleo. Por otra parte, los sectores que representan a las pequeñas y medianas industrias saben bien que, en un modelo de especulación financiera y demolición del aparato productivo local, como el actual, ellos se verán tan perjudicados como los trabajadores.
Las centrales Obreras en su totalidad convocaron a una marcha al igual que sucedió 18 de diciembre pasado para oponerse a una reforma que es defendida por Milei, Bullrich y Surzenegger pero que fue escrita claramente por el Poder Económico. Si bien aquella marcha había sido en Plaza de Mayo en señal de oposición a la administración central, y que sirvió, al menos para teorizar sobre nuevas aperturas de negociaciones; lo cierto es que en términos concretos no fue otra cosa que estirar la agonía. Nada de canales de diálogos abiertos, y mucho menos concesiones. La ultra Derecha que gobierna Argentina y es patrocinada por el EEUU de Trump, no está dispuesta a dar ni medio paso atrás.
Además de la movilización de mañana habrá varios sindicatos que harán paros de 12 y 24 horas. Entre ellos la UOM, los estatales de ATE, docentes Universitarios y el SUTEBA. Por ejemplo.
Si bien no hay un solo gremio que no haya convocado a la marcha de mañana, que dicho sea de paso será acompañada por partidos políticos de Izquierda, un sector amplio del peronismo y Movimientos sociales, también es importante señalar que no hay unanimidad entre las tribus sindicales, ni mucho menos. Las dos líneas históricas del sindicalismo vuelven a mostrar públicamente a quienes representan ¿A los trabajadores? o a las clases dominantes.
Traidores y condescendientes hubo siempre. En la Argentina y en el mundo. También hay quienes tienen las convicciones intactas y no claudican.
Es real que las relaciones laborales han cambiado. También es cierto que las juventudes se ven obligadas a trabajar en realidades y condiciones en las que los sindicatos le quedan muy lejos.
El modelo de Capitalismo Financiero perjudica al país, a la producción, a las PyMES, a los trabajadores, y por consecuencia al sindicalismo.
Si regresamos a las dos líneas históricas del sindicalismo argentino, sabemos que un grupo de sindicatos fueron colaboracionistas con la dictadura, más atrás en el tiempo proyectaron un peronismo sin Perón (en pleno exilio y proscripción) y en los 90’ acordaron con la flexibilización de Menem, Cavallo y De la Rúa. Gerardo Martínez, Secretario General de la UOCRA, integrante del Pacto de Mayo, entrega la ropa antes de dar la pelea. Dice que “confía en la fuerza y la razón del sindicalismo” pero a su vez asume que “el gobierno tiene los votos que necesita para que salga la Reforma Laboral”.
¿Quienes organizaron las convocatorias? Son los gremios nucleados en ambas CTA y algunos gremios combativos de la CGT como La UOM, un sector amplio de SMATA, y Bancarios, entre otros. Estos sindicatos representan la línea de la CGT de los Argentinos que fue trascendental en el Cordobazo. También artífices de los 26 puntos de Saúl Ubaldini. Por supuesto, algunos que van y vienen permanentemente, se suman para no quedar del todo pegados a la Reforma Laboral. También mañana marcharan quienes no tuvieron otra alternativa que hacerlo porque los dejaron pagando en el intento de negociar. Como sucedió con el gobernador de Córdoba Martin llaryora y el de Santa Fe Maximiliano Pullaro. Les colgaron la galleta.
Ir detrás de los acontecimientos es jugar a la reducción de daños. En democracia el sindicalismo no debe actuar como en las dictaduras. Queda esperar que los trabajadores defiendan los suyo. A pesar del peso específico del Poder Económico que escribió de puño y letra una Reforma que no tiene ni una solución para ni un solo trabajador. Resta acogerse a que la calle diga lo contrario.




