PATRICIA BULLRICH LE EXIGIÓ A ADORNI QUE PRESENTE SU DECLARACIÓN JURADA Y EL ESCÁNDALO SACUDE AL GOBIERNO

PATRICIA BULLRICH LE EXIGIÓ A ADORNI QUE PRESENTE SU DECLARACIÓN JURADA Y EL ESCÁNDALO SACUDE AL GOBIERNO

7 mayo, 2026 Desactivado Por Azul Spalletta

La interna dentro del oficialismo sumó un nuevo capítulo luego de que Patricia Bullrich reclamara públicamente que Manuel Adorni presente “de inmediato” su declaración jurada para despejar las sospechas sobre su patrimonio. La polémica por presunto enriquecimiento ilícito ya impacta de lleno en el corazón del gobierno de Javier Milei y expone tensiones internas que hasta ahora permanecían bajo la superficie.

La crisis política que atraviesa el gobierno libertario sumó este miércoles un nuevo episodio de alto voltaje luego de que la senadora y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, saliera públicamente a marcarle la cancha al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que golpea al oficialismo.

Bullrich fue contundente: pidió que el funcionario presente su declaración jurada “de inmediato” y advirtió que, si eso no ocurre rápidamente, “el Gobierno se empantana”. La frase cayó como una bomba dentro de la Casa Rosada porque no provino de la oposición, sino de una de las figuras más importantes del propio espacio libertario.

La dirigente sostuvo que no tiene sentido esperar hasta julio, fecha límite establecida por la Oficina Anticorrupción, para presentar la documentación patrimonial si, como asegura Adorni, ya tiene todos los elementos para justificar sus gastos y movimientos económicos. “Si dijo que tiene todo probado, la prueba tiene que ser inmediata”, señaló durante una entrevista televisiva.

Detrás del reclamo aparece una preocupación cada vez más evidente dentro del oficialismo: el impacto político del caso Adorni comienza a erosionar la imagen del Gobierno y amenaza con convertirse en el primer gran escándalo de corrupción de la gestión Milei.

La causa judicial tomó fuerza luego de que un contratista declarara ante la Justicia que el funcionario habría realizado importantes pagos en efectivo por obras en una propiedad ubicada en un country de lujo. Las sospechas se centraron en posibles inconsistencias patrimoniales y en el origen de los fondos utilizados para esas operaciones.

A partir de allí, el caso escaló rápidamente y comenzó a generar ruido dentro del propio oficialismo. Lo que inicialmente parecía un ataque opositor pasó a convertirse en una preocupación real para la conducción libertaria, sobre todo porque el Gobierno construyó gran parte de su identidad política alrededor de la lucha contra “la casta” y la promesa de transparencia.

La frase de Bullrich dejó expuesta una tensión interna que el Gobierno intentaba contener puertas adentro. Porque, aunque la dirigente ratificó su respaldo político a Milei y aclaró que sigue formando parte del proyecto oficialista, también marcó un límite: “No puede quedar la sensación de que somos iguales a los que venimos a correr”.

Las declaraciones generaron un fuerte revuelo en Balcarce 50. Pocas horas después, el propio Javier Milei salió públicamente a respaldar a Adorni y confirmó que el jefe de Gabinete presentará su declaración jurada antes de la fecha prevista. El Presidente aseguró que el funcionario “ya tiene todo listo” y denunció una operación política y mediática contra uno de sus hombres de mayor confianza.

“Ni en pedo se va Adorni”, lanzó Milei desde Estados Unidos, donde participa de actividades internacionales vinculadas al sector empresario y financiero. El mandatario buscó cerrar cualquier especulación sobre una posible salida del funcionario y volvió a cargar contra periodistas y dirigentes opositores.

Sin embargo, pese al respaldo presidencial, el episodio dejó al descubierto fisuras dentro del oficialismo. En privado, distintos sectores libertarios reconocen que el tema ya afecta la agenda política y genera desgaste en un momento especialmente sensible para el Gobierno, atravesado además por conflictos económicos, caída del consumo y creciente tensión social.

La situación se vuelve todavía más compleja porque Adorni no es un funcionario más dentro del esquema libertario. Desde el inicio de la gestión se convirtió en uno de los principales voceros políticos del Gobierno y en una de las caras más visibles del mileísmo. Su exposición permanente hace que cualquier denuncia tenga un impacto político mucho mayor.

En paralelo, la oposición aprovecha el escándalo para cuestionar el discurso anticorrupción del oficialismo y exigir explicaciones públicas. Legisladores opositores ya reclamaron informes y algunos sectores incluso comenzaron a hablar de posibles pedidos de interpelación.

El Gobierno enfrenta así una situación incómoda: defender a uno de sus funcionarios más importantes sin poner en riesgo la narrativa moral sobre la que construyó buena parte de su legitimidad política.

Mientras tanto, el clima interno sigue cargándose de tensión. La aparición de Bullrich como voz crítica dentro del propio oficialismo refleja que el caso ya dejó de ser solamente un expediente judicial para transformarse en un problema político de magnitud.

Y aunque Milei insiste en blindar a su jefe de Gabinete, en la Casa Rosada saben que el tiempo empieza a jugar en contra. Porque cuanto más se prolongue la polémica, mayor será el costo político para una administración que llegó al poder prometiendo ser distinta a todas las anteriores.

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