“LA MUJER PUEDE Y DEBE VOTAR”
22 septiembre, 202023 de septiembre de 1947 se promulga la Ley 13.010, la “Ley Evita”
Por Fernando Arcardini
En 1946 el Poder Ejecutivo presenta al Congreso el proyecto de Ley de Sufragio Femenino para su tratamiento. El 21 de agosto de ese mismo año es aprobado por el Senado de la Nación. Un año más tarde, el 9 de septiembre de 1947, recibe la media sanción restante por parte de la Cámara de Diputados. Al fin, y como resultado de una ardua lucha llevada adelante por generaciones de valientes y tenaces mujeres, el voto femenino era ley. De esta forma comenzaba a cerrase un capítulo clave en la lucha de décadas por la obtención de los mismos derechos políticos de los que ya gozaban los varones. Dos semanas más tarde, el 23 del mismo mes, finalmente la ley 13.010 es promulgada y anunciada ante una multitud de mujeres por su principal impulsora, Eva Perón…
A pesar de ser un proyecto promovido por el gobierno, no fue sencilla su aprobación y despertó, como era de esperar fuertes debates en ambos recintos. Por ello fue fundamental la campaña a favor de la aprobación de la ley: “una lluvia de telegramas con un sin fin de remitentes llovían a diario en los despachos de los diputados y senadores nacionales de aquel entonces. Eran personas, organizaciones sociales y grupos partidarios que solicitaban la aprobación de la ley del voto femenino. Otros, preferían acudir a sus aptitudes para hacerse escuchar, como muchas actrices y actores famosos de la época, participando en cortos audiovisuales que fomentaban el debate”. Así describen esos días plenos de militancia los investigadores Laura Macek, Damián Cipolla y Ana Laura Martin; y completan el panorama: “asimismo, las mujeres organizadas empapelaban las ciudades bajo el lema ‘la mujer puede y debe votar’ ”. Eva Duarte por su parte impartía religiosamente sus discursos por radio, estimulando a las mujeres a salir a conquistar sus derechos:

“La mujer puede y debe votar, como una aspiración de los anhelos colectivos. Pero debe, ante todo, votar, como una exigencia de los anhelos personales de liberación, nunca tan oportunamente enunciados.”
“Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar”.
El empuje del movimiento de mujeres peronistas fue incontenible. La hora de su hora había llegado y estaban decididas a hacer realidad los anhelos que no eran solamente suyos, sino de sus madres y sus abuelas.
Se partía de una situación de inferioridad legal inconcebible establecida por el mismo Código Civil de 1869, que colocaba a la mujer en un plano infantil y legalmente incapaz. Necesitaba el consentimiento de un hombre, su esposo, para fijar domicilio, establecer una actividad comercial o incluso acceder a la educación formal; además de ser aquel a quien la ley le otorgaba el derecho de administrar los bienes de su esposa. Pensar en votar era utópico, irreal, sin embargo nada podía desmoralizar a esas mujeres, nada detendría su lucha por cambiarlo todo…
Historia: hitos y protagonistas en una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas…
Más allá de la lucha concreta por su derecho al sufragio, miles de mujeres en forma anónima o pública, (hayan o no, superado sus identidades la ignominia de un tiempo en el que ser mujer implicaba prácticamente el anonimato salvo excepciones); dejaron con su vida de lucha y sacrificio un sendero por el cual andar, y al cual ampliar cada vez más. Ellas fueron las mujeres que contribuyeron a construir la Patria en su amanecer: nuestra Madre de la Patria María Remedios del Valle, Juana Azurduy, Martina Silva, Juana Moro, María Medeiros, María Loreto Sanchez, “Macacha” Güemes y muchas más; otras se destacaron por la gran la influencia política que adquirieron, en un tiempo en que ella era patrimonio exclusivo masculino, como Mariquita Sánchez, Encarnación Ezcurra, Severa Villafañe, o la propia Manuela Rosas; y la participación de las mujeres de las montoneras: Victoria Romero –junto al Chacho–, de Dolores Díaz y Martina Chapanay en las rebeliones de Felipe Varela…
Desde que en 1883, en Pampa del Chañar (San Juan) se confeccionó el primer padrón femenino, el camino hacia el voto femenino se fue construyendo lenta pero sostenidamente en miles y miles de acciones, la mayoría de ellas de forma anónima, pero que fueron esenciales en el proceso y en definitiva en la concreción de los objetivos. Otras acciones fueron más visibles y alcanzaron esa relevancia necesaria que requiere todo proceso para sostener aquellas luchas y acciones menores que se desarrollan en los barrios, en los hogares, en las esquinas, plazas, lugares de trabajo o en las aulas. Una de ellas fue la creación en 1896 del Partido Socialista y su plataforma política que consideraba la igualdad política y laboral de las mujeres.
