LA EXPAREJA DE OSCAR CENTENO ASEGURÓ QUE FUE USADA DE TESTAFERRO Y NEGÓ CONOCER EL CONTENIDO DE LOS CUADERNOS
27 mayo, 2026Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno, declaró durante más de seis horas ante el Tribunal Oral Federal 7 en el marco del juicio por la causa Cuadernos y realizó fuertes acusaciones contra el exchofer de Roberto Baratta. Aseguró que fue utilizada como “testaferro”, denunció violencia física y psicológica, afirmó que nunca leyó el contenido de los famosos cuadernos y dejó una serie de declaraciones que volvieron a poner el foco sobre uno de los expedientes judiciales más resonantes y polémicos de la historia reciente argentina.
La causa Cuadernos volvió a ocupar el centro de la escena judicial y política luego de la declaración testimonial de Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno, el exchofer del Ministerio de Planificación Federal cuyas anotaciones dieron origen a la investigación iniciada en 2018 por presuntos pagos ilegales vinculados a la obra pública durante los gobiernos kirchneristas.
La mujer declaró ante el Tribunal Oral Federal 7 y apuntó directamente contra Centeno, con quien convivió durante aproximadamente una década. En su testimonio sostuvo que el exchofer la utilizó como “testaferro” para distintas operaciones patrimoniales y aseguró que firmó documentación vinculada a vehículos y bienes que en realidad pertenecían a él.
“Me usó mucho para hacer cosas”, expresó durante la audiencia, donde también relató situaciones de violencia física y emocional que habría sufrido durante la relación. Según reconstruyeron distintos medios presentes en Comodoro Py, Horovitz llegó incluso a quebrarse emocionalmente durante la declaración y debió interrumpirse momentáneamente la audiencia.
La declaración que volvió a sacudir la causa
Uno de los aspectos más relevantes del testimonio fue que Horovitz confirmó haber visto los cuadernos escritos por Centeno, aunque sostuvo que nunca leyó su contenido. Según relató, los encontró guardados dentro de un ropero junto a otra documentación y anotaciones personales.
La mujer explicó que Centeno “anotaba todo”, incluso cuestiones cotidianas y gastos familiares. Según dijo, el propio exchofer le había contado que realizaba esas anotaciones “por si algún día lo dejaban sin trabajo”.
Sin embargo, Horovitz negó haber tenido conocimiento concreto sobre los supuestos registros de dinero y movimientos vinculados a funcionarios y empresarios que luego formarían parte central del expediente judicial.
“No recuerdo haber declarado sobre bolsos con dinero”, sostuvo ante el tribunal, generando nuevas dudas y controversias alrededor de algunos pasajes de la investigación original.
Violencia, denuncias y resentimiento personal
Otro de los ejes fuertes de la audiencia estuvo vinculado al deterioro de la relación personal entre Horovitz y Centeno. La mujer aseguró que decidió acudir a la Justicia motivada por las agresiones y el sufrimiento que atravesaba.
Según relató, cuando declaró por primera vez en tribunales en 2017 buscaba “perjudicar” a Centeno por todo lo que él le hacía. “Me cagó a trompadas”, afirmó durante su declaración judicial.
La testigo también reconoció que en aquel momento no tenía claridad absoluta sobre el impacto político y judicial que podían generar los cuadernos.
Sus declaraciones dejaron entrever una combinación compleja entre conflictos personales, resentimientos acumulados, episodios de violencia doméstica y un expediente judicial que terminó transformándose en uno de los mayores escándalos políticos de la Argentina contemporánea.
La causa Cuadernos: origen e impacto político
La llamada “causa Cuadernos” explotó públicamente en agosto de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, luego de que trascendieran las fotocopias de una serie de anotaciones atribuidas a Oscar Centeno, chofer del entonces funcionario Roberto Baratta.
En esos escritos se detallaban presuntos recorridos, entregas de bolsos y movimientos de dinero que involucraban a empresarios y exfuncionarios vinculados al kirchnerismo. La investigación quedó en manos del juez Claudio Bonadio y del fiscal Carlos Stornelli, y rápidamente derivó en detenciones, allanamientos y declaraciones de empresarios bajo el régimen del arrepentido.
La causa tuvo un impacto político gigantesco. Cristina Fernández de Kirchner quedó procesada junto a exfuncionarios y empresarios, mientras sectores opositores denunciaron desde el inicio irregularidades, presiones judiciales y utilización política del expediente.
Durante años, además, uno de los puntos más discutidos fue que la investigación comenzó a partir de fotocopias y no de los cuadernos originales, cuya existencia estuvo rodeada de polémica.
Las dudas sobre la autenticidad y las denuncias de manipulación
En los últimos años aparecieron nuevos elementos que complejizaron todavía más la situación judicial. Peritajes posteriores confirmaron que los escritos pertenecían efectivamente a Oscar Centeno, aunque también detectaron correcciones, tachaduras y modificaciones sobre distintos tramos de los cuadernos.
Paralelamente, avanzó una investigación sobre presuntas manipulaciones en los anotadores originales. Un exsargento de la Policía Federal, Jorge Bacigalupo, fue procesado acusado de haber realizado enmiendas y alteraciones en los documentos.
En ese contexto, el juicio oral continúa desarrollándose en medio de fuertes tensiones políticas, denuncias cruzadas y cuestionamientos sobre la legalidad de distintas pruebas utilizadas durante la instrucción.
Un testimonio que reabre interrogantes
La declaración de Horovitz volvió a instalar múltiples interrogantes alrededor de la causa. Por un lado, ratificó que los cuadernos existían y que Centeno los escribía. Pero al mismo tiempo, relativizó parte del conocimiento que ella habría tenido sobre el contenido específico de esas anotaciones.
Además, su relato sobre violencia doméstica, utilización patrimonial y conflictos personales complejiza aún más la lectura política y judicial de un expediente que desde el comienzo estuvo atravesado por disputas partidarias y mediáticas.
La audiencia dejó una escena cargada de tensión, contradicciones y emociones. Una causa que parecía estabilizada volvió a sacudirse con un testimonio que mezcla violencia personal, secretos, dinero, política y uno de los expedientes judiciales más explosivos de las últimas décadas en la Argentina.



