FUERTE CRUCE ENTRE VILLARRUEL Y BULLRICH EN EL SENADO: “QUE SEA PAREJA PARA TODOS”
29 noviembre, 2025La jura de los nuevos senadores, que debía ser un trámite formal y ordenado, terminó convirtiéndose en el primer gran escándalo político de la nueva etapa legislativa. Victoria Villarruel, presidenta del Senado, y Patricia Bullrich, una de las figuras más influyentes del nuevo oficialismo, quedaron frente a frente en un cruce tenso que dejó expuestas las fracturas internas que atraviesan a La Libertad Avanza y anticipó el clima áspero que se vivirá dentro del recinto.
Azul Spalletta/ El conflicto estalló al finalizar la ceremonia. Mientras se daban por concluidos los actos protocolarios, Bullrich pidió la palabra para realizar una intervención breve. Villarruel se lo negó con firmeza, recordándole que en la reunión de Labor Parlamentaria se había acordado que no habría discursos ni comentarios adicionales. Bullrich insistió, tocó el micrófono e incluso intentó hablar pese a la negativa, pero Villarruel cortó el intento dando por terminada la sesión de manera inmediata. La escena, captada por las cámaras, inició un murmullo generalizado entre los presentes.
Una vez levantada la sesión, Bullrich no ocultó su malestar. Caminó directo hacia el estrado y encaró a Villarruel para reclamarle su decisión. Lo hizo a la vista de senadores, asesores y empleados del Congreso. Según relató luego, su enojo no se debía únicamente a que le impidieran hablar, sino también a lo que ella interpretó como un trato desigual durante el ingreso de invitados al recinto. “Se había puesto un máximo de tres personas por senador”, señaló, “pero hubo casos, como el de una senadora que entró con nueve familiares, y nadie dijo nada”. Esa fue la base de su frase más repetida: “Le dije que sea pareja para todos. Que empecemos bien”.
El reclamo, más allá de la cuestión del protocolo, dejó entrever una disputa de fondo por el orden interno del Senado. Para Bullrich, que asumirá un rol clave dentro del bloque a partir del 10 de diciembre, el episodio funciona como advertencia. Para Villarruel, que ejerce la conducción del cuerpo, representa la necesidad de sostener una estructura disciplinada en una Cámara que ya muestra signos de tensión política.
Ambas dirigentes arrastran diferencias previas, y este choque parece profundizarlas. Varios legisladores interpretaron el episodio como un anticipo del pulso que se vivirá dentro de un oficialismo que todavía intenta acomodar sus liderazgos. La relación entre la conducción del Senado, la jefatura de bloque y las nuevas incorporaciones se perfila como un desafío mayúsculo para los próximos meses.
La escena también dejó una señal para la oposición, que observó con atención cómo el oficialismo exhibió una interna que no tardó en volverse pública. La tensión entre las dos dirigentes alimenta dudas sobre la capacidad de coordinación política en un momento en que el Gobierno necesitará cohesión para avanzar en reformas y leyes que requieren mayorías especiales.
El episodio de la jura, que comenzó como una mera formalidad, terminó revelando mucho más de lo que se esperaba. Lo que debía ser el inicio institucional de un nuevo período legislativo se transformó en la primera postal de conflicto dentro de la Cámara Alta. En un escenario económico y social ya cargado de incertidumbre, las peleas internas suman un ingrediente adicional a un clima político que se vuelve cada vez más sensible.
Mientras tanto, Bullrich y Villarruel mantienen silencio público tras el cruce, pero en los pasillos del Congreso se da por hecho que este no será el último capítulo. Lo que ocurrió en el recinto dejó una marca y abrió una incógnita: si el debut legislativo tuvo esta temperatura, qué puede esperarse cuando la agenda parlamentaria incluya debates mucho más profundos y controvertidos.




