LOS APLAUDIDORES DE HOY SON GENTE DE BIEN
18 diciembre, 2024Los niveles de consumo no repuntan. La pobreza está estancada en el 50 por ciento y la caída de la industria es la película del presente. En esa realidad el Poder Económico local hace sus negocios a sabiendas que, en el modelo de Milei, los únicos privilegiados son los ricos. Todo se derrumba y ellos aplauden.
“Mientras tanto hacemos negocios”, se susurran a los oídos algunos cuantos empresarios poderosos en la Argentina de hoy. Son aquellos para los que trabaja el gobierno desde que asumió. Se codean, se guiñan un ojo entre sí, abordan temas superficiales sabiendo que aplaudir es una vergüenza nacional, pero les sirve para estirar la cosa hasta donde y cuando llegue. “Pongo estos dólares acá, los cambio por excremento de cabotaje, los empleados/socios del gobierno me dan unos bonos, y listo”.
Están a la espera que llegue el momento para saltar del tren diez segundos antes que explote. Cuando el modelo del friki de lujo- dueño de la botonera- regrese a la farsa con la tragedia ya consumada, ellos se estarán lavando las manos y la cara a la espera de lo nuevo. Aquello nuevo que discursivamente combatirán solamente por una cuestión de clase.
Se ponen colorados porque no sabe leer, y es el presidente de la Nación. Lo saben, pero se favorecen con el empleado del mes que se siente lo que es, el dueño de la lapicera. Los denomina héroes y ellos se regocijan.
Los aplaudidores ahora son gente de bien. La cuestión era quienes aplaudían, a quién aplaudían y que medidas de gobierno aplaudían. No era el hecho de aplaudir al poder.
En este espacio hemos reflexionado muchas veces acerca de las consecuencias que sobrevienen cuando el Estado decide retirarse. Al respecto, veo necesario retomar el concepto para darle una nueva vuelta de rosca. Habiendo ya pasado un año de gestión anarco capitalista libertaria, se está ante la evidencia de pensar que el Estado de Milei y los suyos es ínfimo, pero extremadamente fuerte y poderoso a favor de los ya super poderosos. El Estado sí, se retira de la obligación de hacer cumplir los derechos consagrados en la Constitución Nacional y en las leyes sociales, culturales y laborales. Pero es implacable, y muy presente a la hora de actuar a favor de los aplaudidores del friki que avergüenza, pero es más útil de lo esperado.
La Ley bases es la ley del extractivismo y el saqueo de los recursos naturales. Ellos se hacen los distraídos, miran para otro lado mientras hacen negocios. La apertura indiscriminada de las importaciones es la destrucción de la industria nacional, pero dale que va. La quita de medicamentos es un problema de los jubilados, pero no de la clase alta, entonces no pasa nada. El dólar planchado, la inflación en moneda dura y la liberalización de la economía golpearán fuerte a todas las economías que viven del turismo local que verán frustrados sus sueños y puestos de trabajo en los próximos dos meses, pero ellos pasean por el mundo 10 veces al año.
Volvamos al principio.
Todo sigue mientras hacen negocios, se susurran, se codean, se guiñan. Abordan temas superficiales sabiendo que aplaudir es una vergüenza nacional, pero les sirve para estirar la cosa hasta cuando y donde llegue. El resto de los mortales, andaremos por ahí con retazos de los sueños desparramados por los rincones.




