LA LEGISLATURA PORTEÑA APROBÓ LA LEY ANTI TRAPITOS: HABRÁ HASTA 60 DÍAS DE CÁRCEL Y MULTAS MILLONARIAS
19 junio, 2026La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó una nueva normativa que endurece las penas contra los denominados “trapitos” y cuidacoches ilegales. La ley contempla arrestos de hasta 60 días, fuertes multas económicas y sanciones agravadas en casos de extorsión o actividades vinculadas a eventos masivos. El oficialismo celebró la medida como una herramienta para reforzar la seguridad y recuperar el espacio público.
La Ciudad de Buenos Aires dio un paso clave en una discusión que lleva años generando controversias. La Legislatura porteña aprobó la denominada Ley Anti Trapitos, una iniciativa impulsada por el oficialismo que busca combatir la actividad de los cuidacoches informales mediante un endurecimiento de las sanciones previstas en el Código Contravencional.
La nueva normativa establece penas de arresto de hasta 60 días y multas que pueden alcanzar cifras millonarias para quienes exijan dinero a conductores a cambio de estacionar vehículos en la vía pública o ejerzan cualquier tipo de presión, intimidación o coacción sobre los automovilistas.
Según argumentaron los impulsores de la ley, el objetivo es brindar mayores herramientas legales a las fuerzas de seguridad y a la Justicia para actuar frente a una problemática que se repite en distintos barrios de la Ciudad, especialmente durante eventos deportivos, recitales y espectáculos masivos.
Qué establece la nueva ley
La reforma endurece significativamente las sanciones vigentes hasta ahora para quienes desarrollen actividades de cuidado informal de vehículos sin autorización.
Además de las multas económicas, la normativa contempla arrestos que pueden llegar a los 60 días en los casos más graves. También prevé agravantes cuando la actividad se realice de manera organizada, mediante amenazas o aprovechando la concentración de personas en eventos de gran convocatoria.
Uno de los puntos centrales de la ley es que busca castigar no sólo el cobro indebido por estacionar, sino también las situaciones de intimidación que muchos conductores denuncian al negarse a pagar.
Desde el Gobierno porteño sostienen que numerosas denuncias registradas en los últimos años describieron episodios de extorsión, daños a vehículos y amenazas vinculadas a esta práctica.
Un debate que lleva años
La presencia de trapitos es una problemática histórica en la Ciudad de Buenos Aires. Distintas administraciones intentaron abordar el fenómeno mediante controles policiales, operativos especiales y reformas legislativas, aunque con resultados limitados.
Los conflictos suelen intensificarse en las inmediaciones de estadios de fútbol, recitales y grandes espectáculos, donde miles de automovilistas buscan estacionamiento y quedan expuestos a exigencias económicas informales.
Durante años, sectores políticos y organizaciones vecinales reclamaron sanciones más severas al considerar que las herramientas existentes resultaban insuficientes para desalentar la actividad.
Por otro lado, organizaciones sociales y especialistas en inclusión advirtieron que detrás del fenómeno también existen situaciones de vulnerabilidad económica y exclusión social que requieren respuestas integrales por parte del Estado.
El respaldo del oficialismo
La aprobación de la ley fue celebrada por el oficialismo porteño, que la presentó como una medida destinada a garantizar la libertad de circulación y reforzar la seguridad en el espacio público.
Los legisladores que acompañaron la iniciativa señalaron que ningún ciudadano debe verse obligado a pagar para estacionar en la vía pública ni sufrir amenazas por negarse a hacerlo.
«El espacio público es de todos y nadie puede apropiarse de él mediante mecanismos de presión o extorsión», fue uno de los argumentos más repetidos durante el debate parlamentario.
Desde el Ejecutivo local también destacaron que la norma forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer el orden urbano y combatir distintas formas de ilegalidad en la calle.
Críticas y cuestionamientos
La iniciativa no estuvo exenta de polémica. Algunos bloques opositores cuestionaron que la ley pone el foco exclusivamente en el aspecto punitivo del problema y deja de lado las causas económicas y sociales que llevan a muchas personas a desempeñar esta actividad.
También surgieron interrogantes sobre la capacidad real de aplicación de la norma y sobre la necesidad de complementar las sanciones con programas de inclusión laboral y asistencia social.
A pesar de esas diferencias, la mayoría legislativa logró imponer su posición y avanzar con una de las reformas más impulsadas por el Gobierno porteño en materia de seguridad y convivencia urbana.
Cómo seguirá la implementación
Tras la sanción legislativa, la nueva ley deberá ser reglamentada para definir detalles operativos sobre su aplicación y coordinación entre la Policía de la Ciudad, los organismos de control y la Justicia contravencional.
Las autoridades porteñas adelantaron que se intensificarán los operativos en zonas consideradas críticas y en los alrededores de eventos masivos, donde históricamente se registra la mayor concentración de trapitos.
La expectativa oficial es que las nuevas sanciones funcionen como un elemento disuasorio y permitan reducir significativamente una práctica que genera reclamos permanentes de vecinos, comerciantes y conductores.
Con penas más duras, multas elevadas y mayores facultades para intervenir, la Ciudad apuesta a terminar con una problemática que durante años ocupó el centro del debate sobre el uso del espacio público y la seguridad urbana.




