¿GANAR PARA QUÉ?

¿GANAR PARA QUÉ?

8 mayo, 2023 Desactivado Por Marcelo Rodríguez

En 1995 Menem fue reelecto y con sus decisiones terminó de hundir a la Argentina en un modelo de saqueo, endeudamiento, destrucción del aparato productivo, entrega de las empresas nacionales, indultos a genocidas, perdida de la soberanía y pobreza.

Corresponde mencionar su reelección porque en 1989 no había sido electo por el pueblo para que lleve adelante esas políticas. La promesa de campaña habían sido salariazo y revolución productiva, todo lo contrario a lo que después terminó haciendo.

El título de ¿ganar para qué? tiene que ver con esto. En el futbol, por ejemplo, un equipo comienza a perder cuando se desentiende de su identidad. Cuando los jugadores están en la cancha pero no saben bien para qué. No están contenidos por un sistema de juego que los represente. Confunden las jugadas individuales con jugar bien, patean al arco cuando amerita un pase hacia atrás para reiniciar la jugada, o comienzan a creer que el esfuerzo físico es pegar patadas. Así parece estar hoy el campo nacional y popular en la Argentina. Hay buenos jugadores, hay buenos entrenadores, hay ideas claras pero los que están en la cancha no son ellos ni ellas, son otros.

Las ideas deben estar escritas antes que los hechos y eso es lo que le faltó al Frente de Todos. Sí, lo tuvo el kirchnerismo durante tres periodos consecutivos.

El peronismo ya tiene escritas las ideas en su doctrina.

Alguien dirá. ¿Por qué me hablan de ideas si el peronismo nació a partir de un hombre?  Eso es verdad, pero ese hombre es quien propuso la doctrina movimientista y después la llevó a la práctica.

Parece demasiado obvio que deban ser aclaradas estas cuestiones fundantes del significado de la política. Máxime cuando se están cumpliendo 40 años del regreso al sistema democrático.

Salir de la coyuntura enloquecedora y pensar con sentido común se hace cada vez más necesario e indispensable. Es como poner la pelota debajo de la suela y levantar la cabeza. Sería saludable para la sociedad que las reflexiones se hagan de acuerdo  a lo que vemos en las personas de carne y hueso con las que nos cruzamos a diario. Resulta necesario tocar, mirar y no solamente ver lo que nos devuelven las pantallas.

La evolución de la política debe ir junto a los cambios de las sociedades sin abandonar el mundo de las ideas y de las prácticas. Como decíamos recién, el peronismo tiene escrita su doctrina desde 80 años.

Por su lado, tanto el liberalismo como el conservadurismo, desde siempre pusieron por delante sus ideas antes que los hombres. La clase dominante local tiene muy claro hacia dónde va, y no es de los últimos años, es histórico. La llamada Conquista del Desierto de 1871, impulsada por el Roca, implicó la matanza de miles de personas pertenecientes a los pueblos tehuelche, mapuche y ranqueles. Otro ejemplo fue el empréstito Baring contraído en 1827 por el primer presidente de la historia Argentina Bernardino Rivadavia, que dicho sea de paso se terminó de pagar por Perón en 1947, unos 120 años después. Para la Derecha la Patria es un modelo de negocios. Además tienen consigo el poder de los medios, el Poder Judicial  y la concentración económica, y cuando se les complica la reelección le piden 45 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI) como lo hizo el gobierno de Macri, Patricia Bulrrich y Rodríguez Larreta. Endeudan y condicionan al próximo gobierno popular y a dos o tres generaciones de argentinos y argentinas.

No son tan difíciles las interpretaciones  de las ideas. El campo nacional y popular no puede diferenciarse de los que representan a la oligarquía solo con matices. La cuestión no es verde claro, verde oscuro o verde agua. Las condiciones sociales ameritan que se ponga blanco sobre negro.

Los tiempos comienzan a extinguirse y la discusión no debe centrarse en el grado de ajuste que nos va a permitir el FMI. Cuantos empleados públicos se van a quedar sin trabajo o si nos van a dejar un poquito de litio y petróleo para nosotros o si se lo van a llevar todo. Es momento de conformar una plataforma al menos de 10 puntos, planificar un programa de gobierno dentro de un proyecto de país y presentarlo de cara a la sociedad de manera urgente, esa es la tarea.

Deben quedar bien en claro las diferencias con los enemigos de las y los trabajadores, de los desocupado, de las estudiante. Los tiempos se agotan, y el pueblo también.

En este año electoral la población llega inmersa en una crisis económica y de representatividad comparable a los peores momentos de los últimos 40 años. Es prioritario debatir si se está del lado de la especulación financiera o de la producción y trabajo, del endeudamiento o desendeudamiento, de las relaciones carnales o de la independencia, ¿existe la soberanía?  ¿que se prefiere? ¿Perdidas de derecho o Justicia social? ¿Vivir en una Patria o en una Colonia? ¿Se quiere un Proyecto de país o un modelo de negocios para algunos? ¿Saqueo o protección e industrialización del recurso energético? ¿Fuga de divisas o infraestructura?.

El próximo partido se debe dar con la mejor conductora, el mejor entrenador y las y los mejores jugadores adentro de la cancha como representantes de un proyecto. Con la convicción de ganar el partido para salir campeón y no solamente para intentar salvarse del descenso y encima jugando mal.

Las ideas ya están escritas. Hay que tener la voluntad política de ejecutarlas. De lo contrario el peronismo transitará por el camino de un mero dispositivo de poder que acomodará a un grupo de dirigentes a los que solo les interesa vivir de la política aunque la gente quede afuera.

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