MILEI ACELERA Y DEJA A LA OPOSICIÓN SIN LIDERAZGO CLARO
28 diciembre, 2025El presidente capitaliza la fragmentación política mientras sectores opositores no logran articular una alternativa convincente.
En un contexto de creciente consolidación del poder político, el presidente Javier Milei cerró el año celebrando la aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Congreso, un hito importante para su gestión. Sin embargo, este avance también pone en evidencia una débil oposición que, fragmentada y sin figuras claras que lideren la crítica al oficialismo, no logra posicionarse como una alternativa creíble ante la sociedad.
La estrategia oficialista para conseguir la sanción de la “ley de leyes” incluyó ajustes y acuerdos con distintos sectores provinciales, lo que permitió al Gobierno sortear las resistencias y contar con el apoyo necesario en ambas cámaras. Esta dinámica contrastó con la falta de una articulación sólida entre los principales referentes del espectro opositor, quienes no alcanzan a consolidar un liderazgo colectivo que frene la agenda del Gobierno.
Pese a las críticas de algunos dirigentes y bloques legislativos, la oposición enfrenta el desafío de diferenciar sus propuestas y cohesionarse frente al proyecto oficialista. En ese escenario, la ausencia de figuras que concentren el rechazo popular o que propongan un rumbo alternativo ha profundizado la sensación de debilidad política entre quienes buscan representar a una mayoría que se siente cada vez más distante de las políticas de la actual administración.
El oficialismo, por su parte, no sólo aprovecha la fragmentación opositora para avanzar con su agenda económica y fiscal, sino que también encabeza discursos que apuntan a consolidar su liderazgo en el plano nacional. Esto queda reflejado en la capacidad del presidente para sortear debates legislativos complejos y asegurar apoyos clave tanto dentro como fuera de su bloque.
Mientras algunos sectores opositores continúan en tensión interna, la lectura política dominante indica que Milei se beneficia de la falta de una alternativa definida. La oposición deberá enfrentar el 2026 con el desafío de reconstruir un liderazgo claro que pueda competir en el debate público y en las urnas, si pretende frenar el rumbo trazado por el oficialismo.




