LA COSA ES MASSA
24 octubre, 2023Voy a iniciar esta reflexión siendo auto referencial. El domingo pasado 22 de octubre me tocó ser autoridad de mesa. Fui citado por la Cámara Electoral para ser suplente pero en otra mesa faltaban autoridades y me designaron como presidente.
Prácticamente iniciamos a horario. La escuela abrió 8.10 aproximadamente. Pasaban los minutos y en mi mesa no venía nadie a votar. Eran las 9.30 y había votado una sola persona. Mi análisis ya iba por el lado de que evidentemente, en verdad, la sociedad estaba descreída de la Democracia como herramienta para elegir su futuro y su presente. Algo así como decepción con la política. A su vez esto se repetía en las otras mesas y al tener tiempo libre, me pude comunicar con otros presidentes de mesa de otras escuelas y al parecer era un denominador común. Vaya a saber porque, pero una vez pasado ese momento crítico, desde las 9.30 en adelante hasta las 18.30 nunca la fila fue menor a 20 personas. En la mesa 140 de la escuela Técnica N° 1 de Merlo votó el 83 porciento del padrón. 16 porciento más que en las PASO. Fue una pueblada en términos participativos que estuvo ligada a la historia cultural del peronismo. Esto ha ido más allá de lo buen candidato que pueda ser Sergio Massa. Es el Pueblo peronista que salió a las urnas para ponerle un límite a la ultraderecha y al neofaccismo.
El domingo se plebiscitó el modelo de país que se pretende. El peronismo unido, sumado a las decisiones económicas que de a poco van llegando a la mesa y al bolcillo de los argentinos, sumado a la firmeza mostrada ante las especulaciones financieras ilegales; el domingo hubo una mística política que emociona. Pero además de las emociones hubo pensamiento e ideología que a las claras estaba adormecida (con razones muy fundamentadas) pero que sigue insoportablemente viva.
En otro aspecto, analizándolo desde el punto de vista social, es necesario reconocer que en tiempos de supertecnología nada podrá reemplazar a la militancia en la vida real. Lo virtual es complementario pero no excluyente.
El sábado pasado hicimos en Radio Bunker al igual que todos los sábados el programa Un sábado Perfecto. Antes del programa nos saludamos como siempre con mis compañeros Silvio Vallejos y Valentina De Rose, compañera del programa. Ella es militante política en La Matanza, tiene 20 años. Le pregunto ¿Cómo la ves? Y me contesta, “mañana ganamos por 6 o 7 puntos”. Me reí, y le dije “¿de verdad?” No solamente me dio sus argumentos, sino que me lo volvió a asegurar. Quizás tuvo un poco de suerte en acertar prácticamente con exactitud, pero evidentemente, además de tener una mirada de la política y un análisis muy interesante, el cuerpo a cuerpo de la militancia es una realidad intransferible.
El domingo pasado la sociedad reaccionó con sus propios anticuerpos que solo se pueden dar en el sistema democrático. Sistema que podrá tener muchas falencias pero es el mejor que conocemos.
El estado de insatisfacción democrática será lo que debe abordar el gobierno de Massa en el caso que triunfe en el balotaje del 19 de noviembre. Pero reitero, el sistema democrático le permitió a la sociedad utilizar sus propios anticuerpos, y algo no menor, en paz.
Esa paz se veía en la predisposición participativa que había en el electorado. En las caras de la gente se visualizaba un semblante que transmitía algo así como un “de acá no me muevo hasta que pueda votar a pesar de la fila”.
Lo del domingo pasado fue sentimiento y también pensamiento a pesar de la compleja realidad económica que sufren las mayorías populares.
Uno de los principales motores que le sirvieron a Unión por la Patria (UxP) para dar vuelta la elección en el país, fue la amplia diferencia que arrastró hacia abajo y hacia arriba la gestión del gobernador Axel Kiccilof en provincia de Buenos Aires.
Si cruzamos de vereda y no dirigimos hacia la otra fuerza política que disputará la segunda vuelta debe advertirse que se consolida el concepto que el jefe político de Milei es Macri. Continúan por el camino del antikirchnerismo prácticamente como su única bandera. Milei calcó el discurso que hizo perder a Patricia Bullrrich. En cambio, a UxP no le hace falta aclarar que la jefa política de Massa no es Cristina. Ella es la indudable conductora de un importantísimo espacio que forma parte de la estructura de poder que ganó en las generales, pero a nadie se le puede ocurrir que Massa no tiene su propio peso político.
En su extenso y conceptual discurso posterior al triunfo del domingo, el ministro y candidato sentenció el fin de la grieta. Con esto busca el voto de quienes compraron e incorporaron como verdad absoluta la demonización sufrida por CFK, aunque enclavada en decenas de falsedades.
Es saludable pensar que el fin de la grieta significase un verdadero gobierno de unidad nacional. Encuadrado en la defensa de los derechos conquistados. Protegerlos de las garras de los especuladores multinacionales y monopólicos. Hacer un acuerdo de unidad nacional es una frase interesante siempre y cuando no sea la unidad nacional que planteó Menem una vez asumido en 1989. Aquella unidad era con los explotadores y vaciadores del país a la vez que la gente quedaba afuera.
En estas horas se va a consolidar un acuerdo entre Sergio Massa y el radicalismo.
Milei en el acto post resultados, además de profundizar el discurso que le puso un claro techo a sus posibilidades electorales, ya que sacó el mismo porcentaje que en las PASO, además de ese discurso, reitero, le agregó la peor parte de la verborragia de terminar con el kirchnerismo que fue el motor de campaña de Patricia Bullrrich. Tomó palabras textuales. Evidentemente lo piensa como si fuese solamente una cuestión matemática. Pensará “29 más 23 me da 52. Listo, ganamos”. También llamó traidores a los radicales.
Volvamos al tema de la concertación nacional. El acuerdo de Massa con el radicalismo ya se venía dando desde antes de las elecciones y se vio el domingo. De llevarse a cabo una reconstrucción de la Unión Cívica Radical (UCR), habiéndose extinguido Juntos por el Cambio (JxC) tal cual lo conocemos, debemos pensar en un radicalismo unido y autónomo. Ya no sería furgón de cola del PRO. En esa fotografía veremos que entre las dos principales fuerzas políticas del país sumarían números más que importantes en las dos cámaras legislativas para concretar leyes. Además el gran acuerdo contemplaría prácticamente a todas las gobernaciones. Se estaría ante la posibilidad de un gobierno de unidad nacional entre movimientos populares. Cuestión que en su momento el propio Perón y el propio Balbín intentaron pero no lograron. De las diez provincias que conduce el hasta hoy JxC, siete son radicales.
Quizás estemos frente a un momento histórico que ponga en práctica el tan necesario acuerdo nacional que viene planteando desde el año 2017 Cristina Fernández de Kirchner cuando presentó su libro sinceramente, en la Rural de Buenos Aires, en aquella la feria del libro.
Veremos como continúa la cosa. Por ahora, la Cosa es Massa.




