MIRAR A LOS DE ABAJO
8 noviembre, 2023En la Argentina actual, la del día a día, la que viven las personas de carne y hueso el principal drama económico es el precio de los productos, de todos los productos; pero el que más duele es el de los alimentos.
La formidable inflación sin dudas es el dilema de la Argentina.
Hace dos meses el economista Hernán Letcher le decía a este portal que el principal problema de la macroeconomía es la restricción externa. La falta de dólares fue generada por la deuda tomada en 2018 con el Fondo Monetario Internacional. También Letcher argumentaba que desde diciembre de 2015 a la actualidad hubo tres períodos devaluatorios que le hicieron perder a las y los trabajadores un promedio de 20 porciento en el poder adquisitivo de sus salarios.
A pesar de esto, el producto bruto crece mes tras mes. Luego de la pandemia, la actividad económica según el INDEC se incrementó un 10,4 porciento en 2021, un 5,2 en 2022 y la inversión en el segundo trimestre de 2023 superó 6 porciento en comparación al último trimestre del año anterior.
Sin ánimo de apabullar con los números, también es necesario saber que mejoró la tasa de desempleo. En la actualidad es de 6,2 porciento mientras que al terminar el gobierno de Macri había escalado al 9,7 “promedio”.
Y acá es donde se revela una de las principales falencias del gobierno del Frente de Todos. En los momento de la historia cuando hubo niveles de desempleo tan bajos, los procesos de mejora de los salarios reales se habían visto notablemente favorecidos, dado que aumenta el poder de negociación de los sindicatos. Ese es el desafío que deberá asumir Sergio Massa en el caso de llegar a la presidencia.
Resulta pertinente ir al año 2004 cuando Néstor Kirchner le dio carácter de remunerativas a las subas que, además de él, también había ordenado Eduardo Duhalde por decreto. Una cosa es un bono, bienvenido sea, y otra distinta es una suma fija. En ese entonces, Kirchner le puso un nuevo piso a la negociación salarial. Desde ese momento los sindicatos comenzaron a recuperar la fortaleza que habían perdido durante el menemismo y la Alianza.
Decir que este gobierno es mil veces mejor de lo que hubiese sido un segundo mandato de Macri, más que una opinión, es un hecho de la realidad. Los propios datos lo afirman. Y si pensamos en un eventual nuevo gobierno del PRO con la incorporación de Milei dando la cara, estaremos frente a la peor versión neoliberal fascista antidemocrática de la historia argentina en tiempos de Democracia. Pero asumir, que un gobierno peronista tenga a trabajadores registrados por debajo de la línea de pobreza y que el pueblo deba esperar que la distribución de las riqueza llegue por derrame de los empresarios, es al menos, una incongruencia histórica.
Estas son las cuestiones que deben ser debatidas y puestas en la mesa de discusión durante la campaña electoral. Nadie se debe asustar de estos planteos.
Las fuerzas políticas que se disputan la conducción del país tienen diez días por delante para convencer al pueblo. Unión por la Patria tiene el mandato histórico de la distribución de las riquezas entre los sectores populares. El camino iniciado con el bono, la devolución del IVA en los alimentos y la eliminación del pago del impuesto a las ganancias para las y los trabajadores es el camino a transitar hasta el domingo 19 de noviembre y en esas bases deberá afirmarse el modelo de país que se vendrá a partir del 10 de diciembre en un nuevo gobierno. Un nuevo gobierno que deberá nadar en contra de la corriente que imponen las corporaciones multinacionales que buscan empobrecer a los países emergentes para imponerse sobre los Estados y a sus pueblos.
No hay mejor campaña electoral que los hechos concretos. Tan importante como prometer, es realizar.




