LA FOTO TRUMP Y LA PELÍCULA DE MILEI
7 noviembre, 2024La noticia de esta semana, sin dudas, condicionará el futuro de la cultura mundial de los próximos años. Las corporaciones tomaron el poder mediante los votos y se disfrazaron de presidentes para consolidar su estilo de dominación. La política como herramienta de transformación de las realidades sociales, tanto de intereses colectivos como individuales ya no será tal cual la conocemos. Habrá que construir una nueva sin abandonar las causas.
Trump y Milei forman parte de una misma internacional ultraderechista, pero paradójicamente persiguen objetivos muy distintos entre sí. Trump en apariencia es un proteccionista de la Economía de EEUU y Milei es un libremercadista extremo que se hace llamar libertario o anarcocapitalista. Conviven dentro de un hipotético mismo espacio. No por ser justamente abiertos y permeables a las disidencias, más bien todo lo contrario. El punto en común debería entenderse de la siguiente manera: son modelos de economías complementarias entre sí. El poderoso (EEUU, Trump) se impondrá sobre el débil (Argentina, Milei) El presidente de Argentina se muestra vergonzosamente orgulloso de entregar todos los recursos naturales de nuestra tierra al solo cambio de una palmadita en la espalda. Trump es un empresario multimillonario y Milei es un histórico empleado de empresas mediopelo que lo contrataban para evadir impuestos. En el presente cada uno de ellos siguen y seguirán ocupando tales roles.
En este contexto mundial quien oprime habla de libertad. En la realidad de nuestro pueblo- más allá de muchos que se entregan a creer en un sistema que los excluye- queda demostrado que no puede haber libertad sin igualdad. Cuando más desigualdad haya, menos libertad habrá y cuando mayor igualdad haya será el punto más cercano al ideal de libertad. Así lo pensaban San Martin, Simón Bolívar, Artigas. Estas ideas han perdido potencia en el presente, aunque no dejan de estar latentes.
No caben dudas que el poder económico encontró vericuetos dialécticos que les sirven para salir ilesos sin gastar energía más que una simple mentira presentada como verdad, y replicarla incansablemente. Hoy la verdad pareciera tener mala prensa.
Elon Musk (director ejecutivo de Tesla) hizo campaña a favor de Trump diciendo que la Democracia estaba en peligro y por eso había que votar al millonario republicano. Contradictoriamente, Musk, en la siguiente frase aseguró que esta será la última vez que irán a votar. La contradicción ya no es algo criticable.
El éxito del Capitalismo de proponer la vida en un presente permanente ya quedó viejo. El mundo se autoflagela orgulloso de hacerlo.
La autodestrucción es la aparente solución a las cosas malas. Al mismo tiempo también se destruirán las cosas que estaban constituidas como buenas. Todo se ha puesto patas para arriba. Los únicos privilegiados son los ricos.
Mientras la pantalla sea nuestro único Dios, mientras nuestros pares se transformen en enemigos, mientras los pueblos no despabilen de la somnolencia colectiva, mientras la apatía no se transforme en nuevos despertares, mientras lo manso no se haga rebeldía; todo seguirá estando como hoy. La foto es el presente. La película, obligatoriamente, tendrá que ser otra cosa muy distinta a esto.




