INDUSTRIA NACIONAL: ¿ANTIGÜEDAD O FUTUTRO?

INDUSTRIA NACIONAL: ¿ANTIGÜEDAD O FUTUTRO?

9 septiembre, 2023 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

 En la Argentina se vive un proceso electoral que también es un proceso histórico. Se presentan dos modelos de país que hacen imprescindibles hacerse algunas preguntas relacionadas con la Economía.

¿Qué pasa con la industria y el trabajo cuando se abren indiscriminadamente las importaciones?

¿Quiénes ganan y quienes pierden en un país que solamente vende al exterior materias primas, es decir elementos de la naturaleza?

En la actualidad el desafío del gobierno y de las y los candidatos de Unión por la Patria debe ser persuadir a un pueblo que no ve buenos resultados en la economía del día a día.  A ese pueblo se le debe brindar  la realidad de un futuro posible con trabajo y consumo.

Los niveles actuales de producción y de empleo son buenos. 6,5% porciento de desocupación es un número bajo. La producción crece todos los años a pesar de las dificultades propias y externas. El horizonte a trazar debe ser la distribución de esas ganancias entre las y los trabajadores que junto a los empresarios nacionales son los verdaderos generadores de esas riquezas.

Peronismo e industria son sinónimos y ese capital no debe ser entregado por nada.

La matriz económica de la Argentina prácticamente desde sus albores tuvo una relación monogámica con el sector agroexportador. Si bien hubo momentos en los que el Estado trabajaba a favor de la creación de la industria nacional (ejemplo durante los gobiernos radicales entre 1914 y el derrocamiento de Yrigoyen en 1930) en verdad durante el primer peronismo es cuando se pasó de una industria pequeña (obligada por la sustitución de importaciones de la post guerra) al crecimiento de una industria incipiente hasta llegar a la industria pesada. El primer paso que dio el gobierno de Perón en 1946 fue la creación y el impulso del  IAPI.

¿Qué era el IAPI? ¿Qué función tuvo en el desarrollo de las políticas de gobierno?

El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) es considerado una pieza clave en el análisis histórico de la política económica entre 1945 y 1955. Ese modelo de producción nacional con idas y vueltas, más menos distribución, con proscripciones y dictaduras se mantuvo hasta 1976. La dictadura lo desmanteló por completo.

La intervención del IAPI fue fundamental para promover la industrialización del país porque redistribuía los ingresos provenientes del agro -a través de los impuestos al comercio exterior- y los derivaba, mediante créditos o subsidios, hacia el desarrollo y fortalecimiento de la producción industrial.

El Estado nacional monopolizó la compra de productos ganaderos y agrícolas y luego el mismo Estado era el encargado de venderlo al exterior. Es decir, pagaba en pesos a los productores y vendía en dólares al exterior. Con la ganancia obtenida, el gobierno reinvertía en la estimulación económica a la industria nacional.

El sector industrial fue el destino principal de los fondos del IAPI, sea como subsidios o como créditos, o sea que las ganancias generadas por las operaciones de comercio exterior fue la principal fuente de fondos del IAPI.

¿Qué hizo Perón con la industria?

El gobierno peronista actuó vigorosa y deliberadamente en favor de la industria sustitutiva de importaciones. Casi todo lo que se compraba afuera del país se producía en la Argentina. Este círculo virtuoso creó puestos de trabajo hasta lograr pleno empleo y además generó un consumo interno que provocó la puja distributiva que tenía la finalidad de tener altos salarios.

Quizás alguien pueda pensar que estas políticas pertenecieron a otra época y los problemas que el pueblo tiene hoy son otros. Probablemente algo de eso se verdad. Pero si pensamos que  fue el mismo modelo de producción y consumo que se desarrolló en nuestro país entre el año 2003 y el 2015 en otros tres gobiernos peronistas como los de Néstor y Cristina Kirchner quizás se mire con otros ojos, porque de esto hace solamente siete años. Además las políticas que proponen los candidatos que defienden a los dueños del campo proponen el mismo modelo económico de primarización de la Economía que hubo en nuestro país en el año 1900, ( nada moderno) cuando ganaban mucho dinero solamente algunas familias dueñas de las tierras mientras las mayorías no tenían ni zapatos.

Los actuales generadores de esperanzas desesperanzadas venden espejitos de colores como cuando los españoles conquistaron América hace 530 años. No parecen ser tannovedoso, por más que se muestren despeinados y simulen a los gritos no tener nada que ver con el pasado.

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