LOS POBRES MILEÍSTAS

LOS POBRES MILEÍSTAS

2 octubre, 2024 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

Si bien la noticia puede parecer vieja no debemos dejar de mencionar los nuevos índices de pobreza e indigencia que hoy sufre la Argentina. El número es 52,9 por ciento para el primer semestre de 2024, es decir que sufrió un incremento de 12,8 puntos porcentuales con respecto a los datos de igual período de 2023 que fue de 40,1 porciento.

Además, la indigencia prácticamente se duplicó en un año: pasó del 9,3 por ciento en el primer semestre de 2023 al 18,1 por ciento en los primeros seis meses de este año.

Casi 25 millones de personas son pobres (seis millones más que en el segundo semestre de 2023), de las cuales ocho millones y medio son indigentes.

Es importante sugerir que los datos son hasta fines de junio pasado. Se estima que en la actualidad la pobreza ronda en el 60 por ciento.

En medio de este contexto, el presidente de la Nación armó un típico acto político de campaña electoral en Parque Lezama. Milei abrió su discurso de manera bien negacionista de la realidad.  Sostuvo que “la pobreza está bajando”, que “estamos ante el mejor gobierno de la historia”, que ”los salarios le ganan a la inflación” y que “se recupera el consumo”. Es evidente que hasta los más seguidores de LLA deben al menos poner en duda estas palabras. No solamente porque son claramente contrastables con los números del INDEC, sino que sobre todas las cosas no coinciden con sus bolsillos y con los precios de bienes y servicios. Realidad tapa discurso, dato mata relato y la verdad desarma las mentiras.

Milei parece vivir en una realidad paralela. O bien se mimetizó con la teoría del diario de Yrigoyen. ¿Qué significa el diario de Yrigoyen? Los historiadores cuentan que, a Hipólito Yrigoyen, en el ocaso de su carrera y de su vida, cuando ya estaba muy viejo y algo senil, le editaban un diario exclusivamente para él con las noticias que quería leer. El concepto de “el diario de Yrigoyen” quedó desde entonces en la cultura popular y en la jerga política para referirse a quien no quiere ver la realidad, a quien prefiere escuchar un relato agradable, que llene sus aspiraciones en lugar de enfrentarse con una verdad incómoda. ¿Habrá algo de eso? ¿Podría llamarse el algoritmo de Milei?

Un aspecto importante a tener en cuenta a la hora del análisis es saber que la desigualdad es un fenómeno que está creciendo en muchas partes del mundo. La desigualdad global ha alcanzado niveles alarmantes.

Un informe reciente de Oxfam, que es una confederación internacional formada por 19 ONG que realizan labores humanitarias en 90 países, fundada en 1942, dice lo siguiente: los hogares más ricos del mundo, aproximadamente 3.000, concentran el 13 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial.

Este dato contrasta con los niveles de 1987, cuando esa proporción era apenas del 3 por ciento.

En tan solo 35 años, la concentración de riqueza en manos de unos pocos ha crecido significativamente, incrementando la brecha entre ricos y pobres a nivel global.

Siempre es necesario aclarar que los números tienen nombre, apellido, edad, corazón, mente. Hablamos de personas de carne y hueso que ven frustradas sus vidas simplemente por haber nacido en hogares pobres. El verso de la meritocracia queda en evidencia ante las realidades.

Volviendo a nuestro país les propongo resumir los índices de pobreza de los últimos 25 años. Entre el gobierno de De la Rúa y mediados del gobierno interino de Duhalde la pobreza osciló entre un 46 y 66 por ciento. Al inicio del gobierno de Néstor Kirchner era de 62 y a fines de su gobierno bajó al 37 por ciento. Lo redujo 25 puntos en cuatro años. Luego a fines de los dos mandatos de CFK llegó al 28 y 5.9 la indigencia. Medido por la UCA insospechada de kirchnerista.

Viendo estas cifras se hace más que necesario retomar el concepto de puja distributiva. Es decir, la distribución de la torta. Porque la torta es la misma, pero cambió el modo de distribución que se concentró en pocas manos y perjudicó a las mayorías que son los sectores trabajadores y jubilados. Ante la realidad, el análisis debe concluir en la necesidad de más Estado para equilibrar las asimetrías, porque con un Estado dedicado a enriquecer más a los super ricos, ya lo estamos viviendo, es la ley de la selva.

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