Otro hito fundamental en este proceso fue el que alcanzó el movimiento feminista en 1926, cuando – según el abogado e historiador Eduardo Luís Duhalde- se logró “arrancar al Estado, su primera gran conquista: los derechos civiles hasta entonces negados. La sanción de la ley 11.357 otorgó una capacidad civil aunque en parte restringida a la mujer, a quien el Código Civil de Vélez Sarsfield le había dado el estatuto de incapaz de hecho.
En 1928, en las elecciones provinciales de San Juan, las mujeres sanjuaninas pudieron sufragar y presentar sus candidatas gracias a la modificación la Constitución provincial, llevada adelante a instancias del gobernador y líder del Partido Bloquista, Aldo Cantoni. Habían pasado 45 años desde la confección del primer padrón femenino en Pampa del Chañar. Faltaban muchos menos para alcanzar la nacionalización de los derechos políticos de las mujeres.
Una gigante voluntad de vencer…
La cantidad de mojones que encontramos en este largo camino son innumerables, y todos ellos están ligados a otro sinnúmero de mujeres que se destacaron por su nivel de conciencia, de sororidad y de entrega admirable. Entre ellas: Cecilia Grierson, Julieta Lanteri, Elvira Rawson, Alfonsina Storni o Victoria Ocampo, y luchadoras sociales y políticas como Adelina Di Carlo, Emma Day, Gabriela Laperriere, Carolina Muzzilli, Fenia Chertkoff, Carmela Horne, Alicia Moreau, Eva Perón. Hitos y protagonistas se entremezclan…
Cecilia Grierson fue una mujer de gran actividad política e intelectual. Entre otras cosas, fue una de las fundadoras del Consejo Nacional de Mujeres en 1900 y presidió el Primer Congreso Feminista Internacional en 1910.
Previamente a esos dos hitos de la lucha feminista en nuestro país, se convirtió en la primera mujer en graduarse y ejercer como médica en el país.
La Ley 11.357 sobre la Capacidad Civil de la Mujer, que se aprobó en 1926, y gracias a la cual, las argentinas alcanzaron la igualdad legal con los varones, (aunque sin incluir la patria potestad compartida ni,obviamente, el derecho al voto), se debió en gran medida a su lucha y sus estudios críticos sobre el Código Civil.
Elvira Rawson en 1919 fundó, junto a Alfonsina Storni, la Asociación Pro Derechos de la Mujer. Trabajaron en simulacros de sufragio que organizándose para la formación de la conciencia política de las mujeres. Ellos fueron un signo distintivo de su accionar militante. Siguió los pasos de Cecilia Grierson, convirtiéndose en la segunda mujer en recibirse de médica.

Julieta Lanteri, no sólo fundó el Partido Feminista Nacional, sino que en 1911 se convirtió en la primera mujer argentina en votar,y a su vez la primera sudamericana en hacerlo, tras un fallo de la justicia, que la autorizó a ser incorporada en el padrón electoral, ya que cumplía con todos los requisitos legales según la ley vigente en ese entonces.
Al sancionarse la Ley Sáenz Peña, se pone fin a esta situación, que permitía, por medios legales, el voto femenino, al incorporarse un requisito que sólo podían cumplir los varones: la libreta de enrolamiento en el Servicio Militar. A pesar de ello 1919 se declaraba candidata a Diputada Nacional por la Unión Feminista Nacional y lograba que se reconocieran sus boletas, lo cual logró gracias al colectivo de mujeres que participaron de esas luchas, y entre las que destacóAngélica Barreda, la primera abogada platense. Al igual que sus predecesoras en la lucha feminista, Lanteri se recibió de médica. Fue la quinta mujer en hacerlo.
