LA ROSCA COMO ESTRATEGIA ESTÁ MAL PERO NO TAN MAL

LA ROSCA COMO ESTRATEGIA ESTÁ MAL PERO NO TAN MAL

23 agosto, 2024 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

Que Milei es menemista ya se sabe. Lo admira, lo copia, inaugura un busto de él en la Casa de Gobierno, le copia las patillas, vende el país, achica el Estado, pulveriza el salario, entrega las riquezas, traiciona a sus votantes, miente. Es muy parecido. También debemos ver que el clima de época hace recordar que Menem llegó al poder desde el peronismo, más allá que después gobernó como conservador neoliberal. Las viejas prácticas del Partido Justicialista (PJ) en su momento sirvieron al poder económico. Después la historia fue revertida por Néstor Kirchner que reubicó al peronismo en su lugar.

Hoy la rosca y el palacio empiezan a tallar otra vez. Acuerdos inter- bloques parece ser la estrategia que el peronismo empieza a transitar para no perder más poder del ya perdido en una realidad muy hostil.

El acuerdo con Lousteau para que presida la comisión que investiga a los organismos de inteligencia es un ejemplo concreto, el segundo es Leopoldo Moreau y el tercero es Parrilli. La Libertad Avanza (LLA) perdió un espacio de poder importante. La estrategia dio su primer resultado concreto ayer en Diputados al rechazar el DNU de los casi 100 palos verdes para la SIDE.

Otro acuerdo, aunque poco argumentado, es el hipotético apoyo a Lijo para la Corte Suprema de Justicia. El juez que fotografió a Boudou en pijama hoy se acomoda con la CGT y hasta con el kirchnerismo. Las convicciones quedarán guardadas por un tiempo para darle lugar al pragmatismo, desensillar hasta que aclare.

La calle no parece ser el ámbito elegido para dar la lucha. Al menos por ahora. Probablemente sea una táctica elegida para proteger de la represión y la cárcel a las primeras filas de la militancia, sobretodo la sindical y la social. Aquello de elegir las batallas. Suena a instinto de supervivencia. Quizás se espere a que la imagen del gobierno se desplome por su propio peso. Sin dudas las consecuencias sociales serán durísimas.

A este peronismo se lo ve dispuesto a dividir al oficialismo de Milei, de Villarroel y del Pro, que son cogobierno. El peronismo resiste sin fracturas, solo algunos se fueron, y otros coquetean. En general le devuelven la pelota del divide y reinas a LLA y Macri.

Algunos radicales se despegan. Buscan su propia agenda y parecen conseguirlo.

Por su parte el oficialismo se disgrega en el armado a futuro. La realidad es que Milei armó las listas con lo que pudo, un poco de cada cosa, y se nota demasiado. Son una banda de individualistas, entusiastas.

Cuesta conducir políticamente cuando la conducción es apolítica en su concepción. Cuando se terminan los negocios, se terminan las lealtades. El discurso de la antipolítica quizás termine el motivo de la implosión.

Lo importante es saber que las diferencias entre Milei y Villarruel no se basan en diferentes modelos de país ni en el rumbo elegido. Cerraron, cierran y cerrarán filas en ese aspecto. Simplemente son pujas por el ejercicio de poder. Sólo eso, ponen los egos por delante. La pelea entre Nicolás Mayoraz y Lourdes Arrieta en pleno Congreso de la Nación suena más a un sálvese quien pueda que a cuestiones de fondo. La diputada del espacio libertario, presentó una denuncia contra su compañero de banca por violencia de género. Primero voy yo, y después también yo.

La Encuesta de Zuban Córdoba mostró que el escándalo Alberto- Fabiola se diluye. Pierde peso específico. Quizás dure un tiempo más. La heladera vacía comienza a ser el tema principal superando a la inflación. El futuro de la legitimidad política del gobierno nacional entra en una nebulosa. Nebulosa que parece ser oscura (diría el Indio Solari) como el culo de un topo negro, porque si no hay amor (al pueblo) que no haya nada entonces. Nada.

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