EN BÚSQUEDA DE LA TRANSVERSALIDAD POLÍTICA

EN BÚSQUEDA DE LA TRANSVERSALIDAD POLÍTICA

16 marzo, 2023 0 Por Marcelo Rodríguez

En algún momento de su vida el escritor y pensador argentino Arturo Jauretche dijo que la política es la historia del presente y  la historia es la política de épocas pasadas.  En este sentido, yendo y viniendo desde el pasado hacia el  presente y desde el presente hacia el pasado, se  evidencia que no existen diferencias entre los conservadores y los liberales. El liberalismo-conservador, el neoliberalismo y la ideología del Proceso de Reorganización Nacional son las bases de los discursos que hoy tienen el partido de Milei y los fundamentos del gobierno de Mauricio Macri.

A estos hechos de la realidad se le puede agregar que los principales dirigentes, candidatos y candidatas de estos espacios que representan al poder económico local y de las multinacionales, vociferan  a plena luz del día con un discurso neofascista.

Ante una aparente derechización de la sociedad resulta necesario preguntarse si  esta hipótesis tiene asidero en la calle o solamente es algo que sucede en las redes sociales y en los estudios de los principales canales de televisión y sus zócalos. Resultaría incongruente pensar que una sociedad que vive cada vez  en peores condiciones  desde el punto de vista económico esté dispuesta a pedir que se realicen más ajustes y además se acepten pérdidas de derechos.

Cuando escuchamos que una sociedad se está volcando hacia la derecha suena más a las necesidades de determinada dirigencia que se siente más cómoda al cobijo del poder económico que peleando a favor de una mejora de la calidad de vida de las mayorías populares. Esa parece ser la discusión. Se hace necesario barajar y dar de nuevo. Construir sobre lo construido pero con una lógica transversal, como alguna vez lo había planteado Néstor Kirchner  en los primeros años de su gobierno.

Muchos dirigentes hablan de Vaca Muerta, del gasoducto Néstor Kirchner o de la explotación del litio pero solamente la vicepresidenta propone que esta explotación la debe llevar adelante el Estado, con generación de empleo y soberanía industrial.

La transversalidad política sería marcar una línea que sirva de matriz para saber quiénes están de un lado y quienes del otro. Soberanía energética o entrega de los recursos naturales.

Proyecto de país o proyecto de Colonia

En estas semanas se está viendo como sectores con permanente vocación de poder que conviven desde siempre en el justicialismo confeccionan un armado electoral que integra a quienes quedaron afuera del Frente de Todos ya sea por elección o por incapacidad. Los discursos parecen clonados.

El gobernador de Córdoba Juan Schiaretti es candidato a presidente. Esta semana cerró un acuerdo electoralista con el infaltable Florencio Randazzo (cuyo jefe de campaña en 2017 había sido Alberto Fernández que según el periodista Roberto Navarro expresó la posibilidad de  ponerle fin a 20 años de kirchnerismo), Juan Manuel Urtubey y el interbloque Federal de diputados.

Por otra parte, es inconcebible que a 40 años del reinicio del sistema democrático en la Argentina, el presidente de la UCR  y gobernador de Jujuy Gerardo Morales, el miércoles pasado al lanzar su candidatura a presidente haya dicho a viva voz que “Cristina Fernández de Kirchner le haría un gran favor a los argentinos si se retira de la competencia electoral”. El papel de policía bueno que pretendía jugar Morales dentro de Juntos por el Cambio, ya se contrastaba con su rol de carcelero de Milagro Sala. 

¿Qué tan lejos está gran parte de la dirigencia política en términos conceptuales de lo que sucedía en 1955 durante la dictadura que derrocó a Perón?  Pareciera que la única diferencia que hay entre el decreto 4161, que prohibía decir y hacer todo aquello que esté relacionado con el peronismo, y la actual proscripción a CFK son las formas. En el 55 era el decreto de un grupo de generales y hoy es el partido judicial que juzga sin pruebas.

Siempre la deuda externa

Es importante comprender que la cuestión de la deuda externa es un tema que atravesó la política argentina casi desde su génesis. Desde siempre los imperios primero Inglaterra y más adelante los Estados Unidos utilizaron ese instrumento para condicionar el crecimiento de determinados países, entre ellos la Argentina.  Utilizaron a sus empleados internos para generar deudas impagables.

La actual deuda con el Fondo Monetario Internacional es una buena oportunidad para trazar una línea divisoria al igual que en la soberanía energética. Quienes estén a favor de un posicionamiento soberano ante el pago de la deuda sin dejar de lado el crecimiento y el bienestar de toda  la población que se ubiquen de un lado, y del otro lado quienes estén a favor de continuar aceptando los mandatos del organismo internacional.

Si bien Mauricio Macri es el responsable de la vuelta del FMI a la Argentina con una deuda luego fugada de 45 mil millones de dólares, el actual gobierno nacional no ha hecho más que patear la pelota hacia adelante con un acuerdo muy parecido a los que se hicieron durante el gobierno de Fernando de la Rúa con el blindaje y el mega canje.

El tiempo que queda desde aquí hasta las elecciones es oro, o mejor dicho litio. Al igual que los recursos naturales, el Frente de Todos debe transitarlos con soberanía y con medidas directas a favor de la economía del día a día del pueblo, que es por historia su principal base de sustentación electoral. De lo contrario, sucederá una nueva incongruencia histórica, liberales al gobierno, conservadores al poder.

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