Raquel Camaña, no sólo fue una importante educadora y pedagoga, sino que tuvo una destacada actuación en el Primer Congreso Femenino del Comité Pro-Sufragio Femenino realizado en 1907 y con Julieta Lanteri, organiza la Liga para los derechos de la Mujer y del Niño en 1911.
La uruguaya devenida en platense, María Abella de Ramírez, es la responsable de publicar la primera revista feminista en nuestro país: Nosotras. Luego publicaría La Nueva Mujer. Feminista anticlerical, luchó contras todas las injusticias sociales de su tiempo, en especial, las de género. Trabajó junto con Lanteri en el movimiento del librepensamiento. (Adriana Valobra – 2019 ).
La militante socialista, obrera, conferencista, dramaturga, Juana Gómez de Begino llevó, durante la campaña electoral de 1916, una incansable labor proselitista a favor de sus candidatos y reclamándole transformar el Código Civil, que las envilece y de pugnar por la aprobación de una ley de divorcio absoluto. En 1898 funda en su ciudad natal el Centro Cosmopolita Obrero de San Nicolás de los Arroyos, y en noviembre de 1900 la encontramos en el acto de constitución de la Sociedad de Obreros Panaderos de San Nicolás, disertando, junto a Juan B. Justo, sobre la emancipación de la mujer. En 1901 dirige el periódico local El 1° de Mayo.
En 1920 Fenia Chertkoff, inmigrante ucraniana, maestra, escultora, militante socialista, organizó junto a sus hermanas, Adela y Mariana, y a Raquel Mesina y Gabriela Laperriére el Centro Socialista Feminista en el cual, al decir de su impulsora, las mujeres “…amplían sus horizontes con la obra fecunda pro la emancipación económica, política y social de la clase proletaria y, por consiguiente, de la misma mujer”.
Junto a sus hermanas y otras militantes como Alicia Moreau, fundaron la Unión Gremial Femenina (1893), que trabajó con mucho dinamismo, imprimían folletos, visitaban fábricas, organizaron mítines, escribieron notas, impulsaron proyectos de ley por ejemplo que reglamentaran el trabajo de la mujer y los niños.
En 1903 participó como delegada al congreso del partido Socialista donde llevó como propuestas para el programa las reivindicaciones tales como: la igualdad civil para ambos sexos, igualdad para hijos legítimos e ilegítimos, ley de divorcio e investigación de la paternidad.
En ese contexto la obrera textil y periodista Carolina Muzzilli fue la primera mujer socialista que participa en los sindicatos. Escribió en La Vanguardia, órgano de prensa del Partido Socialista y dirigió Tribuna Femenina, periódico que financió con su salario de modista. Además publicó tres libros El divorcio, El trabajo femeninoy Por la salud de la raza. En 1902 presentó un proyecto de ley sobre “Protección del trabajo de las mujeres y los niños en las fábricas” que fue la base del proyecto que bajo el impulso de Alfredo Palacios se convirtió en la Ley 5.291 sobre trabajo de mujeres y menores
Alicia Moreau fue la primera mujer en ocupar un cargo político, también se destacó por ser fundadora del Centro Socialista Feminista, la Unión Gremial Femenina, el Movimiento Feminista y la Unión Feminista nacional. Desde 1918 lidera la Unión Feminista Internacional.
En 1932, elaboró el proyecto de ley de sufragio femenino, que presentó para ser debatido en el Congreso Nacional, el diputado Mario Bravo, y fue aprobado por la Cámara Baja pero rechazado por la mayoría conservadora en la Cámara alta.
Silvana Palermo sostiene que para un país orgulloso de su tradición republicana, nacido liberal y en el que se insiste en el reconocimiento temprano de la universalidad del sufragio, la exclusión de las mujeres de la comunidad política nacional obligaba al debate, a la reconsideración. Pienso que así se explica, en parte, la recurrencia de proyectos presentados, por legisladores de distintos signo partidario -radicales, socialistas, conservadores- a favor de los derechos políticos de la mujer… Desde 1911 a 1939 se presentaron al menos 10 iniciativas que buscaron garantizar el sufragio de las mujeres. El presentado por Alicia Moreau fue tal vez el que estuvo más cerca de convertirse en ley. Otros ni siquiera fueron considerados para su tratamiento.
