LOS PIBES DE MALVINAS JUNTO A SUS TORTURADORES
16 julio, 2024El 9 de julio pasado todos vimos al presidente Milei junto a la vice Victoria Villarruel jugar a la guerra subidos en un tanque en medio de un desfile Militar. Un desfile con aires belicistas que intentó mostrarle al mundo la decisión que tiene el gobierno argentino de mostrarse dispuesto a usar las fuerzas del Estado para defender- no solo la propiedad privada- sino los intereses de las multinacionales que desean saquear definitivamente nuestros recursos naturales.
Además de mostrarle al mundo una posición de dureza, también la muestra hacia adentro de la Argentina.
En nuestro país, un desfile militar puede tener dos sentidos bien distintos entre sí. Por ejemplo. Si se piensa en reivindicar al ejército libertario de San Martín, si se piensa en las batallas independentistas de Belgrano, por citar un par de ejemplos es una cosa. Pero si dentro los militares que desfilaros se encuentran encuentran ex militares acusados de torturar a soldados en la guerra de Malvinas, la cosa es muy diferente. Puntualmente se trata de Emilio José Samyn Ducó, Francisco Eduardo Gassino y Jorge Taranto. Los tres fueron sindicados por ex combatientes como responsables de crímenes de lesa humanidad durante la guerra de 1982.
El mundo de contradicciones en el que vive el presidente no parece ser casualidad. Más bien todo lo contrario, suena a una estrategia comunicacional para desvirtuar la historia y después justificar lo injustificable. Regresemos al tema Malvinas. Milei también hizo desfilar a los veteranos, pero al mismo tiempo destruye el entramado internacional de respaldo a los derechos argentinos sobre las islas.
Sus acciones de gobierno van a favor de la consolidación del colonialismo británico. De hecho, un día después del desfile militar del 9 de julio se reunieron los presidentes del Mercosur en Paraguay cita a la que el presidente argentino faltó. La ausencia de Javier Milei en la cumbre del Mercosur provocó que no hubiera declaración política final ni un planteo conjunto en favor del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas como sí venía sucediendo de manera consecutiva desde 1996.
La paradoja es inadmisible. Por un lado, hace desfilar a los excombatientes, y por otro abandona los reclamos oficiales sobre las Islas.
Vale recordar también la admiración que Milei tiene por Margaret Thatcher. Se ha hecho pública una foto en el despacho del presidente de una imagen de quién dio la orden de hundir el crucero General Belgrano fuera de la zona de exclusión, ostentando el crimen de guerra más aberrante que sufrió un ejército argentino en toda su historia.
Se hace difícil congeniar la canción futbolera de la selección argentina cuando menciona a los pibes de Malvinas. Más aún en un contexto de triunfos deportivos inmejorables. Cómo unir canción, los triunfos deportivos y la realidad política que atraviesa nuestro país dirigida por un mundo de banalizaciones y contradicciones intencionales. Mal que nos pese, es el presente. Algún día se transformará en un mal sueño. Por ahora es la realidad, que es la única verdad.




