EL VUELO DESCENDENTE DE LA ECONOMÍA DE MILEI
12 agosto, 2026Los datos que difunde el INDEC respecto al consumo son verídicos. La economía en la Argentina está en los niveles más altos desde que se comenzó a medir el consumo en el año 2004.
Tan cierta como eso es la trampa que el INDEC propone cuando pone en práctica un sistema de medición que mete todo en la bolsa: desde la compra de un sachet de leche hasta la compra de un automóvil importado de alta gama. En este juego de estadísticas sesgadas, el Gobierno nacional instala un discurso que nada tiene que ver con la realidad económica de a pie. Milei aprovecha que ninguno de sus amigos de la televisión le repregunta nada y miente a descaro. Dice a viva voz que la economía “vuela”.
El presidente no diferencia entre gastos fijos y gastos disponibles en las casas de las argentinas y argentinos.
La gente sabe que la plata no le alcanza, y los datos privados muestran una retracción de las compras en supermercados y almacenes.
El último dato del INDEC dice que hubo una suba del «consumo privado» del 7,9 por ciento en todo 2025 y una suba del 2,7 en el primer trimestre de 2026.
“El consumo masivo registró en junio una caída interanual del 2,7 por ciento sumando seis meses consecutivos de retroceso, mientras que en el acumulado del primer semestre de 2026 la contracción alcanzó el 2,9 respecto del mismo período del año pasado”, así lo brindó el último informe difundido por la consultora Scentia.
El dato a tener en cuenta a la hora de comprender este juego de porcentuales, lo dilucidó la consultora Vectorial. Advirtió que la medición del INDEC incluye como “gastos” en los hogares los siguientes rubros: “alquileres, expensas, transporte público, electricidad, gas, agua, telefonía, conectividad, educación y salud privadas».
Las estadísticas son eso. Estadísticas. Un dicho popular lo deja bien claro. Hay dos personas y dos pollos. La estadística dice que habría un pollo para cada persona, pero no admite que quizás uno de ellos tenga dos pollos y el otra ninguno.
Los subsidios a los servicios públicos siempre fueron computados como transferencias a la producción. El modelo económico del gobierno no tiene a la producción entre sus prioridades ya que promueve una apertura indiscriminada de las importaciones. La quita o disminución en los subsidios como tarifas de gas, electricidad y transportes obliga a aumentar los gastos fijos de las familias argentinas. El concepto que gobiernos anteriores tenían sobre que los subsidios eran salarios indirectos para los trabajadores ya no existe. Ahora hay que pagar el completo y además es contado como si fuese “consumo”. Parece un chiste pero no lo es. Eso es lo que Milei vocifera como que la economía “vuela”.
La quita o disminución de subsidios a tarifas y transporte está provocando que el gasto fijo en los hogares aumente drásticamente. No se puede prescindir de la heladera, de la cocina o de viajar al trabajo. Por ese motivo queda menos dinero para comer y vestirse.
Hay una sola realidad. La del bolsillo. El resto es pura cursilería.