Esa derrota política no detuvo la lucha. En ese mismo 1932 Carmela Horne fundó la Asociación Argentina del Sufragio que al finalizar la década contaba con unas 80 mil afiliadas.
En 1934, Ema Acosta, del Partido Demócrata de la provincia de San Juan, utilizando la posibilidad del voto femenino en el ámbito municipal y provincial, se convirtió en la primera legisladora argentina y de América latina.
A fines de la llamada Década Infame, en 1938, la Unión Argentina de Mujeres y la Asociación Argentina del Sufragio Femenino, con Victoria Ocampo y María Rosa Oliver, presentaron un proyecto de ley de voto femenino en la Cámara de Diputados.
Tampoco se obtuvo la sanción en esta ocasión. Sin embargo en el peronismo, próximo a nacer, iban a converger toda una serie de reivindicaciones, anhelos, sueños, que fueron recogidos concienzuda e inteligentemente por sus dirigentes y convertidos en realidades.
“Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta”
Eva Duarte, simplemente Evita para el pueblo trabajador, se transformó en la principal voz impulsora del voto de las mujeres desde 1946 ya con Juan Domingo Perón en la presidencia. Hacia 1947 con su enorme influencia en el Partido de gobierno va a permitir alcanzar la correlación de fuerzas necesaria para lograr el anhelado sueño. Como un paso más en ese camino, Eva Duarte Funda la Secretaría Femenina del Partido Peronista. Asimismo desde la Fundación Eva Perón que ella misma presidía, dio fuerte impulso a la formación profesional y capacitación de las mujeres.
En 1949, Eva Perón crea el Partido Peronista Femenino, jerarquizando la acción política de las mujeres. También a instancias suyas, la Constitución Nacional de 1949 (derogada por la dictadura militar de Pedro Aramburu, 1955-1958) estableció en el artículo 37 la igualdad jurídica en el matrimonio y en la patria potestad.
Es un hecho que sólo hemos mencionado algunas referentes de este fecundo proceso, y como bien afirma Adriana Valobra, “nos debemos aún una buena biografía sobre sus derroteros y el de otras figuras, como las de Sara Justo, Raquel Messina, María Luisa Berrondo, Leonilda Barrancos o Justa Burgos Meyer, entre las socialistas. Y, de otras de raíces más conservadoras, Emar Acosta… o la propia Elvira Rawson…” Asimismo se hace necesario generar y profundizar las investigaciones sobre las mujeres sufragistas y la lucha por los derechos políticos de todo el territorio nacional, para poder contar con un mapa más complejo y rico como sugiere la investigadora del CONICET, camino que emprendieron en Tucumán Marcela Vignoli y Vanesa Teitelbaum, o Lucía Bracamonte en Bahía Blanca.

El 23 de septiembre de 1947 fue el día tan esperado, exactamente dos semanas después de su sanción, y en una Plaza de Mayo repleta de mujeres, Eva Perón presentó la ley de Sufragio Femenino con las siguientes palabras:
“Recibo en este instante de manos del Gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo, ante vosotras, con la certeza que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria…”.
“… Hemos roto los viejos prejuicios de la oligarquía en derrota. Hemos llegado repito, al objetivo que nos habíamos trazado, que acariciamos amorosamente a lo largo de la jornada. El camino ha sido largo y penoso. Pero para gloria de la mujer, reivindicadora infatigable de sus derechos esenciales, los obstáculos opuestos no la arredraron. Por el contrario, le sirvieron de estímulo y acicate para proseguir la lucha. A medida que se multiplicaban esos obstáculos, se acentuaba nuestro entusiasmo. Cuando más crecían, más y más se agigantaba nuestra voluntad de vencer…”

El último tramo del camino: la preparación de las primeras elecciones nacionales en las que las mujeres son también protagonistas…
Cuatro años de empadronamiento: Antes, durante y luego de que se aprobase la Ley 13.010, se desplegó una estructura sostenida por mujeres que selló una de las formas de hacer política desde las bases del peronismo: los centros cívicos femeninos, coordinadas por las delegadas y subdelegadas censistas.
