MURIÓ TATY ALMEIDA, EMBLEMA DE MADRES DE PLAZA DE MAYO Y REFERENTE HISTÓRICA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN ARGENTINA
15 junio, 2026A los 95 años falleció Laura «Taty» Almeida, una de las figuras más reconocidas de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en la Argentina. Integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, convirtió el dolor por la desaparición de su hijo durante la última dictadura militar en una militancia incansable que atravesó décadas. Su muerte generó una profunda conmoción en el ámbito político, social y de los derechos humanos, donde fue despedida como una de las voces más importantes de la democracia argentina.
La Argentina despidió este viernes a una de las figuras más representativas de la lucha por los derechos humanos. Laura «Taty» Almeida, integrante histórica de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció a los 95 años luego de una vida marcada por el compromiso con la búsqueda de justicia para las víctimas del terrorismo de Estado.
Su nombre quedó inseparablemente ligado a la defensa de los derechos humanos en el país. Durante décadas participó de marchas, actos, charlas, encuentros educativos y actividades políticas en defensa de la memoria colectiva, transformándose en una referencia ética para varias generaciones de argentinos.
La noticia de su fallecimiento provocó una inmediata reacción de dirigentes políticos, organismos de derechos humanos, sindicatos, organizaciones sociales y miles de ciudadanos que expresaron su reconocimiento a una mujer que dedicó gran parte de su vida a reclamar justicia por los desaparecidos de la última dictadura cívico-militar.
DE UNA FAMILIA MILITAR A CONVERTIRSE EN MADRE DE PLAZA DE MAYO
La historia de Taty Almeida está atravesada por una transformación personal profunda.
Nació el 29 de julio de 1930 y durante buena parte de su vida estuvo vinculada a una familia de tradición militar. Ella misma contó en numerosas entrevistas que inicialmente tenía una mirada favorable hacia las Fuerzas Armadas y que jamás imaginó que terminaría convirtiéndose en una de las principales referentes de los organismos de derechos humanos.
El punto de quiebre llegó el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Almeida fue secuestrado y desaparecido. Tenía apenas 20 años y militaba políticamente en una época marcada por la violencia política y la creciente represión estatal.
Alejandro dejó una carta que con el tiempo se volvería emblemática. En ella expresaba su compromiso con la construcción de una sociedad más justa, palabras que acompañaron a Taty durante toda su vida y que muchas veces leyó públicamente en actos y homenajes.
La desaparición de su hijo modificó para siempre su existencia.
Con el paso de los años se sumó a las Madres de Plaza de Mayo y comenzó un camino de lucha que se extendería durante más de cuatro décadas.
UNA DE LAS VOCES MÁS FIRMES DE LA MEMORIA
Taty Almeida se convirtió en una de las caras más visibles de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, organización surgida tras una división interna dentro del histórico movimiento de Madres.
Desde allí mantuvo una intensa actividad pública.
Participó en las tradicionales rondas de los jueves alrededor de la Pirámide de Mayo, acompañó juicios por delitos de lesa humanidad, impulsó actividades educativas y denunció permanentemente los intentos de relativizar o negar los crímenes cometidos durante la última dictadura.
Su figura trascendió las fronteras de los organismos de derechos humanos para transformarse en una referencia moral y política de alcance nacional.
A lo largo de los años fue invitada a universidades, escuelas, sindicatos y espacios culturales donde compartió su testimonio sobre el terrorismo de Estado y la importancia de sostener las políticas de memoria.
Incluso en sus últimos años continuó participando activamente de actividades públicas, demostrando una energía que sorprendía a quienes la acompañaban.
«SU CUERPITO DECÍA BASTA, PERO SU CABEZA QUERÍA SEGUIR LUCHANDO»
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, su hija expresó el profundo dolor de la familia y reveló que, pese a las limitaciones físicas propias de la edad, Taty mantenía intactas sus convicciones.
«Su cuerpito decía basta, pero su cabeza quería seguir luchando», señaló emocionada, sintetizando el espíritu que caracterizó a la histórica dirigente durante toda su vida.
La frase rápidamente se multiplicó en redes sociales y fue retomada por dirigentes políticos y organizaciones sociales para describir la fortaleza que la distinguió hasta sus últimos días.
EL MENSAJE DE CRISTINA KIRCHNER
Entre las múltiples despedidas destacó la de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien definió a Taty como una «luchadora incansable».
Cristina recordó el compromiso permanente de Almeida con las causas de derechos humanos y resaltó la coherencia que sostuvo durante décadas.
La exmandataria señaló que Taty «honró la vida» a través de una militancia constante y de una defensa inquebrantable de los principios de Memoria, Verdad y Justicia.
KICILLOF: «UN EJEMPLO DE LUCHA ETERNA»
El gobernador bonaerense Axel Kicillof también expresó públicamente su pesar por la muerte de la referente.
En su mensaje destacó que la trayectoria de Taty representa «un ejemplo de lucha eterna» y subrayó que su legado seguirá presente en las nuevas generaciones que continúan trabajando en la defensa de los derechos humanos.
Kicillof recordó además la importancia que tuvo su figura en la consolidación democrática argentina y en los procesos judiciales que permitieron condenar a responsables de delitos de lesa humanidad.
EL DOLOR DE ESTELA DE CARLOTTO
Uno de los mensajes más conmovedores fue el de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y compañera de lucha durante décadas.
«Me duele el alma», expresó visiblemente afectada al referirse al fallecimiento de Almeida.
Ambas compartieron innumerables actividades y fueron protagonistas de algunos de los capítulos más importantes de la historia reciente argentina en materia de derechos humanos.
Carlotto destacó la enorme calidad humana de Taty y recordó el vínculo de amistad construido durante años de lucha compartida.
UNA FIGURA RESPETADA MÁS ALLÁ DE LAS DIFERENCIAS POLÍTICAS
Aunque sus posiciones políticas generaron adhesiones y críticas a lo largo de los años, existe un amplio consenso respecto del papel histórico que desempeñó en la defensa de los derechos humanos.
Su figura quedó asociada a una generación de mujeres que, frente al silencio, la censura y el terror de la dictadura, decidieron ocupar el espacio público para reclamar por sus hijos desaparecidos.
Aquellas rondas que comenzaron a fines de los años setenta terminaron convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocidos de la resistencia civil frente al terrorismo de Estado.
Taty Almeida fue parte esencial de esa historia.
UN LEGADO QUE TRASCIENDE GENERACIONES
La muerte de Taty Almeida marca el final de una vida atravesada por el dolor, pero también por una enorme capacidad de transformar ese sufrimiento en acción colectiva.
Su historia personal se entrelazó con algunos de los momentos más importantes de la historia argentina contemporánea: la dictadura, la recuperación democrática, los juicios a los represores y la construcción de políticas de memoria que convirtieron al país en una referencia internacional en materia de derechos humanos.
Durante casi medio siglo sostuvo la misma bandera: reclamar justicia por los desaparecidos y evitar que el horror vivido durante la dictadura volviera a repetirse.
Con su partida desaparece una de las voces más emblemáticas de Madres de Plaza de Mayo, pero queda un legado que seguirá formando parte de la memoria colectiva argentina.
Taty Almeida ya ocupa un lugar destacado en la historia de los derechos humanos del país. Su nombre permanecerá ligado para siempre a una lucha que trascendió el dolor individual para convertirse en una causa colectiva que marcó a generaciones enteras.




