EL MOVIMIENTO SE DEMUESTRA ANDANDO
11 octubre, 2024El veto a la ley de financiamiento universitario y la validación de 84 diputados sobre 257 hace pensar que la presidencia de la Nación parece más un juego de minorías que de mayorías. Con armar una pequeña máquina de impedir, como le gustaba decir a la Derecha, alcanza. El sistema de Balotaje vino con este regalito. La Constitución Nacional está de duelo y la Democracia se encuentra en terapia intensiva.
La época actual demuestra que no es tiempo para tibios. La intrascendencia con la que gobernó el Frente de Todos (salvo el tratamiento de la pandemia, que no es poca cosa) es el ejemplo exacto que no se puede estar bien con dios y con el diablo. O estas del lado del pueblo o del lado de las corporaciones. El recule en chancletas en la historia de Vicentin es el ejemplo paradigmático.
Cuando los encuestadores en la previa de las elecciones presidenciales del año pasado decían que en muchos barrios populares la respuesta a la pregunta de ¿A quién vas a votar para presidente? Era, que, si va Cristina la voto a ella, y si no se presenta voto a Milei, marca el presente actual.
Milei va para adelante. Va por todo. Lo demuestra todos los días.
Su primera duda la tuvo en el hospital Bonaparte que frenó su cierre debido a la reacción de sus propios votantes en las redes sociales, pero el conflicto continúa abierto.
Ir a fondo es una característica del gobierno nacional. Por supuesto que todo en beneficio de una elite y en perjuicio de jubilados, trabajadores y estudiantes. La clase media no tiene clase y de seguir así dejara de ser media. No hay ni una a favor de las mayorías. Sin dudas, el gobierno va a pagar caro todo esto, pero cuando llegue el momento vaya uno a saber que será de nuestra Argentina.
Recuerdo la ex frase de Sergio Massa hablando de la ancha avenida del medio y con ese discurso quedó finito y yendo de un lado para el otro sin dirección.
La CGT corre riesgo de fractura justamente por la intrascendencia de su conducción.
El miércoles la argumentación del Docente universitario, actual diputado nacional del Pro, ex ministro de Educación de Macri argumentó su voto más como CEO de una multinacional o economista de café, que como profesor de la Unlam. (En algún momento va a tener que entrar a un aula de la Universidad de la Matanza) ¿Hay que tener cara para hacer eso, no?
Hablamos de Finocchiaro por supuesto. Primero en el recinto, y luego en el hall del Congreso de la Nación, a minutos de levantar la mano para destruir el sistema universitario dijo que si hoy no se aprobaba el veto, mañana los mercados iban a reaccionar mal, entonces no vendrían las inversiones, entonces no habrá trabajo, entonces no habrá recaudación y entonces cerrarán las universidades. Un cuentito de hadas malas. Sus alumnos le hablaron con el corazón y él les contestó con el bolsillo.
La convicción de esta gente es admirable. Van para adelante como caballos de carrera. No dudan.
Por otro lado, debemos tener bien presente el accionar cobarde de los ocho idiotas útiles de bolsillos contentos que no fueron al recinto. Se ausentan, no dan la cara y creen que la historia no los va a juzgar. Quizás termine siendo así. Estará por verse.
En definitiva, el aprendizaje para los votantes debe ser entender que lo menos importante son las formas. Lo trascendente es la dirección que se toma. El aprendizaje para la dirigencia del campo nacional y popular será sin dudas armar un programa y respetarlo con las mismas convicciones de Milei. Pero exactamente hacia el otro lado. Y algo más, debatir internas en este contexto es prácticamente un insulto a la propia historia del movimiento.
Un querido cómico argentino de aquellos años de la niñez de los que hoy peinamos canas decía: el movimiento se demuestra andando. Bueno. Andemos de una vez, como hoy lo está haciendo la comunidad universitaria. Menos Finocchiaro, por supuesto.