Estas delegadas censistas llevaron a cabo la vital tarea de censar y empadronar a las mujeres que iban a ejercer su derecho a sufragar y a ser electas por primera vez. Al mismo tiempo organizaron y gestionaron los centros cívicos femeninos, que surgieron por doquier en todo lugar donde encontraban un hueco: en la casa de alguna vecina, en algún galpón sin uso, departamentos, teatro, salón de comité, dependiendo de la región. Llegaron a ser cerca de 4.000 a lo largo y ancho del país. Y en ellos se desarrollaron todo tipo de actividades, no sólo referidas al censo: actividades culturales, talleres de taquigrafía, dactilografía, inglés, clases de alfabetización, cocina, corte y confección, y talleres de formación política, entre otras tareas.

Con ese nivel de compromiso, entusiasmo, de organización y preparación se llegó al 11 de noviembre de 1951: más de 3.800.000 de mujeres votaron en el país por primera vez (el 90,32% del padrón). Unas 2.438.636 lo hicieron por el peronismo (63,94%) y 1.375.096 (36,06%) por las otras 8 opciones opositores. Finalmente, juntando votos masculinos y femeninos, la fórmula Perón – Quijano derrotó a la de Balbín – Frondizi por 63,4% contra 32,2%.
23 diputadas, tres delegadas de territorios nacionales y seis senadoras nacionales. Junto a las legisladoras provinciales, sumaron un total 109 mujeres elegidas. Dos años después, en 1953, una mujer, Delia Parodi fue nombrada Vicepresidenta Primera de la Cámara de Diputados: era una rareza a nivel mundial aún, que una mujer ocupe tan alto cargo.
Leyendas alrededor de las elecciones de 1951: de las leyendas a la realidad.
Los derechos políticos, y en particular el sufragio, son un tema en disputa asegura con justicia Adriana Valobra. Por un lado, sigue habiendo una leyenda negra –con el esquematismo simplificante que subyace: Perón le dio el voto a las mujeres para manipularlas con la concesión de un derecho y que ellas lo reeligieran, lo cual pasó porque Perón ganó con el voto femenino. La leyenda rosa comparte varios puntos: las mujeres estaban tan agradecidas del voto que Perón les dio, junto con otros derechos, que entonces, lo votaron y le dieron el triunfo en la candidatura para su reelección.
Algunos hechos deben considerarse. Cuando se sancionó el voto femenino (en 1947), Perón no podía ser reelecto, algo que sucedió en 1949. Si no computamos el voto femenino vertido en las urnas en 1951, Perón hubiera ganado igual en las elecciones. De hecho, de acuerdo a los resultados en las mesas masculinas (2.303.610 contra 1.238.719) la única variación sería la diferencia porcentual apenas menor entre el peronismo y el radicalismo: en vez de 63,4% a 32,3% (incluyendo el voto femenino), hubiese sido de 62% a 33,3% (tomando en cuenta sólo el voto masculino).
Es innegable que en definitiva la concreción de las aspiraciones de las mujeres que lucharon por sus derechos políticos se logró con el primer gobierno peronista, pero no debemos perder de vista que, tanto en las luchas de las décadas previas, como durante la campaña por la aprobación de la Ley de Sufragio Femenino, las mujeres fueron protagonistas conscientes y activas de ese proceso y todas sus etapas. Y justamente impulsar el tratamiento y la sanción de la ley, no fue otra cosa que reconocerles a las mujeres su lucha abnegada y persistente por sus derechos.
Profundizando su crítica a estas miradas Valobra explica que “Ambas leyendas tienen, además, un mismo sustrato historiográfico: el de los héroes del panteón político que por sus virtudes o vicios, realizan ciertas prácticas, en este caso, la concesión del voto para brindar un derecho o para obtener un favor. Es una historiografía, además, de individualidades, de tonos personalistas, y fuertemente teleológica pues se construye con el conocimiento actual de los hechos y se pierde de vista el contexto histórico”.
En definitiva toda acción de gobierno es voluntad política concretada, y toda voluntad política implica un sujeto social que desea que su voluntad se concrete en hechos: allí apunta su análisis crítico cuando afirma que en “esa línea, el binarismo de género abona la idea de la manipulación o el fanatismo agradecido que, al fin de cuentas, significa la negación del carácter volitivo de las mujeres, corrompidas en las artimañas o dádivas del político. Esa reflexión, por ejemplo, no se realiza sobre el electorado masculino, supuestamente racional”.
