MAESTRO Y ALUMNO

MAESTRO Y ALUMNO

24 abril, 2020 0 Por Marcelo Rodríguez

Cuando el tiempo pase y el Covid-19 esté bajo el control de la ciencia, Donald Trump y Jair Bolsonaro serán recordados como los primeros líderes mundiales de toda la historia que en tiempos de pandemia, instigaron al contagio y dejaron a sus poblaciones desbastadas por la muerte.

Ambos mandatario han ido mucho más allá de la simple omisión del problema o la salida fácil de echarle las culpas de todo a los chinos. Además de desconocer públicamente los alcances del virus, promovieron visitas en público haciendo apología en contra de las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La humanidad ha sido gestora de innumerables atrocidades tales como guerras, asesinatos en masa, genocidios y provocación de enfermedades; pero en todos los casos hubo pujas políticas, económicas, religiosas o ideológicas que ubicaban a los colectivos sociales de un lado o del otro de esas historias. En cambio, si de pandemia se trata, no hay antecedentes escritos ya sea  empírico o científico, que alguna clase dominante haya inducido a los suyos a morir de a miles.

Según investigaciones realizadas por la organización NATIONAL GEOGRAPHIC, la primera pandemia de la que se tiene registro  fue La Peste del año 541 en el Imperio bizantino. Situado en una zona estratégica que hoy tomaría parte de Europa, Asia y África. La capital del imperio perdió una cuarta parte de sus habitantes, y el propio Emperador estuvo al borde de la muerte. Los principales medios transmisores del contagio fueron los puertos marítimos y fluviales. La economía estaba en plena expansión y quedó absolutamente deteriorada. El número de muertos superó al de los vivos en edad de trabajar. Para evitar la descontrolada propagación, el Emperador Justiniano paralizó el comercio y los intercambios. También se adoptaron medidas de emergencia para que el aparato administrativo del Imperio no quedase afectado.

Hoy, 1.479 años después el presidente de la primera potencia económica mundial y su principal aliado en América del Sur, desconocen los procedimientos lógicos en plena crisis humanitaria.

Algunas perlitas de Bolsonaro

1 – El brote de coronavirus es una «fantasía»

2 – En ese sentido, aseguró que, si él mismo se contagiara COVID-19, no sentiría más que «un resfriadito» o una «gripecita», debido a su «historial de atleta».

3 – El gobernador de Sao Paulo es un «lunático» por decretar cuarentena

4 – Bolsonaro saludó a simpatizantes a pesar de la sospecha de estar infectado

5 – «¿Van a morir algunos por el virus? Sí, van a morir. Algunos que están con deficiencias y otros que van a suceder. Si, a suceder, lo lamento. No podemos crear ese clima que perjudica a la economía».

6 – «Mi madre tiene 92 años. Si la alcanza a ella, pobre, probablemente no va a resistir”.

7 – “El brasileño no se contagia nada. Ves a un chico saltando en una alcantarilla, sale, se sumerge y no le pasa nada».

La empresa Twitter eliminó publicaciones de Jair Bolsonaro por “violar las reglas de la red social”

El presidente de Brasil difundió actividades en Brasilia, cuando desafíaba las recomendaciones sanitarias de la OMS para evitar la propagación del coronavirus. Dos de sus mensajes quedaron inhabilitados

Cordón sanitario y cuarentena

La cuarentena nació en 1374 en Módena, Italia. En realidad fue un cordón sanitario. La denominación cuarentena derivó de un término marítimo que finalizó aplicándose al aislamiento de buques que llegaban con posibles efectos residuales de la Peste Negra que había azotado a Europa unos veinte años atrás. Se conocía que 40 días era el período de incubación. Varios siglos después, en 1872, en Italia, 800 barcos permanecieron en cuarentena provocando fuertes pérdidas económicas pero sin que nadie enfermara a bordo. En 1799, Napoleón desembarcó sus tropas provenientes de Oriente en Francia, haciendo caso omiso de la cuarentena.

El capitalismo probablemente ingrese a una nueva etapa luego del Covid-19. Quizás sea una fase algo más parecida a los orígenes de un sistema que terminó resultando depredador. Se estima que sin personas a las cuales se les pueda vender productos, difícilmente funcione un sistema de producción. Sin clientes no habrá vendedores.

Se conoce que el actor más poderoso del sistema imperante desde la finalización de la segunda guerra mundial es EE UU. Esto se profundizó con el fin del comunismo hace casi 20 años. Por detrás- sabido es- , siguen China y Rusia.

El resto de los Estados- quien más quien menos- tiene profundas  limitaciones en cuestiones de independencia y soberanía. Casi todas las decisiones de relevancia prácticamente deben ser tomadas en conjunto o al menos consultadas con las empresas multinacionales.

Dicho esto, el coronavirus no conoce demasiado de armas nucleares, ni de lingotes de oro, ni de millones de dólares, ni de deuda externa. Tampoco distingue de clases sociales, ni de poderosos o indefensos.

Día tras día los números nos muestran que el principal enemigo que tiene la pandemia son los Estados que asumen el rol que nunca asumirán los poderes que están atravesados únicamente por la Economía del Libre Mercado. Allí solo hay reglas que miden variables de pérdidas y ganancias.

Algunas de Trump

 

Para Trump, el Covid-19 en principio fue un “virus chino”, después una “invento de campaña de los demócratas”, mas adelante una exageración de los medios de comunicación, luego un desafío mal enfrentado por los gobernadores y por último Luego le echó las culpas a la OMS, retirando sus aportes económico como miembro principal.

Número de orden a nivel global, y cantidad de víctimas según la Organización Mundial de la Salud.

EE UU.    1° – Infectados: 880.204    Muertes: 49.845

BRASIL.   11°- Infectados:  49.492     Muertes: 3.313

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