EVITA: JEFA ESPIRITUAL DE LA NACIÓN
25 julio, 2023El 26 de julio de 1952, a las ocho y veinticinco de la noche, Evita, la abanderada de lxs humildes, jefa espiritual de la nación, pasó a la inmortalidad.

Por Flor Cabral
El 7 de mayo de 1952 el Congreso de la Nación le otorga a Evita el título de “Jefa Espiritual de la Nación” como resultado de un proyecto de ley que presentó el presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Cámpora.
Todo lo que había realizado la colocaba en un plano más elevado que el terrenal.
Hacía meses que Eva Duarte de Perón transitaba su enfermedad en la residencia presidencial sin dejar de ocuparse de los asuntos que la movilizaban. Su rol político era fundamental en esas elecciones: Eva había impulsado el voto femenino. Ley que luego sancionó el Congreso de la Nación. También había organizado junto a las delegadas, el empadronamiento de millones de mujeres a lo largo y ancho de la Patria. Las había impulsado a organizarse en agrupaciones que en 1948 se unificaron como Centros Cívicos Femeninos “María Eva Duarte de Perón” y colaborarían en el enrolamiento de las mujeres luego de la sanción de la Ley 13.010 sobre sus derechos políticos. Tuvo un rol de articuladora entre el Movimiento Obrero -por medio de los sindicatos- y Perón. Por primera vez en la historia argentina las mujeres empezaron a participar con toda la fuerza de una dirigenta irreverente y empecinada en transformar la realidad de lxs humildes.
En noviembre de 1951, días antes de las elecciones, es internada en el policlínico Presidente Perón, para ser operada. La gente se concentra frente al hospital para rezar por su salud y se realizan misas en las iglesias. Evita vota por primera y única vez el mismo día que lo hacen millones de mujeres: 11 de Noviembre de 1952. Ella continuaba internada, pero la Junta Electoral había autorizado que votara porque su impulso fue fundamental para la sanción de la ley que otorgó derechos políticos a las mujeres.
En los meses posteriores de reposo en la residencia presidencial, Evita nunca dejó de ocuparse de las tareas políticas. Recibió diariamente a sindicalistas, ministros, legisladores, compañeras del Partido Peronista Femenino. Fue cuidada por las enfermeras de la Fundación Eva Perón y sus familiares. Apoyó a las legisladoras que ingresaron por primera vez al Congreso. Acompañó de cerca este acontecimiento, y continuó haciendo un seguimiento de la ayuda social que había emprendido.
El 1° de Mayo recobra fuerzas y da el último discurso a sus queridxs descamisadxs: “Nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora, porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras; entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias; porque nosotros vamos a cuidar de Perón más que si fuera nuestra vida, porque nosotros cuidamos una causa que es la causa de la patria, es la causa del pueblo, es la causa de los ideales que hemos tenido en nuestros corazones durante tantos años”.
El 26 de julio de 1952, a las ocho y veinticinco de la noche, Eva, la abanderada de lxs humildes, jefa espiritual de la nación, pasa a la inmortalidad. La CGT emite un comunicado nombrándola “Mártir del trabajo, única e imperecedera en el Movimiento Obrero de nuestra querida Patria”. Su velatorio duró hasta el 11 de Agosto. Alrededor de dos millones de mujeres, hombres y niñxs hicieron largas colas para despedir a quien había trascendido la existencia física y se había depositado en la historia de cada familia del pueblo trabajador. Eran quienes habían recibido una maquina de coser o un juguete de la fundación. Eran quienes habían escrito una carta para pedir ayuda social y la había recibido. Posiblemente sus hijxs habían participado de los Juegos Infantiles Evita.
Su trascendencia fue tan enorme que los sectores de poder se desesperaron por invisibilizarla y deslegitirmarla tanto en vida como después de su muerte. Luego del golpe de la revolución fusiladora, prohibieron su nombre y robaron su cuerpo. No lo lograron. Evita se convirtió en bandera del pueblo, de las juventudes revolucionarias, de lxs trabajadorxs que siguen creyendo en la construcción de una patria más justa como la que ella soñaba.
Los mismos sectores con los que Evita se enfrentó por ser los enemigos del pueblo y de Perón, son los que hoy quieren volver a ser gobierno para arrebatar derechos sociales. La historia del pueblo argentino demuestra que no agacha la cabeza, la levanta alto para no retroceder. Es necesario defender las conquistas logradas por quienes, desde Perón y Eva hasta aquí, han promovido su felicidad.




