¿POR QUÉ CONTRA LAS UNIVERSIDADES? ¿POR QUÉ CONTRA LA INDUSTRIA? ¿POR QUÉ CONTRA EL TRABAJO ARGENTINO?

¿POR QUÉ CONTRA LAS UNIVERSIDADES? ¿POR QUÉ CONTRA LA INDUSTRIA? ¿POR QUÉ CONTRA EL TRABAJO ARGENTINO?

3 septiembre, 2026 Desactivado Por Marcelo Rodríguez


El poder económico concentrado mundial giró definitivamente hacia la financierización de la Economía. El mundo occidental parece ya no darle importancia al valor agregado de los productos de innovación. El capitalismo tal cual lo conocimos ha dejado de existir en esta parte del globo, o en su defecto, se ha mudado a China.

La bicicleta de especulación y extractivismo es cada vez más grande y la manejan muy pocos. No hay lugar para todos. La propuesta de un capitalismo novedoso y adaptado a lo digital, parece haber terminado en la autofagocitación. En Argentina la realidad supera la ficción. Los que promueven la libertad desde el discurso necesitan un ejército de desocupados para después transformarlo en el ejército de esclavos del siglo XXI. Para eso necesitan un pueblo sub educado, sub formado, desindustrializado y desempleado. Es lo que pretenden los que mandan. Para las generaciones presentes queda el darse cuenta. La explicación y la rehumanización. Recuperar el rol de la palabra. El tocarse para sentirse vivo. El juntarse con los demás para encarar los temas que nadie quiere tocar. El futuro ya llegó. Para seguir hacia adelante, el espejo retrovisor puede ser una buena ayuda. Eso no significa retroceder. Es resignificar.


El gobierno argentino es un producto de laboratorio que fue convalidado por una mayoría que hace casi tres años decidió entregarle la llave del vehículo a un marginal que no se sabía de dónde venía, ni hacia dónde iba. Como todo aquel inseguro con falta de formación, convicciones y personalidad firme, agarró para la derecha. De manual. Tampoco había indicios si el marginal sabía manejar o no.


En estos momentos ya no caben dudas de que Milei representa los intereses de EE.UU. y el de los tecnoempresarios que están alineados macroeconómica y políticamente, con el decadente pero bélico Imperio del Norte.
En ese contexto el rumbo de nuestro país, en el caso de no cambiar de dirección, tendrá un mal porvenir. Primarización petrolera, minera, agrícola y ganadera. Solo eso. Nada más. En esa Argentina no entran las universidades, ni las industrias, ni la fuerza del trabajo. Es decir, ni estudiantes, ni fabricantes, ni trabajadores de carne y hueso.
Universidades / Estudiantes… afuera


El miércoles pasado el Frente Sindical Universitario convocó a un nuevo paro nacional de 24 horas. El acatamiento fue altísimo. Dentro de la comunidad universitaria ya no hay quienes justifiquen el abandono que sufren las casas de altos estudios a nivel nacional.


La paritaria de los trabajadores universitarios volvió a terminar sin acuerdo y el conflicto con el Gobierno nacional sigue escalando. El Ejecutivo ofreció un aumento salarial del 3 por ciento cuando las federaciones docentes plantearon una recomposición del 31,2, además de la actualización correspondiente a agosto, el pago de salarios adeudados y una solución para el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). También exigieron que el Gobierno cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario. La propuesta irrisoria del gobierno fue rechazada de manera unánime.


Desde el Frente Sindical calificaron como “vergonzosa” la oferta y consideraron que “no representa una respuesta frente al deterioro salarial que atraviesa el sector”.


En otro plano, un rato antes de la reunión paritaria, el juez federal Cormick rechazó el planteo del Ministerio de Capital Humano a cargo de Sandra Pettovello, que le solicitaba levantar la medida cautelar que pide el cumplimiento de la Ley 27.795. Insólito.
Industria / Fabricantes… afuera


El mismo miércoles que se llevaba a cabo el paro universitario se conmemoró el día de la Industria. Los datos actuales de la producción en general y de la industrial en particular, son lapidarios.
La paradoja del presente contrasta nítidamente con el verdadero motivo de la propia conmemoración. El Día de la Industria en nuestro país rememora la primera exportación de productos locales. Allá en 1587 salió desde el Riachuelo un barco cargado de textiles y harina hacia Brasil.


La realidad del presente industrial es ciertamente preocupante. Partiendo del concepto de que a Milei no le interesa un país industrializado, y siguiendo por la apertura indiscriminada de importaciones que promueven Caputo y Sturzenegger, el resultado no podía ser distinto.


Un informe de CEPA advirtió sobre el flagelo del sector industrial. En este último tiempo se registraron los cierres de alrededor de 4.000 empresas en Argentina, provocando la pérdida aproximada de 98.000 empleos en todo el país. Los principales motivos responden a la combinación de una demanda interna debilitada y una mayor competencia de productos provenientes del exterior.
El promedio de la actividad industrial indica que, de un total de 10 máquinas, hay cuatro que no se utilizan. Se está frente una capacidad instalada ociosa, del 40 por ciento.


Entre las actividades más perjudicadas se encuentran los siguientes sectores: Textil, Metalúrgico y la Construcción. Todas con caídas superiores al 10% desde fines de 2023 a esta parte. También es necesario advertir sobre la situación en la producción de alimentos, como lo es el caso de Granja Tres Arroyos, que bajó sus persianas esta semana.


Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de analizar la contracción industrial es que también repercute sobre las economías regionales y locales. La menor producción y la pérdida de empleos terminan trasladándose al comercio y otros servicios debido a que disminuye el dinero disponible para consumo.


Trabajo / trabajadores… afuera


En los últimos 32 meses cerraron un total de 30.600 empresas y se perdieron 411.600 puestos de trabajo, lo que equivale a 450 trabajadores menos por día desde la asunción del gobierno de Javier Milei.
En párrafos anteriores, los datos demostraban que la industria perdió 98.000 puestos de trabajo directos más los indirectos. Pero el mundo del trabajo, si bien tiene a su sector más dinámico en las Pequeñas y Medianas Empresas, no es la única fuente de generación de empleo que existe en nuestro país. Entre las más perdedoras también está la construcción con 80.399 puestos de trabajo menos. En el área de servicio de transporte y almacenamiento son 72.480, y en la administración pública, defensa y seguridad social obligatoria 72.312.

Un país que se piensa sin universidades, sin empresas industriales y sin trabajo no es un país. La idea de creer que la Inteligencia Artificial es la solución a todos los problemas, no es más que una fantasía gigantesca.
Una máquina quizás esté preparada por sí sola para producir una cafetera. El tema es saber que segmento de la sociedad la va a poder comprar, en medio de un batallón de desempleados.

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