NO SABE LEER Y ES PRESIDENTE DE LA NACIÓN
18 septiembre, 2024El domingo pasado a las nueve de la noche quienes nos interesamos por analizar la realidad de la política nos sentamos frente al televisor a escuchar como el presidente Milei iba a presentar en el Congreso de la Nación el presupuesto 2025. Cuestión que finalmente no sucedió. Se inundó el congreso de palabreríos incongruentes y lo único que quedó bien claro es que en el año próximo habrá más y más ajuste.
En situaciones convencionales sería saludable que el común de la sociedad se interese por el discurso de un presidente de la Nación, porque de ahí surgen las decisiones políticas de gestión. Decisiones que condicionan la vida de cada uno de nosotros. Tanto para bien como para mal.
Los asesores de Milei eligieron el día y el horario prime time de la televisión (y esto marca que la tv sigue siendo el principal medio de consumo comunicacional).
La realidad fue elocuente. Prácticamente hubo un apagón televisivo al instante que comenzó la cadena nacional. El discurso fue prácticamente calcado al de marzo de este año en la apertura de las sesiones ordinarias el propio Congreso.
El presidente parecía estar en la campaña electoral del año pasado. Es un libreto muy reiterado y a pesar de esto no lo ha logrado memorizar. Por más que lo repita y lo repita como un loro se ve obligado a leer.
Es presidente y no sabe leer dijo una vez Maradona sobre Macri.
Milei tiene un cuentito escrito por él mismo y lo lee mal. Pero hay algo aún más importante que confundir las palabras, o mezclar consonantes con vocales, o armar las oraciones al revés, o colocar mal los acentos. Milei tiene una asombrosa falta de lectura de la realidad. Carece de lectura política. Se cree súper poderoso y que puede hacer y decir cualquier cosa y que eso no tendrá consecuencias negativas en el apoyo que tuvo en el balotaje. Milei no es capaz de leer la realidad que viven las argentinas y los argentinos de a pie que no pueden pagar las tarifas que él permitió que se vayan por las nubes. Milei no sabe leer los precios del transporte que cada vez se hace más difícil afrontar. Ayer los canales de televisión mostraban cómo la gente camina por las vías, cómo bajan con el tren en movimiento, cómo circulan bicicletas al costado de rutas peligrosas. Hace muchos años que no se veían estas imágenes.
Milei no está leyendo que la desocupación está en franco ascenso y tampoco sabe leer las encuestas que muestran que cada vez menos creen en su palabra.
El libreto de Milei ya no alcanza para mentir y que todo pase de largo. La realidad se impone. El show del domingo pasado en el Congreso de la Nación pretendió equiparar la aparición de CFK en Merlo, la presencia de Kicillof en Mar Chiquita y la encuesta de Zuban Córdoba que refleja su inevitable camino de decadencia.
Llegado el caso de que Milei quisiera aprender a leer debería escribir un nuevo libreto en el que estén incluidos los jubilados, los trabajadores, los estudiantes, los universitarios y sobre todo los sectores más postergados de la población que están inmersos en la pobreza y la indigencia. Hasta el momento no ha dado muestras de empatía con ninguno de estos segmentos de la sociedad que son mayoritarios absolutamente. Todas sus medidas van hacia el mismo sentido, enriquecer aún más a los súper ricos. Eso está bien claro. La posibilidad de un cambio de rumbo parece más fantasía que realidad.
Milei no sabe leer nada y es presidente de la Nación. La verdad, que no se banca más.




