NACIÓN Y CIUDAD FIRMARON EL TRASPASO DE LA CÁRCEL DE MARCOS PAZ PARA AVANZAR CON EL CIERRE DE DEVOTO
10 octubre, 2026El acuerdo formaliza la entrega provisoria del nuevo complejo penitenciario bonaerense a la órbita nacional y habilita una nueva etapa del operativo para trasladar a unos 1.500 detenidos. El plan contempla la intervención de cinco fuerzas federales y busca completar la mudanza antes de fin de año, aunque el cronograma estará condicionado por las distintas etapas de seguridad y organización.
El Gobierno nacional y la administración de la Ciudad de Buenos Aires firmaron el jueves 8 de octubre el acta de recepción provisoria del nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, una medida que permitirá avanzar con el traslado de los internos alojados en la cárcel de Villa Devoto y con el cierre definitivo del establecimiento porteño. La actividad contó con la participación de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, entre otros funcionarios.
La firma constituye un paso administrativo central para poner en funcionamiento la nueva infraestructura y transferirla a la órbita federal. En paralelo, las autoridades presentaron el plan operacional denominado “Ley y Orden”, que establece los lineamientos para organizar el desplazamiento de los detenidos desde Devoto hacia el establecimiento ubicado en el partido bonaerense de Marcos Paz.
La mudanza alcanzará a alrededor de 1.500 personas privadas de la libertad. El nuevo complejo cuenta con una capacidad prevista para 2.240 plazas, por lo que el Gobierno también proyecta utilizar parte de esos lugares para alojar a detenidos que actualmente permanecen en comisarías y alcaidías porteñas. De acuerdo con las estimaciones oficiales, el objetivo es completar el traslado durante los últimos meses de 2026.
Monteoliva calificó el traspaso como un “hito histórico” y explicó que la operación fue preparada durante los meses previos mediante reuniones de coordinación e intercambio de información con distintos actores involucrados. La funcionaria sostuvo que la intención es terminar el año con la cárcel de Devoto desocupada, aunque el procedimiento tendrá etapas diferenciadas y requerirá una organización específica para cada movimiento.
El operativo quedará a cargo de un Comando Unificado Federal, con participación del Servicio Penitenciario Federal, la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. La coordinación general estará bajo la conducción del director nacional del Servicio Penitenciario Federal, mientras que también se prevé la colaboración de representantes de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires.
La planificación contempla la clasificación de los internos según sus características y necesidades de seguridad, la definición de los recorridos, la custodia de los vehículos y la prevención de posibles incidentes. El esquema incluye mecanismos de comunicación, alertas tempranas y protocolos para responder ante eventuales contingencias durante los traslados.
Uno de los puntos centrales será garantizar que el movimiento de los detenidos no genere situaciones de riesgo en los trayectos ni afecte el funcionamiento de los establecimientos penitenciarios involucrados. Para eso, el Gobierno indicó que la puesta en marcha del complejo requiere completar las verificaciones técnicas y las pruebas de funcionamiento antes de avanzar con el traslado de manera sostenida.
La operación tendrá, además, una interrupción prevista durante la visita del papa León XIV a la Argentina, programada para noviembre. Según explicó la ministra de Seguridad, la mudanza comenzará durante octubre, se suspenderá durante algunos días por el operativo vinculado con la visita y se retomará durante la segunda quincena de noviembre.
El nuevo penal se construyó sobre un predio de aproximadamente 80 hectáreas y está diseñado con cuatro unidades penitenciarias, sectores administrativos, áreas de salud, espacios educativos, talleres de capacitación laboral, áreas de visita e instalaciones deportivas. La infraestructura busca ampliar la capacidad de alojamiento del sistema federal y ofrecer espacios específicos para actividades de educación, trabajo y tratamiento penitenciario.
El traslado también se vincula con la crisis de capacidad del sistema penitenciario federal. En mayo de 2026, una resolución del Ministerio de Seguridad informó que el Servicio Penitenciario Federal alojaba a 12.248 personas, por encima de la capacidad operativa disponible, estimada entonces en 10.932 plazas. El documento oficial también señaló que la finalización del complejo de Marcos Paz permitiría incorporar alrededor de 700 plazas adicionales al sistema, además de posibilitar la relocalización de los detenidos de Devoto.
La situación de las personas detenidas en comisarías y alcaidías porteñas también forma parte del problema que las autoridades buscan atender. La disponibilidad de nuevas plazas permitiría reorganizar los lugares de alojamiento, aunque el resultado dependerá de cómo se distribuyan los internos y de la capacidad efectiva de los establecimientos que integran el sistema.
El proyecto para cerrar la cárcel de Devoto no comenzó con la actual gestión. El 12 de marzo de 2018, el entonces ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano, y el jefe de Gobierno porteño de ese momento, Horacio Rodríguez Larreta, firmaron un convenio marco para trasladar el complejo penitenciario a Marcos Paz. El acuerdo contemplaba que la Ciudad financiara y construyera el nuevo establecimiento antes de concretar la mudanza.
Las obras comenzaron en agosto de 2018 y, en julio de 2019, el Gobierno nacional informó que la construcción registraba un avance del 20 por ciento. En ese momento, la finalización estaba prevista para fines de 2020, con el objetivo de realizar el traslado durante ese año. Sin embargo, el cronograma original no se cumplió y la obra quedó paralizada en 2020. Los trabajos se retomaron en diciembre de 2024, durante la gestión de Jorge Macri al frente de la Ciudad.
La demora prolongó durante años una discusión que involucra a los gobiernos nacional y porteño, al sistema penitenciario y a los vecinos de Villa Devoto, que reclaman desde hace décadas el cierre del penal y la recuperación del predio para otros usos urbanos.
La cárcel está instalada en ese barrio desde 1927. Su presencia forma parte de la historia de la zona y también estuvo atravesada por episodios de violencia institucional, entre ellos la masacre del Pabellón 7 ocurrida en 1978, en la que murieron 65 detenidos durante un incendio en el establecimiento.
El futuro del terreno que ocupa el penal quedará ligado a las decisiones urbanísticas que se adopten una vez que se concrete su desocupación. En los anuncios realizados en 2018 se había planteado la posibilidad de destinar una parte importante del predio a espacios verdes y otra a viviendas, aunque la firma del acta de recepción de Marcos Paz no equivale por sí sola a la aprobación definitiva de un proyecto para esos terrenos.
Con el traspaso formalizado, Nación y Ciudad avanzan ahora hacia la etapa operativa del acuerdo. El desafío inmediato será completar las pruebas de funcionamiento, ejecutar los traslados de manera segura y garantizar que la nueva infraestructura pueda recibir a la población penitenciaria prevista.
Si se cumple el cronograma anunciado, el cierre de Devoto pondrá fin a una etapa de casi un siglo de funcionamiento de la cárcel en el barrio porteño y permitirá incorporar nuevas plazas al sistema federal. No obstante, el resultado dependerá de la ejecución efectiva de la mudanza y de la capacidad de las autoridades para sostener el operativo hasta su finalización.