El golpe militar de septiembre de 1955:
Luego de bombardear Plaza de Mayo y otras zonas de Capital Federal y Mar del Plata, dejando a su paso unas 400 personas asesinadas y otras 1500 personas heridas, tres meses después, un sector de las fuerzas armadas, con el apoyo del gran empresariado, la Iglesia católica y de potencias extranjeras (los EE.UU. y el Reino Unido), provoca la caída del gobierno peronista. No sólo ésta significó un retroceso en materia de soberanía política e independencia económica, sino también en materias de derechos sociales y en derechos de las mujeres. La patria potestad compartida y el divorcio vincular se anulan, los avances en materia de participación política se frenan o incluso retroceden.
Nuevas viejas luchas:
Por eso podemos coincidir con Francisco Lucotti cuando sentencia que Los golpes de Estado y dictaduras que diezmaron los derechos civiles en Argentina durante el siglo XX continuaron poniendo en jaque estos avances y conquistas, y la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres así como de las mujeres sobre sus propios cuerpos continúa hasta la actualidad. En estos años el movimiento feminista ha cobrado un impulso arrollador que ha calado en todos los ámbitos de la vida social, cultural, educativa y política del país, y no sólo en la Argentina, el hecho es de alcance internacional.

Si bien como resultado de todo este proceso las mujeres han logrado avances considerables, no tienen todos sus derechos garantizados: aún el Estado está en deuda con las mujeres e identidades no binaries. Falta que se materialice la ley de IVE, que se tomen urgentemente más y eficaces medidas frente a los feminicidios y transfemicidios, y contra toda violencia machista; increíblemente han obtenido una cantidad de derechos que hace un siglo eran inimaginables sin embargo aún no logran tener garantizado el fundamental derecho a la vida. Hoy festejamos la ley de cupo laboral trans y se espera que su aplicación sea efectiva, y se garanticen los derechos para las personas travestis y trans desde la primera infancia y el acceso a las instituciones educativas y a los sistemas de salud. Las infancias libres y felices para muches siguen siendo un anhelo. Pero es necesario, para que todos estos derechos se conviertan en una realidad que una justicia patriarcal y anacrónica, sea reemplazada por otra acorde al momento que estamos viviendo, democrática, abierta de cara al pueblo, alejada de los intereses corporativos, inclusiva y con perspectiva de género.

El movimiento Ni una Menos comenzado el 3 de junio de 2015 contra la violencia machista fue tomado como ejemplo en muchos países de América y Europa. Pero la fuerza de este movimiento también se refleja en la lucha por la interrupción voluntaria del embarazo: su emblema más visible, el pañuelo verde de la Campaña de Mujeres por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito, hoy recorre las movilizaciones en gran parte de Latinoamérica. Asimismo la inclusión que de a poco se va logrando de personas trans, travestis, y de todo el multicolor arco de la comunidad LGBTQI+, junto con la fuerza con que la E.S.I. ha ingresado a las escuelas a pesar de reticencias, oposiciones, trabas; y la aceptación que ella tiene en los y las más pequeñas y entre la población adolescente, evidencian la vitalidad de una lucha varias veces centenaria por la construcción de una sociedad más igualitaria, incluso de una igualdad que no se agota en las cuestiones de género, sino que como siempre ocurrió, al menos en gran parte del movimiento de mujeres, se ve enriquecida por los anhelos de una sociedad socialmente justa, más equitativa, en la que unas, otros y otres puedan desarrollar una vida digna, feliz, en armonía, respeto, libertad y sin miedo.
Que así sea.
El Movimiento Sufragista:
Según la Doctora en Historia Adriana Valobra: “El movimiento sufragista estuvo caracterizado por la heterogeneidad de sus integrantes, partícipes también de otros movimientos o partidos, que se reunieron en función de distintos intereses comunes por la protección de derechos laborales para las mujeres, acceso a la educación, derechos civiles y políticos, entre otros aspectos.”
“Sus antecedentes más importantes se encuentran en acciones individuales y colectivas emprendidas por tres figuras de muy distinto posicionamiento, pero con causas en común: Julieta Lanteri, Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson”. Aunque fueron miles las que denodadamente trabajaron por la concreción de un deseo irrevocable de igualdad.
Sin embargo sería erróneo caracterizar al movimiento de mujeres de fines de siglo XIX y principios del XX, como un movimiento burgués, interesado únicamente por los derechos políticos y civiles, que privilegiaba la demanda por la igualdad. Esa es una mirada reduccionista –sentencia Valobra- que no resiste la prueba cuando se comienza a bucear en las biografías de estas mujeres, “la diversidad de sus frentes de lucha, la complejidad de sus estrategias de reclamo y el involucramiento con los movimientos sociales y políticos de su tiempo.”
Afirma Silvana Palermo que era (y lo es hoy) un movimiento con figuras diversas que “estaban inmersas en redes y debates que trascendían el marco nacional. Ya fuera en tanto adhirieran a corrientes del librepensamiento, el socialismo, instituciones feministas con centros en Europa y foros panamericanos, lo cierto es que sus credos, modos de organización y actuación pública pueden ser mejor comprendidos cuando reponemos esas conexiones transnacionales.”
Y no sólo era diverso en cuanto a sus figuras, Palermo nos asegura que también era (y, nuevamente, lo es…): “un movimiento ideológicamente heterogéneo y que se fue transformando al calor de los vertiginosos cambios sociales, políticos y culturales de la primera posguerra -en especial el ascenso del nacionalismo- y las tensiones que la experiencia democrática suscitó a nivel local. Es interesante que, junto a militancia del socialismo, con Alicia Moreau como exponente destacada, a mediados de 1930 se creara un Comité Pro-Voto de la Mujer, liderado por Carmela Horne de Burmeister, cuyo lema era Patria y Caridad, revelador de su alineamiento con fuerzas nacionalistas y conservadoras.”.
Bibliografía:
- Grammático, Karin.: Carolina Muzzilli. Obrera y feminista, en: https://revistamestiza.unaj.edu.ar/carolina-muzzilli-obrera-y-feminista/
- Valobra, Adriana María y Palermo, Silvana (2019) en: https://www.conicet.gov.ar/todas-las-voces-todas-las-mujeres-por-el-voto-femenino/
- Hernández, Hortensia (2012).: Fenia Chertkoff comprometida trasformadora de la sociedad http://www.heroinas.net/2012/10/fenia-chertkoff.html
- Tarcus, Horacio (2020).: “Begino, Juana María”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en http://diccionario.cedinci.org/begino-juana-maria/
- Duhalde, Eduardo Luís (2012) en: Perceval, María Cristina, coord.: Derechos humanos de las mujeres en la Argentina: el camino hacia la igualdad, participación social y política, trabajo y salud en http://www.jus.gob.ar/media/1129139/27-derechos_de_las_mujeres.pdf
- Southwell, Myriam (2015).: Raquel Camaña: pedagogía social, moral y sensibilidad en el comienzo del siglo XX. Historia de la Educación. Anuario, 16 (2), 109-124. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.10683/pr.10683.pdf
- Isola, Laura (2004).: El largo camino a las urnas en: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-1253-2004-06-11.html
- Voto femenino: ¿Cómo fue la primera vez que las mujeres pudieron votar en Argentina? en: https://www.cultura.gob.ar/voto-femenino-en-argentina-conoce-a-dos-protagonistas-de-este-hito-para-la-igualdad_6794/
- El recorrido hacia el voto femenino en Argentina en: https://www.cultura.gob.ar/23-de-septiembre-de-1947-asi-se-promulgo-la-ley-del-voto-femenino_6501/
- Lucotti, Francisco (2019) en: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201909091088610750-lucharon-y-lucharon-las-guerreras-que-lograron-el-voto-de-las-mujeres-en-argentina/
- Elecciones presidenciales del 11 de Noviembre de 1951 – Cómputos totales de distritos http://www.unsam.edu.ar/escuelas/politica/centro_historia_politica/materiales/Materiales%20sobre%20procesos%20electorales%201946-1955/Elecci%C3%B3n%201951/archivo%201%201951.pdf en http://www.unsam.edu.ar/escuelas/politica/centro_historia_politica/materiales/Materiales%20sobre%20procesos%20electorales%201946-1955/_presentacion.asp



